LA JARDINERA: COMIDA BAJO EL PARRÓN

La Jardinera es un reconocido restaurante allá en Puerto Varas por su alta gastronomía y ubicación privilegiada, reuniendo todo el encanto del sur en un solo lugar. Hace un año están en Santiago gracias a María José Paredes y Álvaro Radrigán. Y, esta vez, fui yo la que pude encantarme con ellos.

Felipe Molina es el chef que está actualmente a cargo de los fuegos y pretende chilenizar por completo una carta que es variada y de buenos precios; carnes, pescados, pastas, ensaladas, tablas, tapas y bebestibles podemos encontrar en ella.

Y para abrir el apetito, un Pisco Sour La Jardinera con macerado de lavanda, muy refrescante. Y comenzamos con las entradas. Llegaron los Mariscos y Crema de Vino considerados en la parte de las Tapas de la carta. Almejas, choritos, pinzas de jaiba y ostiones al vapor bailan sobre una salsa de Chardonnay muy rica y, aunque quizás les faltó un poquito más de cocción a los representantes del mar, no dio pie para opacar un plato simple y sabroso.

A su vez, me enamoré de las Papitas Dauphine, un clásico francés a base de papa frita y esponjosa sobre salsa de queso azul. ¡Que mezcla más perfecta! Y el Ceviche Mixto de salmón y camarón sazonado al estilo peruano y con leche de tigre, es un plato que por lo general nunca falla. Y este tampoco fue el caso. Fresco e ideal para un día caluroso.

A continuación vino (de venir, aunque siempre maridamos con buenos vinos) uno de los favoritos de la mesa. La Polenta Cremosa preparada con leche y queso mantecoso acompañada de champiñones en confit de cebollín y huevo pochado que, como ya les he dicho antes, de ahí sale la mejor salsa que puede existir. Me fue muy difícil dejar de cucharear el plato porque estaba delicioso.

Para completar la velada de los fondos llegó una carne y un pescado bien representativos de nuestra gastronomía. Salmón con Pistachos, que de nombrarlo se hace agua la boca, ¿no? al menos a mi me pasa. Y dejen que les cuente. Cocinado a la plancha en un muy buen punto, con una costra de pistachos y dressing de cilantro sobre un cálido risotto de camarones. Una propuesta bien pensada, que mezcla muy bien sus sabores contrastados y texturas.

Finalmente, y antes de llegar a los postres, un clásico Garrón de Cordero asado y braseado al Carmenère acompañado de pisku araucano que es una especie de charquicán hecho con guiso de zapallo, papas, legumbres y toques de merken, preparación mapuche por supuesto, muy ahumada en paladar y en gran sincronía con el sabor del cordero. Un plato acogedor.

Otro punto importante para destacar en la propuesta del chef Felipe Molina, es que busca imponer en La Jardinera técnicas de cocina internacional con productos nacionales potenciando el sabor más allá de la apariencia del plato.

¡Y nos fuimos a los postres! Dos bellezas dulces llegaron a la mesa para ser probadas. Un Brownie Tibio acompañado de helado y el elegante londinense Sticky Toffee Pudding. El brownie, como es de suponer, juega en tu boca con la mezcla de cálido y frío, provocando sensaciones muy entretenidas. Además, el bizcocho estaba muy húmedo y esponjosito. Por su parte, el postre inglés es dominado por el sabor a ciruela que le da una personalidad muy particular, un dulzor de esos de antaño.

Otras cosas que debes saber de La Jardinera: tienen música en vivo todos los viernes y ofrecen Menú del Día de martes a viernes con entrada, fondo, postre y ice tea. Una propuesta de comida simple, pero muy sabrosa que definitivamente vale la pena probar.

¿Dónde? Condell 1701, Barrio Italia, Ñuñoa.

 

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