AMALUR: UN SECRETO VASCO MUY BIEN GUARDADO

Llegué a Amalur. Un restaurante de inspiración vasca que está bien escondido en la Avenida Vicuña Mackenna, dentro del antiguo Centro Vasco que data de 1948. Amalur significa «madre tierra» en su lengua vascónica y hace dos años y medio fue tomado por Rosita Mendiburu Azcarraga para refrescarlo como un restaurante de deliciosos platos.

Cocina vasca y de fusión con la región, comenzamos la velada con una serie de representativos Pintxos o entrantes: Croquetas de Jamón Serrano y Chorizo ($5.800 x6). Las primeras suaves y crocantes en boca y las segundas con un rico juego de texturas y un sabor sutil. Por otro lado, la clásica Tortilla Española ($5.700) hecha con la receta original, o sea, chorizo incluido. Húmeda con una buena costra exterior y un golpe de sabor entregado por el embutido ibérico que no llega a invadir demasiado la tortilla.

Atentos también con las Empanaditas de Morcilla ($4.200 x4) que vienen con menta que refresca muchísimo cada delicioso bocado. Muy sabrosas.

Por el lado de los fondos, pude probar el Salmón Amalur ($10.500) relleno con champiñones, tocino crujiente y queso de cabra, cubierto por una sedosa crema de limón que le aporta una acidez exquisita que baja un poco el sabor característico del salmón. Un relleno versátil que provoca que el queso de cabra diga presente al final de cada mordisco. También está el Lomo en Pipedarra ($10.500) una carne jugosa y en su punto, muy rojita al centro, bien preparada, montada sobre una salsa piperrada típica vasca hecha con pimentón rojo y verde, cebolla y ajo. Ambos platos principales incluyen, por el mismo precio, el acompañamiento. Recomiendo, desde lo más refinado de mi paladar, las Habas salteadas con Jamón Serrano ($2.500 y $3.800 como entrada) juegan muy bien con ambas guarniciones.

El dulce en esta oportunidad, lo pueden encontrar a través de la Leche Frita ($3.500) con sabor indiscutible a churro, indudablemente por su preparación, acompañada de una fresca salsa de naranja. Empareje este postre con Patxarán, un licor de un bello color rojo típico de la zona del País Vasco, La Rioja y Aragón. Tómelo frío y conocerá todo su potencial.

¿Dónde? Vicuña Mackenna 547, Santiago.

QUIJOTE RESTAURANTE: EL ÉXITO PENQUISTA EN EL CENTRO DE SANTIAGO

Había ido algunas veces por otros compromisos, pero esta vez me tocó ir a probar su carta. El frío afuera no daba tregua, por lo que entrar a Quijote Restaurante me resultó atractivo desde el primer momento. Y hablo del de Santiago, ya iré al de Concepción.

Esta nueva y generosa carta de invierno, que comenzó a principios de junio, se nutre de exquisitas cremas como gran novedad y mantiene, para su fiel clientela, los platos clásicos agregando aquellos que son más de temporada.

Las estrellas de la carta, como antes mencionaba, son tres: La Crema de Tomate, ácida y rica; la Crema de Lentejas, que se prepara tal como un plato, hasta con longaniza incluída, para luego pasar a cremarse, una delicia; y la Crema de Zapallo, un clásico de varios manteles invernales que nunca falla y que, con un toque de pesto como es en el caso de Quijote, queda insuperable.

El Sándwich de Merluza Frita y el Piqueo de Entraña fueron mis favoritos de la jornada. El primero con tomate, cebolla acaramelada, papas hilo, mayonesa y salsa verde en un pan que acompañó suavemente la preparación y la contuvo. Una renovada versión de un clásico de nuestras cosas. ¿Las entrañas? Llenas de sabor, acompañadas de papas nativas, vegetales grillados, salsa quijote y salsa verde para crear una completa armonía.

Quijote Restaurante está instalado en Santiago hace cinco años, en la calle Nueva York, intentado repetir el éxito que tiene su local penquista y que sin duda han logrado. Es cosa de ver a través de sus ventanales como los comensales repletan las mesas. Ellos mismos definen su carta como una «comida casera sin pretensiones».  

¿Quieren cerrar con algo dulce? Pueden compartir una enorme y mojadita Torta Quijote. Tome nota: Hojarasca, biscocho vainilla, manjar, suspiro limeño, trozos de chocolate cubierta con merengue italiano y chocolate. Por otro lado, les recomiendo probar el tibio y dulce Strudel de Membrillo con Helado para cerrar con una rica acidez en boca.

Quijote Restaurante es una muy buena alternativa para almorzar en pleno centro capitalino. O tomar desayuno, once o ir después de la oficina por un buen trago. Aquí lo tienen todo, una opción redondita que vale la pena conocer.

¿Dónde? Calle Nueva York #52, Santiago.