CHICHA EN AJÍ LLEGA A MANUEL MONTT SIN VANIDAD PERO CON MUCHA SABROSURA

Compartir. Si pudiera definir en una palabra la experiencia que se vive en Chicha en Ají, esta picantería que llegó a instalarse a Manuel Montt, sería esa. Y es que aquí los platos son generosos y llenos de sabor, tal como se desprenden de las antiguas picanterías peruanas que nacen el año 1830 y que se destacaban por ofrecer platos característicos del día y del lugar.

En Chicha en Ají se mantiene la tradición y conquistan el paladar de muchos comensales con una carta variada en pescados, mariscos, carnes y preparaciones clásicas del país hermano a precios muy, pero muy convenientes. Entre las entradas, que las hay frías y calientes, destacan el Rocoto Relleno ($6.000) con filete picado en su interior, queso gratinado y papas doradas y que no asusta su picor en boca. Por otro lado, el Tiradito de Pejerrey ($6.000) está lleno de frescura y sabores intensos. Jugosito.

El maravilloso Ceviche Caliente, o Ceviche de Congrio a la Parrilla ($8.500) es todo lo que podrías desear de la cocina peruana. Es abundante, sabroso y lleno de color.  Viene en crema de ají amarillo acompañado de choclo y yuca. Para cucharearlo una y mil veces. El Arroz con Pato ($8.900), que por cierto viene al cilantro, muestra una carne tierna pero con personalidad, aliñado de manera perfecta y con pequeños vegetales que lo ayudan a ser aún más rico. Atrévase.

Y si quiere darse un festín, cosa que ocurre en casi todo los platos de Chicha en Ají, váyase por la Ronda Criolla ($13.900) donde se encontrará con puras cosas buenas; olluquito criollo con carne, un cau cau tradicional, patita con maní y anticucho picantero, más enjundia ¿dónde? Sabores clásicos limeños que se mezclan bien y propuestas que juegan con las texturas.

Si quiere carne, pruebe el Seco a la Norteña de Asado de Tira ($8.000) que viene en una bandeja que pareciera ser para varias personas, pero no, es para uno. O más bien, recuerde la palabra clave de Chicha en Ají: compartir. Viene con yuca en una espacie de guisado que se siente suave al paladar.

Si queda con hambre, pregunte por los fresquitos Ostiones a la Chalaca ($7.500) perfectos para la época. Y siempre termine con algo dulce, como un buen y clásico Picarón.

Creo que la propuesta de Chicha en Ají puede ser similar a varias que han venido aterrizando hace un tiempo en nuestro país, pero sobresale una gran característica además de todo el sabor; es que ellos acercan su cocina de manera humilde y sin ostentar demasiado.

¿Dónde? Manuel Montt 1335, Providencia.

 

 

 

LA COCINA CHILENA ATREVIDA DE PUNTO OCHO

Con su clásica y sabrosa cocina chilena llegó a Punto Ocho el chef Claudio Úbeda a reconquistar el paladar de los comensales que ya habían sobrevivido a un par de cambios de chef y propuestas culinarias del restaurante del octavo piso del hotel Cumbres Lastarria.

Junto a un fresco espumante comenzamos a degustar parte de la carta de esta temporada con un fiel representante de la Cuarta Región; unas Empanadas de Ostiones ($7.900) acompañadas de chancho en piedra. De masa muy delgadita y relleno generoso con puro sabor a puerto, a lo mejor de nuestro océano. Además, una de las estrellas de la velada a mi parecer, un Chupe de Jaiba ($11.500) servido en crema de langosta junto a un coqueto salmón curado en té y cedrón. Una esfera crocante con un relleno cremoso, con un salmón rompiendo toda estructura de sabor en cada bocado. Una delicia.

Los pescados son un infalible en la cocina de Claudio Úbeda. En Punto Ocho se luce con un Congrio Dorado ($13.800) cubierto de tapenade de aceitunas acompañado de puré rústico de papas, vegetales confitados y mantequilla de hinojo. Un platillo que viene a una perfecta temperatura y en cuyos bocados se siente, además de la textura suave del pescado, trocitos de papa y tocino otorgados por el puré.

En antítesis al congrio, llegó un plato de Malaya de Cerdo ($14.000) cocinada en baja temperatura, estofado de repollo con murtilla, papas asadas y salsa de merlot. Una verdadera obra de arte al plato (mire la foto de aquí abajito) provocando diferentes sensaciones en boca con crocancia y elegancia gracias al repollo con murtilla y una malaya digna de masticarla de solo mirarla.

Los postres son el final perfecto en cualquier almuerzo / comida y aquí no se quedan atrás. Pero ocurre que son tan bonitos que ni ganas dan de romperlos a cucharadas. Tarea imposible después de probarlos. Así, es como tenemos Texturas de Vino, Crema y Frutos Rojos ($4.200) un rico y crocante turrón de vino tinto, gel de frambuesa al carmenere, salsa de mora, merengue y marshmallow. Fresco, bien aireado. También probamos el maravilloso Lingote de Turrón de Maní ($4.100) consistente en un mousse de mantequilla al maní, almendras tostadas y crema dulce con muchísimo sabor a mantequilla de maní. Un postre cálido que casi roza la perfección pastelera.

En Punto Ocho, así como en todos los restaurantes de la cadena de Hoteles Cumbres, se encuentran buenas etiquetas como el Chardonnay de Lapostolle del 2016 y la mezcla tinta de Rhu de Alcohuaz del 2013. Una joya.

Tanto que se agradece la cocina chilena reinventada, atrevida y auténtica, aquella que, sin ostentar demasiado, podría ser la más rica del mundo.

¿Dónde? José Victorino Lastarria 299, Santiago,

AMALUR: UN SECRETO VASCO MUY BIEN GUARDADO

Llegué a Amalur. Un restaurante de inspiración vasca que está bien escondido en la Avenida Vicuña Mackenna, dentro del antiguo Centro Vasco que data de 1948. Amalur significa “madre tierra” en su lengua vascónica y hace dos años y medio fue tomado por Rosita Mendiburu Azcarraga para refrescarlo como un restaurante de deliciosos platos.

Cocina vasca y de fusión con la región, comenzamos la velada con una serie de representativos Pintxos o entrantes: Croquetas de Jamón Serrano y Chorizo ($5.800 x6). Las primeras suaves y crocantes en boca y las segundas con un rico juego de texturas y un sabor sutil. Por otro lado, la clásica Tortilla Española ($5.700) hecha con la receta original, o sea, chorizo incluido. Húmeda con una buena costra exterior y un golpe de sabor entregado por el embutido ibérico que no llega a invadir demasiado la tortilla.

Atentos también con las Empanaditas de Morcilla ($4.200 x4) que vienen con menta que refresca muchísimo cada delicioso bocado. Muy sabrosas.

Por el lado de los fondos, pude probar el Salmón Amalur ($10.500) relleno con champiñones, tocino crujiente y queso de cabra, cubierto por una sedosa crema de limón que le aporta una acidez exquisita que baja un poco el sabor característico del salmón. Un relleno versátil que provoca que el queso de cabra diga presente al final de cada mordisco. También está el Lomo en Pipedarra ($10.500) una carne jugosa y en su punto, muy rojita al centro, bien preparada, montada sobre una salsa piperrada típica vasca hecha con pimentón rojo y verde, cebolla y ajo. Ambos platos principales incluyen, por el mismo precio, el acompañamiento. Recomiendo, desde lo más refinado de mi paladar, las Habas salteadas con Jamón Serrano ($2.500 y $3.800 como entrada) juegan muy bien con ambas guarniciones.

El dulce en esta oportunidad, lo pueden encontrar a través de la Leche Frita ($3.500) con sabor indiscutible a churro, indudablemente por su preparación, acompañada de una fresca salsa de naranja. Empareje este postre con Patxarán, un licor de un bello color rojo típico de la zona del País Vasco, La Rioja y Aragón. Tómelo frío y conocerá todo su potencial.

¿Dónde? Vicuña Mackenna 547, Santiago.

EL RICO Y SENCILLO ESTILO TEX-MEX DE CHILI´S GRILL & BAR

Ruidoso, colorido, lleno de luces y gente. Aromas y sabores de la comida tex-mex bien representados en Chili´s Grill & Bar, que abrió hace algún tiempo las puertas de su quinto local en el Mall Arauco Maipú. Pero esta vez, fuimos por la carta de su casa ubicada en el Boulevard del Parque Arauco. Los chicos aquí atienden de primera.

¿Para abrir el paladar? Las siempre tan bien recibidas “alitas” o como lo dice su carta Wings ($7.490) en la versión original, bañadas con salsa barbecue. Para comer con la mano y chuparse los deditos, como es la tradición, con harta salsa encima en una porción de diez piezas. Las sirven con bastones de apio y aderezo para darles un golpe de frescura. Bien pensado.

Las hamburguesas de Chili´s me sorprendieron por su bien logrado sabor. A parrilla, indudablemente. Por ejemplo, la Guacamole Burger ($8.400) con queso mozzarella, pimiento verde y rojo, cebolla salteada, un toque de crema ácida y mucha, mucha palta. Enjundiosa y llena de color entre dos panes frescos y húmedos, acompañada muy acordemente por unas papas fritas crujientes.

Su hermana, la Southern Smokehouse Burger ($9.900) y de las favoritas en Chili´s, es otra delicia bien ejecutada por los cocineros. Con dos enormes aros de cebolla que se destacan entre los ingredientes, lleva además queso cheddar, doble tocino (ya hasta ahí vamos perfecto), pepinillos, lechuga, tomate y mayonesa. En cada mordisco quizás no se siente que este hamburguesa tuviera tantos ingredientes, porque se mezclan muy bien entre sí entregando puro sabor americano. Y también viene con papitas.

Por otro lado, puedo contarles de las fajitas, muy populares por estos lados. Las Mix & Match Fajitas (desde $9.900 a 13.100) las puedes armar a tu pinta. En mi caso, elegí las tres proteínas -pollo, carne y camarones- para acompañarlas de vegetales en una paila de fierro que viene borboteando lista para ser preparada en tres tortillas de maíz o harina. Lo bueno, es que si te terminas estas tortillas, te traen más y sin costo alguno.

Armar fajitas no tiene gran ciencia, pero por Dios que quedan deliciosas. Se acompañan de toppings como mezcla de quesos, guacamole, crema ácida, pico de gallo y salsa de la casa. Y, además, puedes ponerle -por un pequeño costo extra- queso, champiñón o tocino sobre la paila caliente ¡Ñami!

¿Cerramos con algo dulce? Claro que sí. Como buena comida norteamericana, las porciones si no son grandes no se merecen el respeto que buscan. Por eso, no solo las hamburguesas, fajitas y costillas vienen en platos voluminosos, sino también los postres. Aquí dos de ellos. Molten Chocolate Cake ($6.100) podría no sonarles mucho, pero es el clásico volcán de chocolate. Un biscocho tierno que se acompaña de helado de vainilla y una capa de crujiente chocolate encima. Y para los monstruos come galletas, está el Skillet Chocolate Chip Cookie ($5.400) que se monta sobre una gran galleta de chocolate chips horneada, helado de vainilla y chocolate. Se disfruta cada pecado, digo, bocado.

No sean prejuiciosos y denle oportunidad a restaurantes como Chili´s Grill & Bar, que con comida simple y sabrosa puede encantar hasta al más crítico de los paladares. Además, se crea un ambiente muy distendido ¿qué mejor para pasarlo bien?

¿Dónde? http://www.chilis.cl/ubicaciones/

 

 

 

EN MEZE SE COME Y SE VIVE TURQUÍA

Que rico es ir a un restaurante tan inspirado en mostrarte y enseñarte todo acerca de su gastronomía y su cultura. Eso pasa mucho en Meze, un restaurante 100% turco que lleva cinco años instalado en Manuel Montt gracias a su chef y dueño, el amable y carismático Onur Erdemir, oriundo de Estambul.

Aquí, la comida es turca de verdad. Y desde que conoces sus tres salones, plasmando en sus paredes mapas, palabras típicas, fotos de ancestros y personajes reconocidos, además de lámparas y telas típicas de la zona, entre otros elementos, ya puedes hacerte una idea bastante certera de lo que será su comida. Sorprendente a mi parecer.

Para abrir el apetito, un trago típico de la zona, el licor de Raki, destilado de uva y anís, dulzón y muy aromático. Toda una experiencia al mezclarlo con agua. Lo acompañamos de una sencilla pero sabrosísima Mercimek Corbasi ($3.250) una crema de lentejas rojas solamente con ají de color y mantequilla. Al final, te queda ese gustito rasposo de la piel de la legumbre. Deliciosa.

Y prepárese, porque en las siguientes líneas les hablaré de un banquete sin fin que tuve el placer de probar. A modo de aperitivo frío se presenta el Antep Ezme ($5.750) un plato típico del sur de turquía con cebolla, tomate, ajo, salsa de granada, junto a pan turco -ekmek-, de acidez rica. También tenemos el Saksuka ($5.250) que fue sin dudas uno de mis entrantes favoritos. Consiste en berenjenas y zapallo italiano frito con yogur y ajo, acompañado de salsa de tomate natural. Un plato muy bien logrado para mi bendecido paladar, cremoso.

El Karisik Humus ($6.750) es un infaltable en la cultura de medio oriente, a pesar de ser nuevo en la carta de Meze. Es una colorida trilogía de humus de garbanzos, arvejas y betarragas, creando una pasta rica y consistente, perfecta para acompañar con ekmek. Algo entretenido de comer es el Kisir ($5.250) una especie de crudo que se come con hojas de lechuga y se adereza de menta, perejil y limón. Blandito, sencillo y se siente muy bien en boca. Por último Zeytinyagli Yaprak Sarma ($6.250) son las hojas de parra rellenas de arroz, menta, pasas, aceite de oliva y canela. Bien envueltas, apretadas y que hacen feliz a cualquier comensal.

En cuanto a los aperitivos calientes -porque sí, aún hay más- comienzo por contarles del Mücver ($5.250) un frito de zapallo italiano, con queso de cabra y eneldo acompañado de salsa de ajo. Juguetón en boca, crocante y esponjoso a la vez, húmedo, una delicia. Otra especialidad caliente en cuanto a aperitivos es el Yaprek Ciger ($6.500) panitas de vacuno salteadas en mantequilla, cebolla eneldo y perejil. Atrévase con ellas, porque yo no lo hice tanto.

Para hablar de los fondos, trataré de ocupar el mayor poder de síntesis posible, ya que podría hablar de ellos por horas y aún así no saber cuál fue mi preferido. Todos enjundiosos, generosos y atractivos. Punto aparte es la vajilla que se ocupa para algunas preparaciones en Meze, te hace viajar.

El Manti Vegetariano ($9.250) es una pasta turca artesanal rellena de espinaca -la otra versión se rellena de carne molida- con salsa de tomate casera, salsa de yogurt y un toque de mantequilla. Queda tan, pero tan rica la combinación, que es imposible no disfrutar cada cucharada. La pasta es de masa casi transparente y la salsa de tomate la ayuda mucho a levantar el sabor. Les cuento también del Hunkar Begendili ($10.500) y debo confesar que por aquí va mi preferencia. Una carne de vacuno cocinada en salsa de tomate con un especial puré de berenjenas ahumadas y queso. Match perfecto que contrasta muy bien en el paladar. Quiero volver por este plato.

Termino este trío de platos calientes con el Sefin Tabagi ($12.500), que advierte la carta cuenta con a lo menos 20 minutos de preparación. Y atención a los amantes del cordero, porque aquí se presenta en todo su esplendor. Arroz con mantequilla, eneldo, perejil sobre esta carne con personalidad, tomate asado y cebolla grillada sobre una paila de greda cubierto por una masa, como un pie, que se abre majestuosamente y deja salir toda su magia -en mi cuenta de Instagram queda todo esto graficado, vaya a seguirme-. No deje de preguntar por el Testi Kebap ($14.500) también una preparación de cordero en vasija de greda típica de la zona centro oeste de Turquía y que es un verdadero espectáculo a la mesa.

Y así como los turcos tienen el corazón dulce, también tienen preparaciones, ideales antes del clásico café de estas tierras. Y un guiño coqueto a este último es el Turk Kahveli Creme Brulee ($4.500) en palabras simples un creme brulee de café turco que es una maravilla, suave e intenso. Y para cerrar, uno de los estrenos es el Sicak Helva ($3.900) una preparación caliente que tiene tahina, limón, y granada. Una combinación extraña, quizás algo a lo que no estamos muy acostumbrados, pero que no deja de satisfacer.

La cocina turca no usa gran variedad de aliños, contrario a lo que se podría creer, y más bien se basa en el sabor natural de sus productos y tiene muchas influencias del continente, como la comida griega. Aquí solo me resta decir ¡Tessekur Meze!

¿Dónde? Manuel Montt 270, Providencia.

 

 

 

PANCHITA Y SU COMIDA CRIOLLA SE ATREVEN EN TERRITORIO NACIONAL

Dicen que es el restaurante favorito de Gastón Acurio, su creador. Panchita aterrizó en nuestro país hace algún tiempo con la mejor selección de su carta de comida criolla peruana, emulando además en sus paredes, al mismísimo restaurante de Perú.

Harta abundancia se ve en Panchita, con sazón de mar y tierra, creaciones de la jefa de cocina de su símil peruano, Martha Palacios, quien estuvo viajando constantemente a nuestra capital para asegurar una carta que logre la misma experiencia para los comensales chilenos.

¿Para comenzar? Una generosa Sangrona ($7.800) preparada con vino tinto, Zumo de naranja, piña, chicha morada y zumo de limón. Puro frescor en cada sorbo y un bello color de brebaje que conquista a la primera.

La comida de Panchita está pensada para compartir. Son platos grandes y coloridos los que llegan a la mesa de los comensales que, en este corto tiempo, han repletado el local, haciendo ver que cada propuesta que Acurio trae a nuestro país, es un completo éxito.

Dentro de los piqueos es imposible dejar pasar los anticuchos. Sencillamente maravillosos. El de Corazón de Res ($9.800) es amable en boca, de sabor intenso, pero que no llega a molestar. El otro, de Pulpo ($11.800) está lleno de texturas y buena cocción. Cuesta que la gastronomía peruana falle en esto. Y ojo, que son bastante grandes ambos.

Por su parte el Rocoto Relleno ($14.800) seduce desde la entrada por su presentación tan monona. Por dentro se compone de carne y pastel de papa y si se mezcla todo al llevarlo a la boca, es realmente una delicia. Tenga cuidado con el picor.

Es importante -al menos para mi- mencionar la importancia que se le da a la presentación de la mesa y a la vajilla que se ocupa en Panchita, que logra hacernos viajar al país hermano y que no solo podamos sentir sus sabores, sino también su cultura. Dicho esto, me voy con los fondos.

Cito: “preparados con picardía y generosidad, servidos en porciones de las que pueden comer dos”. Aquí comienzo con el Bitesck a la Sartén Montado ($16.800) cocinado en su jugo, con huevo, arroz, plátano y papas hilo. Podría parecer mucha cosa para una sola preparación, pero la verdad es que funciona muy bien. El huevo emulsiona, las papas entregan crocancia, la carne provechosa y el arroz, bueno es el arroz.

La Milanesa de Lomo Limeña ($15.800) acompañada de tallarines a la huancaína fue, sin duda, uno de mis favoritos de lo probado en Panchita. Es increíble como un plato tan simple puede ser tan rico. ¿Su secreto? Claramente el cariño, la preparación y los ingredientes de buena calidad. Un plato cálido en color y sabor que se disfruta con suavidad en la pasta y un sutil crunchi en el lomo.

No deje de preguntar por el Seco de Costilla entera de Asado de Tira Limeño ($18.800) con pallares y arroz con choclo, un clásico de la gastronomía peruana. Un cordero con más de cuatro horas de cocción que lo transforman en un bocado sedoso muy bien acompañado por la cremosidad de los pallares, el arroz y las verduras bien cocinadas.

Por el lado de los dulces, es difícil decepcionarse. El Queso Helado ($7.800) un tradicional postre arequipeño y la Torta de Chocolate ($7.800) mojadita en abundante manjar, son fieles representantes de cómo es la mejor forma de cerrar un festín de estos. Gracias Panchita por llegar a Santiago.

¿Dónde? Nueva Costanera 3979, Vitacura.

 

 

OMERTÁ: EL SECRETO PIZZERO MEJOR GUARDADO DEL BARRIO BELLAVISTA

Omertá es una pizzería que abrió sus puertas en la calle Constitución -Barrio Bellavista- en noviembre del 2017 de la manos de seis amigos, uno de ellos pizzaiolo, Julio Cuevas. Su oferta principal son pizzas horneadas de masa suave y aireada, perfectas para cualquier hora del día. Además, también tienen antipastos, tablas, ensaladas, calzone, sanguchitos hechos de masa de pizza -Panuozzi- y manjares dulces. Como toda buena propuesta italiana.

La palabra Omertá se define como un código de honor siciliano, la ley del silencio. Un secreto que no se puede revelar. Y si bien fue una sorpresa para mi descubrir esta pizzería, no podría quedarme callada y dejar de contarles los sabores que en ella pueden encontrar. ¿Para comenzar? Un Navegadito que viene perfecto para estos días fríos. Y tan bonito que lo llevan presentado a la mesa. Pregunte por él.

Antes de mangiare, les cuento que Omertá ofrece una carta de pizzas clásicas italianas en donde podemos encontrar la Margherita, que es sin dudas una de mis favoritas ($6.900 / $9.900) o la Quattro Formaggi ($8.900 / $10.900), entre otras.

Pero lo interesante es descubrir los que nos propone en cuanto a sus pizzas especiales o Pizza Specialli. La Lujuriosa de la Tierra ($12.900 / $14.900) bianca, con burrata, jamón crudo, papa en rodaja frita, queso grana padano y aceite de trufa. Este último, uno de los ingredientes que me hizo elegirla. Aromática desde que sale de la puerta del horno. Sabrosa, imperdible. Su hermana, la Lujuriosa del Mar ($12.900 / $14.900), es una fiesta de color y texturas con lo mejor de las costas chilenas; bianca de masa negra con tinta de calamar,  mozzarella, calamares salteados, pulpo, caviar y salsa verde cítrica. Un deleite para el paladar.

Las pizzas de Omertá son de elaboración artesanal, preparadas en un horno traído directamente desde Italia, horneadas a 500° y listas en un abrir y cerrar de ojos. Como una verdadera buena pizza. Su local es acogedor, decorado sin dejar detalle al azar y con música que nos transporta directamente al país de la bota. Mondo Cane, una de mis bandas preferidas, no dejó de sonar durante la velada.

¿Seguimos con más pizzas? La Chimi! ($9.900) es una pizza a la argentina con carne asada, extra mozzarella argentina y un monumental chimichurri de elaboración propia. Deliciosa y muy generosa en queso. Bueno, como todas las pizzas de por aquí. Y una bien propia de nuestra tierra, La Araucana ($8.900 / $10.900) con todo ese sabor ancestral que nos entrega el sur de Chile; lleva salsa de tomates, costillar ahumado a la canela de elaboración propia, longaniza artesanal, cebolla asada y merkén. Imagínensela humeante, llena de aromas que reconfortan y un sabor imposible de no adorar.

¿Dónde? Constitución 140, Barrio Bellavista.

 

 

EL INVIERNO SE VIVE SABROSO EN EL EMPORIO LA ROSA

El Emporio la Rosa ya dejó de ser solamente una de las mejores heladerías del mundo. Adaptándose a las demandas de sus comensales, desde hace tiempo que tiene una carta más completa, que ofrece rica comida en sus 26 locales a lo largo del país.

Actualmente están con su carta de invierno -inspirada en sabores nacionales- que sorprende con ricas preparaciones calientitas y calóricas para abrigar la guatita, así como también algunas alternativas frescas para quienes aún buscan cuidarse durante estos días fríos.

Dentro de esta oferta tenemos unas ricas Empanadas ($1.750), jugositas, doradas, de rica y crocante masa. Mi favorita, la de Pino, pero también las pueden pedir de Tomate Albahaca Queso, Jamón Queso y Camarón Queso. Perfectas para comenzar como aperitivo.

Dentro de los platos, la Crema de Zapallo ($4.100) es un imperdible aquí y en la quebrada del ají para esta temporada. Cremosita (o no sería crema, claramente) que en cada cucharada te hace salivar. Y si la piensas también.  Por otro lado, las Lasañas ($6.990) son todo un hit en Emporio La Rosa, de lo que más piden sus visitantes. Sobre todo la De Carne que es casera y de masa delgada, con salsa boloñesa tradicional, parmesano y un toque de salsa blanca que le brinda mayor equilibrio. La De Espinaca Champiñón también está riquísima, perfecta para quienes no comen carne, con vegetales tiernos que se hacen sentir en cada cucharada.

El Pastel de Choclo ($6.100) si bien es más veraniego, siempre se agradece en una carta, sobre todo si está inspirada en cocina chilena. Está dentro de los platos que entraron recientemente a Emporio la Rosa usando choclo natural en su preparación y todos los ingredientes que ya conocemos. Sople bien antes de probar y disfrute de su textura suave y trocitos de pechuga de pollo que lleva en el interior.

¿Ensaladas? Claro. Y aquí tenemos tres propuestas diferentes, bien verdes y coloridas. La Ensalada Vegana de Hummus ($6.590), nueva en carta, se corona con una rica crema de garbanzos y pasta de sésamo, tiene un fresco pesto de cilantro, maní tostado y paprika. Combina bastante bien. También nueva es la Ensalada de Croquetas de Legumbres ($6.590) un poco más contundente con croquetas de lentejas y garbanzos con un toque de parmesano. Finalmente pueden optar por la Ensalada de Quínoa Salmón ($6.690) que fue, sin dudas, la que más me gustó. Una combinación bien jugada para unos trozos de salmón fresco con quínoa tricolor preparada con palta. Las semillas de zapallo sobre ella rematan un buen plato para esos días de sol de invierno. Pregunte por los aderezos.

Y no puedo terminar esta reseña sin antes hablar de postres. Sé lo mucho que les gustan. Y los helados de Emporio la Rosa difícilmente fallan.  No dejen pasar sabores como Papayas a la Crema o Plátano con Miel de Palma. Todos, pero todos, tal como si estuvieras paladeando esos sabores en un plato. ¡Maravillosos! Ojo que los hay sin lactosa, veganos y sin azúcar.

¿Cerramos bien el invierno? Los Churros ($3.490), están dentro de las cositas ricas que se ofrecen para cerrar la visita.  Es media docena de preparación española con salsas de chocolate – avellana y manjar. Acompáñelos con un buen café o té.

¿Dónde? Emporio la Rosa (clic en el enlace para conocer sus locales)

NO SOLO DE HOSPEDAJE VIVE EL CROWNE PLAZA ¡VAYA A PROBAR SU GASTRONOMÍA!

Es un hotel icono de Santiago. El Crowne Plaza, con 40 años de existencia, alberga entre sus paredes no solo habitaciones, salas de reuniones y salones para sus huéspedes. El hotel es el refugio de Urbano 136, un restaurante que te hace olvidar aquella rigurosidad de un hotel de perfil ejecutivo y te sumerge en una atmósfera cálida, sabrosa y un poco desconocida.

El Sous Chef José Oróstica está en sus fuegos hace 23 años y se inspira en las regiones de nuestro país para crear maravillosos y deliciosos platos para todo aquel que quiera traspasar las puertas del hotel y llegar hasta el segundo piso, en donde está ubicado el restaurante.

En esta, su carta otoño / invierno, las carnes, los pescados y las guarniciones calientitas están a pedir de boca. Siempre maridando con excelentes vinos. Para comenzar, un Carpaccio de Salmón Ostión con aderezo de mostaza, fresco y de ricas texturas. Además, un Tartar de Atún con Mousse de Palta, mayo al ajo y tinta de calamar que te deja pidiendo repetición. Sedoso.

¡Que gran inicio!

El Pastel de Choclo Marinero fue el rey de la noche. Con una base de caldo de loco y relleno de puros manjares del mar chileno, es sin duda un plato que te queda en la memoria. Es medio dulzón -claro, por el choclo- generoso por dentro y muy cremoso. Por otro lado, el Raviol de Cordero y Salsa al Merlot ni siquiera necesita foto, porque no le haría justicia. Al dente, de maravillosa textura en boca, jugoso y de rica acidez gracias al merlot.

¿Dos platos más? Para los fanáticos de la carne, no pueden dejar de pedir el Filete en Salsa de Morillas con papas rosti y camarón ecuatoriano. Quizás quise una carne más roja, pero no por eso estaba menos sabroso. La salsa que emulsiona a esta carne se lleva gran parte de los premios. Comerse este plato recién salido de la cocina es un verdadero placer. Ahora viene el pescado. La reina del mar se presenta en gloria y majestad -me refiero a la Merluza Austral– con papas y pimientos ahumados, con un pebre de palta. Correcto punto del pescado, suave, con un papa que le aporta cuerpo al plato y un pebre que le da frescura. ¡Match!

Dos manjares dulces se presentaron sobre la mesa. La Tarta de Chocolate con Helado de Vainilla, sin gluten, es un postre que, aunque no lo parezca, es bastante livianito y equilibrado. Por su parte, la Trilogía de Postres presenta como en una obra de arte una Milhojas de Chancaca, un Poe de Plátano con puré de Mango y un Berlín con Pastelera. Para satisfacer a todos los gustos. Mi favorito, el Poe de Plátano.

Atrévanse a entrar a los hoteles y conocer sus restaurantes, no saben de todo lo que se están perdiendo. Gastronomía de primer nivel, atención exquisita y grandes etiquetas de vino. No les tengan miedo.

¿Dónde? Av Libertador Bernardo O’Higgins 136, Santiago.

 

OOTOYA: AQUÍ PUEDES ENCONTRAR ESE SABOR ASIÁTICO QUE TANTO AMAS

Son preparaciones asiáticas con un sazón indiscutible. La carta de Ootoya se compone mayoritariamente de ramen, noodles y sushi, platos creados de forma deliciosa por el chef Peiyi Cai, que llegó a instalarse con camas y petacas al Barrio Bellavista en noviembre del 2017, a un local que tiene capacidad para 60 personas. Pequeñito, pero muy acogedor.

El picor es característico en Ootoya, pero no llega a ser peligroso. Aquí, fabrican sus propios productos como sus masas, pastas y salsa de soya. Y no hay duda de ello, ya que en cada bocado se puede sentir el sabor de la calidad hecha en casa.

Foto agencia Groovy

Así, puedo partir por recomendarles varios platos; no olvide comenzar picoteando los adictivos Edamame ($3.280) estos porotos de soya tiernos, cocidos al vapor que seguramente no podrá soltar. Luego están las Gyozas ($4.980) que se cocinan también al vapor con un toque crocante y que vienen generosamente rellenas de una pasta de cerdo/camarón. Exquisitas.

Dentro de estos abre boca pequeñitos, encontramos también los Dumpling de Szechuan ($5.580) que son bastante parecidos a las Gyozas pero con una masa más gruesa y que vienen con una salsa de maní picante que le dan todo ese toque del Asia que tanto nos gusta. Y no deje pasar algo bien único que son los Dragon Ball ($6.980) langostinos en salsa de mayo japonesa con nuez confitada. Un sabor bastante especial con texturas que recuerdan a un yogurt.

Foto agencia Groovy

Y si hablamos de los Noodles, el Ootoya Soba ($9.880) se ha transformado en uno de los favoritos de los comensales y con justa razón. Son sabrosos tallarines salteados con mariscos y salsa de la casa ligeramente picante. Un plato enjundioso que tiene sobre él un pescado deshidratado que, por el calor, parece bailar. Todo un espectáculo a la vista y al paladar.

Foto agencia Groovy

Respecto a los sushis, muy coloridos y voluminosos, pude probar el Volcano Roll ($9.280) que es una preparación tempurizada con salmón, kanikama, cebollín, langostino gratinado, queso crema, salsa de anguila y un toque de picante ¿Algo más? Solo cosas buenas suceden cuando lo llevas a la boca, con juegos de dulzor y crocancia.

Foto agencia Groovy

¿Nos vamos al ramen? Un plato tan típico japonés y que cae tan bien en esta época, donde el frío no perdona. Esta maravilla se basa en sopa de miso -condimento aromatizante-, con fideos japoneses y carne. Aquí en Ootoya hay ocho tipo de preparaciones diferentes y pude probar el Omasake Ramen ($8.800) con sopa miso, tallarines, huevo, choclo, ajonjolí y tres tipos de cerdo -ese día habían solamente dos disponibles- un lomo de cerdo y una especie de “arrollado” de cerdo. De buen carácter, calientito, humeante, con diferentes texturas. Un acierto total.

¿Dónde? Constitución 125, Providencia.