WINGS AND RINGS PROPONE RICAS ALTERNATIVAS PARA CHUPARSE LOS DEDOS

Cuanto se agradecen las propuestas sencillas y bien logradas. Eso es lo que pensé al momento de terminar mi experiencia en Wings&Rings, a la entradita del Barrio Italia, en la calle Marín esquina Condell. Llamativo, con ambiente ondero y una rica oferta a alitas, costillas y hamburguesas, las cuales puedes aderezar con cualquiera de sus 10 salsas en carta.

Si bien la marca, chilena, lleva más de 4 años andando, hace solo uno se instalaron en el barrio, les tocó la pandemia y hoy por fin están reactivándose. «No había nada 100% de alitas», me comenta el chef José García quien, junto al publicista Daniel Vega, son los dueños.

Comenzamos la experiencia con unos Avocado Sticks ($6.800) unos bastones rellenos de palta, apanados y bien gorditos, repletos de oro verde que se combinan con la salsa Mil Islas, que es de la casa. Una especie de salsa golf, que le dan un completo toque de frescor.

Seguimos con los Boneless ($9.800), que se presentan como parte de las especialidades. De porción muy, pero muy generosa, este plato es una canasta de fierro fundido, para mantener la temperatura, con nada menos que 18 trozos de pechuga de pollo que se bañan con una salsa a elección. Por recomendación de las chicas que nos atendieron, elegimos las salsas Jack, en base a whisky, cebolla caramelizada y piña, que otorgan un after taste delicioso. La otra salsa, fue la clásica barbecue.  Estos bocaditos, van junto a unos palitos de apio y zanahoria con salsa de queso azul, que ya se los quisiera cualquier aperitivo.

¿Las hambruguesas? Golosas, esponjosas. Probamos la Smoky Burger Simple ($6.800) que en Wings&Rings es de las más vendidas. Jugosa hamburguesa de carne ahumada de 130 gr. en pan brioche -mejor forma o mejor formas de gozar una hamburguesa- con tocino, queso cheddar, tomate, lechuga, pepinillos,  ketchup y, por supuesto, una salsa a elección. Elegimos la Spicy. ¡Directo a la aventura! Un arcoiris de sabor, crocancia y disfrute. Por otro lado, la Dr. Bacon ($8.400) es una de esas hamburguesas que, personalmente, adoro. Simples y que te dejan salivando con el resultado que logran en boca. Esta hamburguesa lleva la ya nombrada salsa Mil Islas, con doble carne, doble queso y muuuuuuuuucho tocino crocante (cita textual de su carta).

¿Dónde? Marin 420, Providencia.

 

 

SUMMER NIGHT EN SANTIAGO MARRIOTT HOTEL

Un menú de cuatro tiempos que cambia cada día miércoles, a cargo del chef David Damge, que con su propuesta nos demuestra que la cocina de los hoteles aún sigue muy viva, es la propuesta que ofrece estas tardes de verano Santiago Marriott Hotel,.

Además de probar una gastronomía de primer nivel, se tiene la oportunidad de degustar ilimitadamente la coctelería del huerto. El menú, que tiene un valor de $45.000 pp, incluye un espumante de aperitivo, una entrada, dos fondos y un postre, con café. Personalmente, creo que no hay nada mejor que cerrar una velada deliciosa con un buen expreso. También se incluyen las aguas.

Tuve el placer de ir a probarlo esta semana. Y parto por comentar que la atención es muy agradable y que comer en los atardeceres de verano, con días más bien nublados, colores anaranjados y brisa fresca, es un gran deleite. Pues bien, comencé con una entrada que inmediatamente me conquistó: Ensalada de pato, pera y betarraga asada, con vinagreta de frambuesa. Fresca y colorida, montada atractivamente. El pato muy en su punto, con una costrita que entregó esa sensación de grasitud en boca, complementándose super bien con la betarraga y las peras asadas, que se infusionan en una mezcla dulce gracias a la salsa de frambuesa.

Mi primer fondo. Crocante de camarones y coco sobre chutney de mango y jengibre, salsa curry y chips de plátano verde. ¿Qué caribeño, no? Siguiendo con ese juego en el paladar de sabores agridulces, este plato es de texturas muy agradables y la salsa de curry le dio esa cuota salada justa, además de añadirle cremosidad a cada bocado.  Mi segundo fondo, fue un Parmentier de Asado de Tira confitado con finas hierbas. Un plato totalmente diferente al anterior. El Parmentier, en términos sencillos, es una especie de timbal de papas relleno con algún corte de carne picada. Soprende y gusta mucho. Es jugoso y consistente.

Cerré con un postre lleno de arte, como ya acostumbra a ser la pastelería en nuestro país. Esas presentaciones que generan culpa de ser devoradas. Un Parafit de frambuesas -estamos en temporada- , chocolate y café. Hermoso y delicioso, con experiencia de diferentes temperaturas y sensaciones al comerlo, que se acompañó perfectamente de un buen café de grano.

¿Para reservar? Debes llamar al 22 426 20 00, opción 0.

 

 

 

CATADOR WINE BARRA «CHASCONEA» SU CARTA ACORDE A LOS NUEVOS TIEMPOS

No es ninguna novedad que el Barrio Lastarria y su polo gastronómico se ha visto tremendamente afectado desde aquel 18 de octubre pasado, en el que comenzó el estallido social. Después vino la pandemia. Y desde ese entonces, a la fecha, se han hecho innumerables esfuerzos por parte del gremio por salir a flote. Es una batalla que muchas veces se ha perdido y de la que se intenta salir victorioso. Es una guerra que aún no ha terminado.

Con estas condiciones, son varios los restaurantes que han debido dar un giro a su oferta de comidas y bebidas; adaptar terrazas, deliverys y cartas, son solo algunas de las herramientas utilizadas para reestablecer el goce y la alegría que cientos de comensales entregaban en torno a la buena mesa hace algún tiempo atrás.

Así también lo tuvo que hacer Catad´Or Wine Barra, el restaurante especializado en vinos a los pies del hotel Cumbres Lastarria. Allí, su chef Jorge Seguel, creó alternativas más frescas, simples y honestas, con el fin de adaptarse a los que los comensales del sector estaban buscando, sumado a una atención de primera, un sello que nunca se ha perdido.

Como una carta fácil de almacenar y despachar, definen esta nueva propuesta que, entre sus entradas y sándwich, nos sorprender con una colorida Ensalada de la Casa ($7.500) con mix de hojas frescas, palmitos, tomates confitados, aceitunas verdes, habas tostadas, queso parmesano y dressing de aceto con frambuesas. Esta vez, acompañada de Salmón Ahumado. También presentan unos aplaudidos y sencillos Calamares a la Romana, o apanados ($4.900) servidos con crema ácida que potencia todo el crunchi que entrega.

De sándwiches, pude probar la Plateada Luco ($7.900) con 180 grs. de carne mechada asada, cubierta con queso chanco de campo, de mordida generosa, llenadora. Este tipo de alternativas responde a la búsqueda de una carta pensada en formato «bar». Para los vegetarianos, el Veggie ($6.500) es un falafel de garbanzo, queso fresco, tomate
confitado, pepino, mix de hojas y aderezo de yogurt.

Los vinos son un infalible en Catador Wine Barra, no por nada son especialistas en ellos. Siempre se puede encontrar un buen maridaje en su oferta.  Blancos, rosé, tintos, tintos ligeros, espumantes. No dude en preguntar sugerencias para sus platos. También hay alternativas sin alcohol.

Y hablando de platos, la Entraña de Res ($11.300) acompañada de papas trufadas, chimichurri y mantequilla de hongos, se complementa como un tremendo mix, cálido, con acidez, se siente casero. Al igual que el Pecho de Cerdo confitado ($9.900) acompañado de polenta con manzanas verdes y betarragas ahumadas con reducción de chancaca. Una carne con capa crocante y fondo en buenísima cocción. ¿Ven cómo viene presentada la polenta? El toque creativo y lúdico no se pierde en la carta del chef Seguel.

Un plato atractivo y muy sabroso resultó ser el Risotto de Camarones y Coco ($9.900) acompañado de pulpo asado, cremoso y cálido, de aquellos para cucharear sin parar, con un grano que logra una cocción correcta y un pulpo que entrega textura en cada bocado.

De la mano virtuosa del pastelero Felipe Arias, aquí los postres parecen cobrar vida propia en Catador Wine Barra. Creaciones entretenidas, diferentes, coloridas y explosivas, sí, literalmente explosivas. La Bomba de Maracuyá ($4.300) es un mousse de chocolate blanco relleno de maracuyá y salsa tropical, toda una sorpresa. Estalla en tu boca, es cítrico, cremoso. Una delicia.

Al igual que la Esfera de Chirimoya Alegre ($4.300) un cremoso de chirimoya y gel de naranjas, sobre crumble de vainilla. Rememora casi a la perfección ese helado de Chirimoya Alegre que, antaño, uno saboreaba por solo $100 arriba de la micro. ¡Cuánto quisiéramos que volvieran esos tiempos!

Catador Wine Barra está con todas las medidas de sanidad y protocolos exigidos por la autoridad, con terraza interior y exterior para recibir a sus comensales.

¿Dónde? José Victorino Lastarria 299, Santiago.

¡ATREVIDA! ASÍ ES LA NUEVA APUESTA DE GALPÓN ITALIA EN SU REAPERTURA

Marzo 2020. Última salida a reseñar, ignorando los meses de encierro y paralización (casi) total del rubro de la gastronomía. Noviembre 2020, comienzo a formar las palabras de esta nueva reseña, aún en pandemia, pero la que da inicio a la nueva normalidad a la cual poco a poco nos hemos tenido que acostumbrar.

Y creo que no pude elegir escenario mejor para volver a las andanzas sibaritas que ir a conocer lo nuevo de Galpón Italia, de mi querido Luis Aurelio Garay a quien describiría como rupturista y atrevido, proponiendo cartas prolijas en un barrio que es más chascón, como es el Barrio Italia. Su partner en esta nueva aventura; Yefry Avilera, un bartender de experiencia internacional que le hace el match perfecto al chef, porque él también se atreve a sacarnos de la zona de confort.

La nueva carta se compone de platos fríos, platos calientes, carnes, pescados, hamburguesas, sanguchitos y postres. En ellos, encontramos lo que usualmente Luis Aurelio acostumbra a presentarnos; color, niveles, texturas y juegos divertidos. No se puede no pensar en aquello al ver el Ice Fish ($6.900) presentado como si fuera un helado, con cono incluido, que lleva ceviche mixto de salmón y reineta macerado en betarraga con crema helada de palta, ajo tostado, salsa de ají amarillo y trigo mote suflado, que entrega el crunchi que todo buen ceviche debe tener.

Sorprende también el plato de Coles Asadas ($4.900) que cual misterioso bosque encantado decora solo la mitad del plato y que en cada cucharada mezcla con entusiasmo la coliflor y la col morada asadas, servidas sobre salsa blanca perfumada en cardamomo, hojuelas de ajo frito y perejil crespo fresco. Además, el infalible Pulpo ($9.700) cocinado a baja temperatura por siete horas, logra mantener su forma y consistencia, sobre cuscús de clorofila de espinaca, puré de calamar, salsa de cochayuyo con res y mayonesa de betarraga.

Esta nueva apuesta culinaria, resguardada por estrictos protocolos sanitarios tanto en el personal de Galpón Italia, como en sus instalaciones, te hace cruzar por diversas emociones; te sorprendes, sientes curiosidad, rememoras sabores del pasado y sientes mucha calidez. Este último, es el calificativo perfecto para el plato de Chupe de Queso ($5.200) de esos que se puede cucharear infinitamente, por minutos, hasta llegar al final y saborear cada bocado de guiso de pan y queso mantecoso, papa, cebolla y comino, sus zanahorias asadas y mermelada de zanahoria con su vibrante color y parmesano con ceniza vegetal.

Y la magia no es algo extraño en la cocina de este virtuoso cocinero oriundo de Petorca, pues el Camarón Curry ($6.900) se monta sobre un caldo de col morada que cambia de color y se contrasta de manera brillante con la cocción en curry rojo, la palta, el cebollín, el limón y la menta. Se acompaña de tostadas.

La coctelería de Yefry Avilera podría correr por carril propio perfectamente, pero si la maridamos con los platos de Luis Aurelio hay un equilibrio de locura que se agradece mucho. Uno, dos y tres sorbos fueron necesarios para descubrir mi gusto por el Machu Picchu ($6.100) un coctel de Pisco Barsol, St Germain, puré de maíz, syrup de ají amarillo y yuzu-limón. Diferente y fresco, como la mayoría de las otras seis de las siete maravillas -literalmente- que forman parte de esta ambiciosa y genial apuesta.

También puedo destacar el Petra Jordania ($6.100) con Gin Beefeater, cordial Mediterráneo, syrup Kaffir lime, tzatziki de menta y cilantro y jugo de pomelo. Inquietante y con cuerpo, con sabores dignos de ser descubiertos. Por otra parte Coliseo Romano ($8.100) se compone de Vodka Ciroc, Cordial Milano, Syrup red dragón, jugo de
pomelo y splash tónica. Trae unos chips de plátano frito para acompañar, otorgando toques de dulzura. Tragos que se arman en base a insumos y sabores primarios bien trabajados, pero que en su conjunto, nos llevan a sacar nuestras propias conclusiones.

¿Dónde? Galpón Italia, Avenida Italia 1175, Providencia.

¡LLEGÓ EL CIRCO A PROVIDENCIA! (OJO QUE ESTÁN CON DELIVERY)

Nota: al momento de escribir esta reseña, no se declaraba la cuarentena voluntaria y/u obligatoria en nuestro país a raíz del Covid-19, la que obligó al cierre de cientos de restaurantes en Santiago, entre ellos, El Circo, pero que hoy están buscando reinventarse con despachos a la puerta de tu casa a través de Uber Eats y Pedidos Ya. 

Sencillo y lleno de sabor. Así es El Circo, un nuevo proyecto del chef Criss Vargas, quien antes se hizo cargo de la connotada cocina de la Casa Combi -aún en pie- de la Fuente Manquehue y de Cara de Peskao. El talento en la cocina le sobra.

Tengo la suerte de ya conocer su mano y sabía más o menos a lo que iba en El Circo. Cocina simple, abundante y enjundiosa, que espera a sus comensales en Providencia, debajo de las Torres de Tajamar, cercano a un connotado local nocturno.

La función comienza con un plato que quise probar desde que lo vi. No es nada del otro mundo, pero los Macaroni and Cheese, llamados Krusty en carta ($5.500) -en honor al vicioso payaso de Los Simpson- son suaves y tersos, cocinados y salteados en mantequilla, acompañados de salsa de queso y crocante tocino. Al menos yo, no pude parar de comerlos.

Todos los platos de la carta de El Circo hacen referencia a famosos payasos, actos inolvidables y circos del mundo. Y si bien tienen Fish and Chips, platos calientes y pescado,  los sánguches, son el fuerte. Aquí, dos de ellos; La Tragasables (5.900) es una clásica hamburguesa casera rellena de queso cheddar -puedes pedir tu punto de cocción- acompañada una vez más de tocino, aros de cebolla apanados, huevo frito, pepinillos y salsa bbq. Una mezcla infalible para cualquier hamburguesa bien preparada, a la que le chorrea el huevo para hacer todo más húmedo. Se acompaña de hartas papitas.

Por otro lado, el Circo de Moscú ($5.500) es un sánguche de pescado de merluza frita con ensalada chilena, lechuga, ají oro y mayo casera en pan ciabatta. Fresquito y bien crocante, lleno de color y jovialidad en boca. También viene con papas.

La genialidad de las papas fritas con diferentes toppings, es parte del sello de lo que hace Criss Vargas, porque comprende todo el match que puede haber en ellas; son simples de preparar, fáciles de comer, aportan color y sabores crujientes y todos las amamos. Por ello, probé las Papas Copucha ($3.500) que además de bien presentadas, son interesantes de comerlas, porque traen mermelada de pimentón, champiñón salteado, pesto, tomate asado y queso vegetal, un juego bien pensado de sabores.

La función de El Circo está en receso (pero no olviden que están repartiendo a domicilio) y esperamos que regresen pronto, con bombos y platillos, para dar a conocer su oferta y se llenen del aplauso del público que tanto está necesitando el rubro gastronómico en estos momentos.

 

 

¿DESAYUNO A LAS 14:00 HORAS? ES POSIBLE Y DE MANERA DELICIOSA EN LA TABLE

El tratamiento cuidadoso de las materias primas y el desperdicio cero, son parte de las consignas de La Table, un maravilloso y escondido descubrimiento en las inmediaciones de la Torre Titanium. Es justamente por esta #CocinaDeProducto que trabajan con pequeños proveedores para traer frutas y verduras fresquitas y en lo posible libres de químicos, huevos de gallinas felices, pesca selectiva y carne de libre pastoreo.

Al mando de la cocina está el chef Ignacio Ilabaca quien, junto a sus socios, Francisco Abadal y Nicolás Nagayasu, proponen menús de almuerzos con rotación semanal en un ambiente minimalista y fresco. Además, cuentan con café y té de especialidad y bebidas frías fermentadas como la Chicha Morada o la Combucha con Café. Todo un trabajo con valor agregado, ya que Ignacio realizó una pasantía de cocina en un restaurante de Cataluña con tres estrellas Michelin y estuvo también en la cocina del premiado restaurante nacional 99.

Dicho esto, voy a la gran novedad. En La Table ofrecen desayunos durante todo el día -de 07:30 a 15:00 horas- en donde el huevo y la palta son grandes protagonistas. Huevos Revueltos ($4.500) en tostadas de pan de masa madre de La Popular con mozaarella de búfala y tomates cherry o la opción de Tostadas Pochado Palta ($5.500) en donde se repite la masa madre, con un pan 50% integral 50% harina normal, y que lleva dos huevos pochados con vegetales salteados. Ya saben como emulsiona ese huevo a la palta y el pan. Una experiencia rica, rica y súper llenadora.

Y para comer bien temprano en la mañana o ya pasadito el mediodía, tenemos como opción la Shakshouka ($6.500) un imperdible del Medio Oriente que lleva huevos pochados en salsa de tomate, tocino -copa-, palta, cremoso de cabra y las crocantes tostadas de La Popular.  Es muy especiada, picantita y colorida, ideal para cucharear y untar el pan. Y para hacer un guiño a los venezolanos en nuestro país, es que incorporaron a sus opciones de desayuno las Arepas ($4.500) que se acompañan con pickle de la casa, ensalada de vegetales y ave palta.

¿Dónde? Avenida Costanera Sur 2730, local 302, Las Condes.

 

LA NECESARIA ADAPTACIÓN DE PUNTO OCHO EN CUMBRES LASTARRIA

El restaurante del octavo piso del hotel Cumbres Lastarria está ubicado en una de las zonas más afectadas por el estallido social, en la calle del mismo nombre. Es por ello que, ante la baja inminente de huéspedes y comensales, así como ha ocurrido con todo los sectores cercanos a Plaza Baquedano, han tenido que tomar medidas.

De la mano del sous chef Jorge Seguel, esta vez decidieron tener solamente un menú ejecutivo con un valor único de $13.900, con una sabrosa variedad de platos inspirados por la cocina chilena. Esta alternativa, se compone de tres opciones de entradas, tres opciones de platos principales y tres opciones de postres, más café, té o infusión y una copa de alguna buena cepa de la casa.

Este menú solamente se ofrece a la hora de almuerzo de lunes a viernes y se podrán encantar con platos ricos como la Crema de Porotos o los Camarones Tempura con Ostión a la Parmesana y Sour Cream. Pura «inspiración nacional» comenta el sous chef Seguel. Si tienen la posibilidad de probar -y que esté dentro del menú- los Ñoqui a la Carbonara, háganlo. Son sencillamente exquisitos, con láminas de parmesano y un huevo pochado cocinado con una minuciosa técnica de cocción lenta de más de media hora a unos 64°. También hay opciones de carne como la Malaya de Cerdo Rellena de Zarzaparrilla y Arroz Basmati o pescados como la Merluza con Hummus y Espárragos Glaseados. 

¿El postre? tan sofisticado como podría ser pedirlo por carta.

¿Dónde? José Victorino Lastarria 299, Santiago.

 

GALPÓN ITALIA: EL GOLPE DE ENERGÍA Y SABOR QUE FALTABA EN EL TRADICIONAL BARRIO GASTRONÓMICO

¡No deja de sorprenderme! Definitivamente me gusta mucho todo lo que hace el chef Luis Aurelio Garay, mente creativa tras los pasados proyectos 17°56° y Warú (que se extraña). Hoy, está a la cabeza de Galpón Italia, un espacio destinado a los más ricos manjares en torno a la parrilla y con valor agregado en una maravillosa coctelería. La estética industrial y el arte se toman los espacios abiertos del lugar.

Este concepto de picoteo con los amigos, busca que pidas algún buen corte de carne, que vienen en tablas, y lo acompañes de un complemento. Entre ellos, las Berenjenas ($4.800) grilladas a la parrilla, suaves y de sabor muy homogéneo. O el Pimentón Relleno ($4.700) que viene con una mayo de merkén que pica, pero que tiene un rico juego de sabores con el pino de quínoa. La presentación ambos platos son cuento aparte.

La tabla de Malaya de Cerdo ($7.900) es una buenísima elección, bien cítrica, porque viene al limón, con papa mechuñe -del enorme jardín de la papa chilota-, mermelada de zanahoria y menta. Con capa crocante y exquisito sabor.  Y si busca una carne que no esté parrillada, puede irse a la segura con el Crudo de Res ($6.900) -Ganso al igual que la carne de las hamburguesas-machacado y bien sazonado con especias, con una novedosa mayonesa de ceniza vegetal, brócoli asado, pepinillos y alcaparras.

Y si nos vamos directamente al estelar, que son las carnes de corte americano, la Tabla Mix ($15.900) trae generosos 500 gramos que se conforman de Lomo Vetado, Flat Iron y Entraña los que, a la parrilla, se dejan sentir con el sabor y la textura de una carne bien preparada. Además, todas las tablas vienen acompañadas de papas nativas con chimichurri y vegetales asados. Ojo, que también hay una tabla de vegetales como alternativa verde.

¿Hablemos de la tremenda coctelería que tiene Galpón Italia? Porque Yefry Avilera, un gentil y talentoso venezolano, se luce con las creaciones. De entradita partimos con la Poetisa que se compone de pisco St Germain, Campari, jugo de limón e hibiscus, muy refrescante y herbal con ese contraste dulce y amargo que fascina. Por otro lado está el Artesano, que es muy fácil de tomar, por lo que debe tener cuidaaaado. Trae gin, mezcal, jugo de maracuya, limón, Aperol, frutos rojos y syrup y se siente simple y honesto en boca. ¿Otro más? Caribbean Mule tiene carácter y es muy refrescante, de sabor curioso que incita a descubrirlo. Todos, tienen un precio único de $6.500.

Las Setas en Tomatada ($4.600) son el plato cuchareable de Galpón Italia. Son cuatro champiñones rellenos con pino vegetal y parmesano gratinado, sobre salsa de tomate con albahaca, láminas de más queso y aceite de trufas ¡Puntos extra! Sabor con fuerza pero de sensación sedosa y ácida.

Y, como todo lo que hace Luis Aurelio Garay es atrevido, no me asombró cuando me contó que había llegado a la mesa un postre de Cebolla y Pimiento ($3.500) que es básicamente una cebolla -haciendo alusión al vegetal con que se limpia la parrilla- asada con azúcar rubia, pimiento molle y helado de vainilla al bourbón. «Es una locura mía», me comenta Luis junto a la mesa y claro que lo es, pero el resultado es realmente fascinante, no la pase por alto.

¿Dónde? Av. Italia 1175, Providencia.

 

¡A COMPARTIR Y SABOREAR! LO NUEVO DE PICANTERÍA CHICHA EN AJÍ

No es primera vez que me toca ir a Chicha en Ají. Lo bueno, es que siempre que he ido, la experiencia resulta buenísima y se me vienen a la cabeza los conceptos de abundancia y amor.  Esta vez, fui a conocer cosas nuevas de su carta de cocina peruana al estilo picantería que bien se han encargado de nutrir sus dueños Julio Reyes Millán y Damian Bravo.

Comenzando con un buen sour peruano, los platos llegan a demostrar todo el sabor del norte de este hermoso país. El Rocoto Relleno ($6.000) siempre resulta ser uno de los favoritos. Originario de Arequipa, viene con filete picado, gratinado con queso y acompañado de papas. Son varios los hervores que ayudan a bajarle el picor y resulta ser delicioso, crocante y picante. Si no, no sería ají.

Y por supuesto el ceviche no puede faltar en carta. Y este De Congrio a la Parrilla ($8.500) es una muestra caliente en crema de ají amarillo con choclo y yuca para saborearse. Tiene un toque preciso de limón y mucho sabor a parrilla gracias a un baño de Chicha de Jora. Por otro lado, hay que atreverse con el Arroz con Pato a la Norteña ($8.900) macerado por 24 horas con un toque de cerveza negra y, nuevamente, Chicha de Jora, provocando sazón en esta carne que se vuelve fácil de desmenuzar y que se acompaña de un arroz al cilantro que resulta un poco ácido y que no puedes dejar de cucharear.

En Chicha en Ají se preocupan del cuidado y tratamiento de sus materias primas, además de tener todo siempre fresquito y emplatar en una hermosa loza traída directamente del país vecino.

Terminamos la experiencia con una Tabla Marina ($13.900) llena de colores y sensaciones en boca, gracias a la abundancia de sus ingredientes; filete de pescado, camarones, calamar, pulpo y ostiones, macerados en salsa anticuchera, todo a la parrilla, en una base de verduras y papas doradas, convirtiéndolo en una alternativa con cierta cremosidad al paladar.

 

No olvide siempre cerrar con un postre para llevar algo de dulzura a la boca. Y si se atiende con el amable e informado Paul, ganará puntos extras.

¿Dónde? Av. Manuel Montt 1335, Providencia.

THE GLASS, LA COCINA CHILENA QUE NUNCA DEJA DE SORPRENDER

Ya resulta prácticamente imposible ir a visitar al chef Claudio Úbeda -quien hace años maneja la cocina del hotel Cumbres Vitacura– y no salir embobada con sus platos. Y si bien, ya tiene varios caballitos de batalla dentro de su propuesta, el sabor y las texturas jamás se han perdido.

Productos frescos y pesca sustentable son parte de la consigna de esta carta de verano, que se acompaña de destacados vinos de la casa; Rui Sparkling (espumante patagón), Cordilleramar, Pedro Jiménez del 2016 de Viña Choapa, Chardonnay 2017, Talinay de la viña Tabalí, entre otras virtuosas etiquetas.

Un extravagante Arrollado de Malaya con pebre de algas y papas nativas ($7.900) fue el puntapié inicial en esta aventura culinaria que siempre resulta tan bien. Yo la he tenido al menos cinco veces. Las papas chilotas cremosas y terrosas acompañan muy bien a la malaya, que se siente fresca y sabrosa.

Los Ravioles rellenos con prieta y manzana, en salsa de humita en olla ($12.000) son todo lo que deseamos saborear del verano y aún más. Esa añoranza que viene en esta época por sentir la bondad del choclo en cualquiera de sus preparaciones, la encontramos en este plato, que se complementa de manera genial con la personalidad de la prieta que tiene un toque algo acaramelado. Aplausos de pie.

Y aquí llega un plato que me dejó con ganas de más. Debe ser porque soy una fan del sur de Chile. Lo cierto es que el Salmón a la grilla, milcao chilote, vegetales ahumados y salsa de curanto ($14.300) es un delicia. Calientito, con un buen juego de sabores y aromas, un milcao crocante, cremoso y un salmón a punto, llegando a ser sedoso. Atento con la salsa de mantequilla como base, que ayuda a levantar cada ingrediente.

Por el lado de las carnes, fue el cordero el que salió a brillar. Cuadril de cordero, crema de pataska nortina y zanahorias glaseadas (14.500) es un plato digno de pasearse por las prestigiosas cocinas del mundo en representación nuestra. Una carne suave, que viene de la parte baja de las «pompis» del animal (descripción lúdica), pero muy presente en boca, con un puré blando de pataska que le da muchísima textura, zanahorias glaseadas en miel que, además de ser una ternura, entregan un dulzor justo y necesario y una tierra de longanizas para un guiño de acidez.

¿Eres un viudo de la navidad? Entonces no puedes perderte esta deconstrucción tan bien lograda de una Tarta tibia de pan de pascua y helado de mazapán ($4.200) Para saborear cada trocito.

¿Dónde? Av. Pdte. Kennedy Lateral 4422, Vitacura.