LOS ETERNOS MILAGROS CULINARIOS DE SARITA COLONIA

Debo reconocerlo, Sarita Colonia es uno de mis restaurantes favoritos de Santiago. Y no solamente por la comida, que mejora cada vez que los visito, sino también por ese misticismo travestido que implica observar cada recoveco que compone su estructura.

La cocina, como ya les he contado, está a cargo del talentoso Juan Andrés García, chef peruano radicado en nuestro país, que no teme a experimentar sabores en cada uno de sus platos. Y una buenísima noticia antes de comenzar a hablar puramente de comida, ahora Sarita está abierto a la hora de almuerzo, de miércoles a domingo de 13:00 a 16:00, sumándose estas horas a su horario nocturno habitual desde las 20:00 hrs.

Ahora sí. Abriendo el paladar con una suave mantequilla de pino de empanadas sobre una focaccia de queso y semillas de amapola de fabricación propia, esperamos los entrantes. Y comenzamos con el pie derecho con un Ceviche al Esturión a las brasas con Plátano Asado y Chalaca de Ostiones ($14.900) que entrega un saborcito a parrilla y limón difícil de ignorar, de precisa temperatura y con un toque un tanto dulzón otorgado por el plátano. Con el Esturión, probamos las clásicas Papas Chilotas a la Huancaína ($10.900) tan coloridas, cocinadas con la técnica Huatia -bajo tierra, con piedras calientes y hierbas-  que sin duda le dan un profesionalismo a toda prueba.

Da la sensación que las entradas bastan y sobran en Sarita Colonia. Siento que son tan ricas y bien pensadas, que muchas veces puedes pensar que los fondos están demás. Como muestra, mira hacia arriba y contempla ese Tartar de Salmón Nikkei ($13.900) que lleva integrada una manzana que le otorga ese crunchi que tanto buscamos a veces. De una frescura deliciosa.

Cerramos esta primera fase con los Ostiones Mulatos ($13.900) un plato desvergonzado con texturas y sabor anisado.

La coctelería, a cargo de Cristian Rosel, tiene cuento propio, pero complementa muy bien cada creación en Sarita. Es atrevida, joven y sorprendente, con nombres tan originales como sus sabores; están el «Dímelo Bonito», la «Santurrona» o la «Sangría Chola». Aquí, Cristian no teme en arriesgar para conquistar a los comensales. Atrévase a probar.

Y para pasar a los fondos, iniciamos nuevamente con el Esturión, pero esta vez Asado con Curry Negro y Puré de Yuca ($14.900) cremoso y suave, con un coco que acompaña para sacar puras chispas.  También tenemos el Arroz Norteño con Mariscos al Pip Pil ($14.900) con una base marina conquistadora, que se levanta más todavía con la leche de tigre que es infalible.

Y por aquí, uno de mis favoritos, que justo me tocó comer un día 29. El Gnocchi de Filete con Chimichurri Oriental ($14.900) que de solo pensarlo se me hace agua la boca. Una pasta sedosa que se rompe en boca gracias a la carne que viene tan bien aliñadita y en un buen punto inglés. Como se debe cocinar el filete. Se suma a la oferta el Sahofan con Langostinos Salteados al Curry ($14.900) que tiene un picor gustoso por la salsa de curry, trae además unos fideos de masa de arroz y unos manís escondidos por ahí para la crocancia final.

Y por último, pero no menos delicioso, en absoluto, porque es de esos platos de eterno cuchareo. Arroz Chaufa Negro con costillar Char y Tortillón de Camarones ($14.900) ¡Ay, pero que cosa más rica! Toda una sorpresa se destapa bajo el tortillón, el arroz repleto de sazón, cálido, algo azucarado.

Y si de postres hablamos, no crean que Sarita Colonia aquí se descuida, no señor. Una Crema Volteada con Miel de Rica Rica ($5.900), un detalle para endulzar muy bien pensado y una consistencia que roza la perfección. Además, la clásica y esponjosa Torta de Chocolate ($5.900) y el maravilloso Suspiro a la Limeña ($5.900). Cierre siempre con un postre, sobretodo si va a Sarita. No diga que no se lo advertí. 

En Sarita Colonia se nota una consolidación en todo el equipo que ha sacado adelante por años este irreverente proyecto gastronómico de Gino Falcone y José Salkeld , mejorando su carta en cada ocasión. Agradezco mucho poder visitarlos y me encomiendo para que siempre hayan nuevas oportunidades de hacerlo.

¿Dónde? Loreto 40, Recoleta.

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