CHICHA EN AJÍ LLEGA A MANUEL MONTT SIN VANIDAD PERO CON MUCHA SABROSURA

Compartir. Si pudiera definir en una palabra la experiencia que se vive en Chicha en Ají, esta picantería que llegó a instalarse a Manuel Montt, sería esa. Y es que aquí los platos son generosos y llenos de sabor, tal como se desprenden de las antiguas picanterías peruanas que nacen el año 1830 y que se destacaban por ofrecer platos característicos del día y del lugar.

En Chicha en Ají se mantiene la tradición y conquistan el paladar de muchos comensales con una carta variada en pescados, mariscos, carnes y preparaciones clásicas del país hermano a precios muy, pero muy convenientes. Entre las entradas, que las hay frías y calientes, destacan el Rocoto Relleno ($6.000) con filete picado en su interior, queso gratinado y papas doradas y que no asusta su picor en boca. Por otro lado, el Tiradito de Pejerrey ($6.000) está lleno de frescura y sabores intensos. Jugosito.

El maravilloso Ceviche Caliente, o Ceviche de Congrio a la Parrilla ($8.500) es todo lo que podrías desear de la cocina peruana. Es abundante, sabroso y lleno de color.  Viene en crema de ají amarillo acompañado de choclo y yuca. Para cucharearlo una y mil veces. El Arroz con Pato ($8.900), que por cierto viene al cilantro, muestra una carne tierna pero con personalidad, aliñado de manera perfecta y con pequeños vegetales que lo ayudan a ser aún más rico. Atrévase.

Y si quiere darse un festín, cosa que ocurre en casi todo los platos de Chicha en Ají, váyase por la Ronda Criolla ($13.900) donde se encontrará con puras cosas buenas; olluquito criollo con carne, un cau cau tradicional, patita con maní y anticucho picantero, más enjundia ¿dónde? Sabores clásicos limeños que se mezclan bien y propuestas que juegan con las texturas.

Si quiere carne, pruebe el Seco a la Norteña de Asado de Tira ($8.000) que viene en una bandeja que pareciera ser para varias personas, pero no, es para uno. O más bien, recuerde la palabra clave de Chicha en Ají: compartir. Viene con yuca en una espacie de guisado que se siente suave al paladar.

Si queda con hambre, pregunte por los fresquitos Ostiones a la Chalaca ($7.500) perfectos para la época. Y siempre termine con algo dulce, como un buen y clásico Picarón.

Creo que la propuesta de Chicha en Ají puede ser similar a varias que han venido aterrizando hace un tiempo en nuestro país, pero sobresale una gran característica además de todo el sabor; es que ellos acercan su cocina de manera humilde y sin ostentar demasiado.

¿Dónde? Manuel Montt 1335, Providencia.

 

 

 

EN MEZE SE COME Y SE VIVE TURQUÍA

Que rico es ir a un restaurante tan inspirado en mostrarte y enseñarte todo acerca de su gastronomía y su cultura. Eso pasa mucho en Meze, un restaurante 100% turco que lleva cinco años instalado en Manuel Montt gracias a su chef y dueño, el amable y carismático Onur Erdemir, oriundo de Estambul.

Aquí, la comida es turca de verdad. Y desde que conoces sus tres salones, plasmando en sus paredes mapas, palabras típicas, fotos de ancestros y personajes reconocidos, además de lámparas y telas típicas de la zona, entre otros elementos, ya puedes hacerte una idea bastante certera de lo que será su comida. Sorprendente a mi parecer.

Para abrir el apetito, un trago típico de la zona, el licor de Raki, destilado de uva y anís, dulzón y muy aromático. Toda una experiencia al mezclarlo con agua. Lo acompañamos de una sencilla pero sabrosísima Mercimek Corbasi ($3.250) una crema de lentejas rojas solamente con ají de color y mantequilla. Al final, te queda ese gustito rasposo de la piel de la legumbre. Deliciosa.

Y prepárese, porque en las siguientes líneas les hablaré de un banquete sin fin que tuve el placer de probar. A modo de aperitivo frío se presenta el Antep Ezme ($5.750) un plato típico del sur de turquía con cebolla, tomate, ajo, salsa de granada, junto a pan turco -ekmek-, de acidez rica. También tenemos el Saksuka ($5.250) que fue sin dudas uno de mis entrantes favoritos. Consiste en berenjenas y zapallo italiano frito con yogur y ajo, acompañado de salsa de tomate natural. Un plato muy bien logrado para mi bendecido paladar, cremoso.

El Karisik Humus ($6.750) es un infaltable en la cultura de medio oriente, a pesar de ser nuevo en la carta de Meze. Es una colorida trilogía de humus de garbanzos, arvejas y betarragas, creando una pasta rica y consistente, perfecta para acompañar con ekmek. Algo entretenido de comer es el Kisir ($5.250) una especie de crudo que se come con hojas de lechuga y se adereza de menta, perejil y limón. Blandito, sencillo y se siente muy bien en boca. Por último Zeytinyagli Yaprak Sarma ($6.250) son las hojas de parra rellenas de arroz, menta, pasas, aceite de oliva y canela. Bien envueltas, apretadas y que hacen feliz a cualquier comensal.

En cuanto a los aperitivos calientes -porque sí, aún hay más- comienzo por contarles del Mücver ($5.250) un frito de zapallo italiano, con queso de cabra y eneldo acompañado de salsa de ajo. Juguetón en boca, crocante y esponjoso a la vez, húmedo, una delicia. Otra especialidad caliente en cuanto a aperitivos es el Yaprek Ciger ($6.500) panitas de vacuno salteadas en mantequilla, cebolla eneldo y perejil. Atrévase con ellas, porque yo no lo hice tanto.

Para hablar de los fondos, trataré de ocupar el mayor poder de síntesis posible, ya que podría hablar de ellos por horas y aún así no saber cuál fue mi preferido. Todos enjundiosos, generosos y atractivos. Punto aparte es la vajilla que se ocupa para algunas preparaciones en Meze, te hace viajar.

El Manti Vegetariano ($9.250) es una pasta turca artesanal rellena de espinaca -la otra versión se rellena de carne molida- con salsa de tomate casera, salsa de yogurt y un toque de mantequilla. Queda tan, pero tan rica la combinación, que es imposible no disfrutar cada cucharada. La pasta es de masa casi transparente y la salsa de tomate la ayuda mucho a levantar el sabor. Les cuento también del Hunkar Begendili ($10.500) y debo confesar que por aquí va mi preferencia. Una carne de vacuno cocinada en salsa de tomate con un especial puré de berenjenas ahumadas y queso. Match perfecto que contrasta muy bien en el paladar. Quiero volver por este plato.

Termino este trío de platos calientes con el Sefin Tabagi ($12.500), que advierte la carta cuenta con a lo menos 20 minutos de preparación. Y atención a los amantes del cordero, porque aquí se presenta en todo su esplendor. Arroz con mantequilla, eneldo, perejil sobre esta carne con personalidad, tomate asado y cebolla grillada sobre una paila de greda cubierto por una masa, como un pie, que se abre majestuosamente y deja salir toda su magia -en mi cuenta de Instagram queda todo esto graficado, vaya a seguirme-. No deje de preguntar por el Testi Kebap ($14.500) también una preparación de cordero en vasija de greda típica de la zona centro oeste de Turquía y que es un verdadero espectáculo a la mesa.

Y así como los turcos tienen el corazón dulce, también tienen preparaciones, ideales antes del clásico café de estas tierras. Y un guiño coqueto a este último es el Turk Kahveli Creme Brulee ($4.500) en palabras simples un creme brulee de café turco que es una maravilla, suave e intenso. Y para cerrar, uno de los estrenos es el Sicak Helva ($3.900) una preparación caliente que tiene tahina, limón, y granada. Una combinación extraña, quizás algo a lo que no estamos muy acostumbrados, pero que no deja de satisfacer.

La cocina turca no usa gran variedad de aliños, contrario a lo que se podría creer, y más bien se basa en el sabor natural de sus productos y tiene muchas influencias del continente, como la comida griega. Aquí solo me resta decir ¡Tessekur Meze!

¿Dónde? Manuel Montt 270, Providencia.

 

 

 

PAD THAI: DIEZ AÑOS DE AMOR A LAS PREPARACIONES TAILANDESAS

Entrar al restaurante Pad Thai, en Providencia, es siempre un bálsamo para el alma y el apetito. Hace casi exactamente un año atrás fue mi última visita a este templo lleno de verde, luz y sabores, a cargo del chef Sebastián Valdivia y tenía ansias de saber si la experiencia volvería a ser la misma. Esta vez, me convocó la celebración de su décimo aniversario.

Y como en toda buena celebración de aniversario tenían que tener algo para regalonear a sus comensales; platos nuevos en carta ¡qué mejor! Y dentro de las entradas podemos encontrar dos nuevas y ricas opciones que se dan perfectamente para compartir. El Ceviche Phuket se presenta con pequeños trozos de atún, palta, mango, cebolla morada, jengibre, lemon grass y dressing de limón y oliva. ¿Se lo imaginan lleno de color? Es, exactamente, un plato muy colorido, fresco y con rica acidez, quizás un poco carente de sazón, pero perfecto para disfrutar en un día de verano.

Las alitas de pollo asadas también son una novedad en la carta de Pad Thai y son deliciosas. Hay dos formas de pedirlas; Pik – Ki Y And Tamarindo BBQ con un exquisito ahumado dulce y las Sriracha Miel con un picor suave pero prolongado en boca. Son realmente una excelente opción de entrante para compartir y pueden acompañarlas majestuosamente con una Limonada de Coco, también debutante en carta, suave y refrescante con limón, crema de coco y zumo de naranja.

El año pasado tuve la fortuna de probar el muslo de pato confitado antes de que se estrenara en carta. Y lo encontré tan delicioso que no dude en recomendárselo a mi mejor comensal. El Ped Panang es en definitiva un muslo de pato confitado con especias tailandesas, acompañado de papa nativa, cebolla asada, láminas de mango, castañas de cajú y una suave salsa de curry panang y coco. Suena a mucho ¿verdad? pero en el paladar se complementan todos los ingredientes y forman un plato de primera, de muchos descubrimientos de sabor, suave y crocante, con un pato blandito y generoso en contextura.

Lamentablemente no habían muchos platos disponibles cuando fui, así que de los fondos no pude probar nada nuevo. Me fui por el clásico Risotto Pad Thai, esta vez de camarón, que no lo había probado. Como parte de los platos de autor lleva un cremoso risotto con receta exclusiva, leche de coco, champiñones, semillas de cilantro y curry rojo/amarillo. Con camarones, por supuesto. Pero debo darle mucho crédito porque es un plato abundante, con un picante rico y que no puedes dejar de cucharear. Me dejó feliz.

No me queda más que decir que Pad Thai no me ha fallado nunca. Que para los amantes de la comida tailandesa es un imperdible y que espero que sigan cumpliendo muchos años más ¡Felices diez años! #PadThai10Años 

¿Dónde? Manuel Montt 231, Providencia.

 

BARANDIARÁN, UN CLÁSICO PERUANO EN RENOVACIÓN DE SUS PLATOS

Cuando me preguntan por algún buen restaurante de comida peruana hay una marca que sin duda ha dejado registro en nuestros archivos gastronómicos; el Barandiarán, del carismático chef peruano Marco Barandiarán.

De estilo colonial, colorido, ornamentado y de techos altos, su local ubicado hace muchísimos años en calle Manuel Montt recibe en la actualidad a sus comensales con una carta renovada en la que se sumaron algunos cócteles y platos para seguir encantando paladares.

Dentro de la coctelería de autor, engalanan la actual propuesta el Negro Sano y el Naylamp, en honor a uno de los hijos de Marco. El primero es un trago con presencia, de respetable alcohol, frappé y muy aromático con Tabernero Italia, pepino, albahaca, jugo de limón y agua tónica. El segundo con Tabernero Quebranta, curazao azul, pulpa de piña, jugo de naranja y zumo de limón, lleno de colores, frescura y dulzor, quizás bastante, pero perfecto para mi.

Y con una suave reineta (pesca del día) como protagonista se presentó el Ceviche Carretillero, parte de los nuevos platos, que cumple perfectamente con lo que se espera de un ceviche aunque quizás un poco más seco. Un hermoso juego de colores en plato, texturas, temperaturas y justa acidez. Un calamar crocante que sin duda le da ese toque especial. Ojo, que se puede pedir picante, pedir realmente peruano.

En total son 16 los nuevos platos entre entrantes y fondos. Como Al Pesto con Sábana, por ejemplo, que es bastante generoso en queso parmesano pero se siente bien, aunque hay que descubrir bajo él el verdadero sabor del pesto, que es delicioso. Una pasta al dente, bastante colorida por supuesto y rica, acompañada de una sabrosa escalopa, jugosita y crocante. ¡Pídalo!

Y con un Risotto con Filete al Vino, cerramos la velada en Barandiarán, conociendo parte de lo nuevo. Este plato, muy aromático por el romero que adorna la carne, es jugoso, de cucharear sintiendo el toque del vino. Viene con una salsa de crema de ají amarillo y queso y se puede escoger el punto de cocción del filete que se siente muy amable en boca. Un buen, muy buen plato.

El chef Javier Barandiarán está a cargo de la cocina en la casa matriz de Providencia y espera a sus comensales con todo el cariño que puede entregar a través de su gastronomía y de la sazón peruana que siempre nos termina conquistando.

¿Dónde? Manuel Montt 315, Providencia.

 

 

 

 

 

LAS PIZZAS SE TOMAN MANUEL MONTT

Bajo el concepto de fast casual abrió la segunda sucursal de Agostina Pizzas, en Manuel Montt, siempre con énfasis en el delivery, aunque esta vez agregando un espacio mayor de atención para los clientes, al contrario de lo que sucede en su local de Las Condes que ya lleva cinco años consolidado.

Sus pizzas, más de 20 en carta y todas con nombre de mujer, son de masa liviana, delgada y de borde crocante y se pueden encontrar con ingredientes tan variados como el pulpo, la plateada, la carne mechada y las berenjenas.  Son sabrosas en boca y los ingredientes se sienten frescos y enjundiosos.

Dentro de las que tuve la felicidad de probar, les recomiendo a ojos cerrados la pizza Doris que lleva salsa de tomates, mozzarella, pulpo, cebolla morada, cilantro y crema de aceitunas. Y si no les gusta el pulpo, pero sí la carne, mi recomendación es la pizza Martina, con salsa de tomates, mozzarella, plateada, cebolla morada, cilantro, tomate y salsa de ostras. ¡Deliciosas!

Otro sabroso punto de Agostina Pizzas son sus empanadas, por las que quieren hacerse notar. Así nos cuenta uno de sus socios, el chef Pablo Guerra, a quien le entusiasma muchísimo la idea de entrar a competir prontamente con las mejores empanadas de la ciudad. La masa se siente como una mezcla perfecta entre hoja y masa tradicional, muy sabrosas. Atrévanse con una.

Agostina Pizzas llegó a Providencia a transformarse en una excelente alternativa para aquellos que amamos las pizzas y que queremos salir de la oferta que tienen las grandes cadenas. Ojo, están tramitando su patente de alcoholes en Providencia, por lo que de momento tienen solamente aguas y bebidas para ofrecer. #Agostinízate.

¿Dónde? Las Condes 6734, Las Condes / Manuel Montt 1667, Providencia.

 

PAD THAI: UNA DÉCADA DE SABORES ORIENTALES EN MANUEL MONTT

Con una entrada que podría pasar fácilmente inadvertida en Manuel Montt, una calle que de un tiempo a esta parte se ha llenado de las más variadas ofertas gastronómicas. Una entrada austera que esconde nada menos que diez años de gastronomía thai en su interior. Eso es Pad Thai.

A cargo del chef Sebastián Valdivia, Pad Thai ofrece una carta generosa, sabores equilibrados, atractivos platos y fresca coctelería, como el Sour Thai que probé para abrir mi apetito. Es un trago que debe tomarse rápido para disfrutar de sus texturas.

A modo de apetizzer, junto a mi comensal, gozamos de dos clásicas preparaciones agridulces: primero el Woon Thai Konk consistente en bocados de camarones ecuatorianos con fideos de soya y aderezo de salsa de limón dulce. Por supuesto, una entrada fresca, levemente agridulce con un suave picor y ácido final. Rico .

La segunda fueron las Saté Nuea. Brochetas de vacuno macerado en especias tailandesas, bañadas en salsa de curry y maní. Una preparación típica que, si bien careció de un poquito de cocción, estaba suave y muy sabrosa.

Dentro de los fondos nos fuimos a la parte de la carta en donde se presentaban nuevas preparaciones. Y había que probarlas. Una fue el Risotto Pad Thai que tiene tres opciones como base: atún, camarón y vegetariano. Escogimos el de atún. Un platillo de autor con un atún tierno, picante, pero gentil al paladar con un jengibre bien marcado. Mucho color.

Lo siguiente fue una sugerencia directa del chef. Un plato que ni siquiera está en la carta aún y que tuvimos la primicia de probar. Un Confit de Pato con Curry Panang con castaña, papa bruja, láminas de mango y chips de plátano mocho. Una preparación con crocancia, con un pato lleno de sabor cocinado en su grasa. Con un mango haciendo la labor de irrumpir con un toque cítrico. Es un plato picante, sí, pero que se puede pedir menos (picante) para poder disfrutarlo más. Gran y potente creación.  Sugiero siempre tener un vasito de agua o jugo al lado.

Los postres en Pad Thai destacan por su impecable y bellísima presentación. Probamos el clásico de la casa, el Black Passion Thai, perfecto para los chocolate lovers. Anote: un postre con bizcocho de cacao relleno de mousse de chocolate bitter 75% y curd de maracuyá. A esto súmenle un baño en ganache de chocolate y brillo de cacao, servido con helado de maní. ¡Wow! ¿Se lo están imaginando? No se preocupen, porque aquí viene la foto. Un postre totalmente intenso.

Para finalizar, el Pumpkin Cheesecake vino a darnos el cierre perfecto. Con un sabor indiscutible a calabaza, cálido de sabor y romántico de color. Crocante por la avellana y con un gustito de antaño. Un postre diferente y recomendado 100%.

Pad Thai es una cajita de pandora. Y si quieren comprobar este relato solo deben ir y sorprenderse ustedes mismos. Y vuelvo a mencionar lo de la puerta de entrada. La van a abrir y quedarán fascinados por todo lo que detrás de ella se esconde.

¿Dónde? Manuel Montt 231, Providencia.

BAO BAR: ATRACTIVOS, NOVEDOSOS Y ESPONJOSOS

Mi aventura culinaria de esta semana me sorprendió gratamente. Hace rato los quería ir a conocer, así que apenas se me dio la oportunidad me dije «no se diga más». Hablo de Bao Bar, un bar ubicado en Manuel Montt frente a la universidad de Las Américas (mi antigua casa de estudios) y que se especializa en baos, tapas y gin.

Esta especie de snack (baos) provenientes de las calles de Taiwán y muy populares en Europa, constan de una suave y esponjosa masa rellena de diversos ingredientes. Podría definirlo algo así como entre un taco y una arepa pero con una textura única. Realmente llamó mi atención lo suave y esponjoso que se siente en boca.

Pero antes de hablar de los baos les hablaré de las tapas que pude probar. Dos para ser exacta. Junto a mi comensal disfrutamos de un Hummus y Tapenade (plato veggie) y de un Cerdo Tonkatsu. El Hummus y Tapenade estaba rico, suave y perfectamente combinado con el Tapenade, que le da personalidad al plato. Quizás lo pondría un poco más aliñado, pero estaba tan rico que los pancitos que lo acompañaban se nos hicieron pocos.

Por otra parte, el Cerdo Tonkatsu, apanado en panko y especias, servido con chimichurri de cítricos, estuvo bastante bien. El chimichurri tiene un picor rico, que no llega a molestar. Ambas tapas funcionan perfecto para compartir.

Y ahora sí ¡los baos! Son hechos con harina de trigo muy refinada traída directamente desde Taiwán y que hace que logren esa textura tan exquisita de la que les hablé más arriba.  En esta oportunidad pudimos probar dos de ellos: Bao Veggie, con rosti de patatas y curryslaw y el Bao de Cordero, marinado con botánicos, una ligera salsa de queso azul y almendras. Si bien podríamos pensar que la mezcla de cordero y queso azul podría ser un poco potente, la verdad es que combinan bastante bien y logran un sabor suave, pero distinguido.

Los baos, que se cocinan al vapor, no son tan grandes de tamaño, por lo que si los pretenden almorzar o cenar, tendrán que pedir por lo menos un par. Ahora bien, los amigos de Bao Bar son los mismos dueños de Ruca Bar, por lo que la propuesta principal es compartir con los amigos en compañía de un buen gin, que es otra de sus especialidades.

 

 

TODOS LOS JUEVES DE 18:00 A 21:00 HRS. LOS GIN ESTÁN CON 50% DE DESCUENTO 

 

 

Durante mi velada pude disfrutar del gin boliviano «La República» acompañado de una la bebida tónica Thomas Henry, con manzana, albahaca y limón. No hay mucho que describir aquí. El gin es uno de mis tragos favoritos por su frescura, sabor y aroma. También pudimos probar parte de la coctelería especializada de Bao Bar; un Southside Fizz con gin, por supuesto, limón de pica, menta, goma casera, jengibre fresco, tónica y hielo frappé. Ojo, hay otras excelente alternativas de coctelería con gin que no pueden dejar de probar, ya que todos los jueves los gin están con 50% de descuento de 18:00 a 21:00 hrs. ¡Yupi!

Bao Bar es un lugar con harta onda, muy espacioso y con una propuesta entretenida. Los baos me dejaron fascinada y más aún si los maridas con gin. ¡Ya volveré!

¿Dónde? Manuel Montt 925, Providencia. 

LA ELEGANCIA Y LA EXCELENTE GASTRONOMÍA DE AUTOR SE REÚNEN EN CASA ESMERALDA

Cuando un restaurante te recibe en una casona patrimonial con una deliciosa cocina de autor, un ambiente lujurioso y especial, luces tenues, atmósfera cálida y excelente atención, quieres que la velada no se termine nunca. Y esa fue exactamente la sensación que me dio Casa Esmeralda cuando entré.

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Tuve la fortuna de probar, de la mano del joven chef Manuel Balmaceda, un increíble menú de siete tiempos que forma parte de su oferta gastronómica. Los otros menús son de tres y cinco tiempos. Todos los platos, presentados de manera minuciosa y bella, son maridados con diferentes vinos de autor.

Dentro del comienzo me llamó bastante la atención una panera de pan integral de masa madre con higos y mantequilla saborizada con hierbas. Un tentempié bastante rico para comenzar a enamorarme de la cocina del lugar. El paladar vinero se abrió con un Extra Brut del Valle de Casablanca.

Ya iniciando, llegó a mí una rica Crema de zapallo, almeja, coco y cedrón con un cubo de zapallo confitado en jengibre. Una delicadeza de plato con mucho sabor. Perfecto para engancharte desde que comienzas a vivir esta experiencia.

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Continuamos con un Pulpo Asado con aceite de longaniza y puré de manzana. Un plato fresco. Acto seguido vino uno de mis favoritos; Suelo de otoño, una propuesta vegetariana con tortellinis, hongos, yema de corral confitada en aceite de jengibre y vegetales glaseados. Bello, colorido, enjundioso y muy rico.

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Un País Tres Vacas del Valle de Marga Marga fue el encargado de acompañar una Panceta suflada sobre demi-glace de manzana, semilla de mostaza y timbal de mote. Un acierto más del chef. Presentación impecable, sabores únicos. ¿Qué más podría venir para deleitarme?

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Y sí, había más. Y aquí quiero detenerme en un punto y defender la tendencia de los «menús de tiempos» a la hora de salir a comer. La gente cree que no quedará conforme con las porciones, que no saciará su hambre, pero creo que están muy equivocados. Yo iba en el cuarto tiempo recién y estaba esforzándome por seguir. No quería dejar pasar nada de la cocina de Casa Esmeralda. ¡Todo esfuerzo vale la pena! dicen.

Y claro que lo valió. Lo último en platos principales y calientes fue un Asado de Tira con espuma en base a puré de berenjenas. Una cocción lenta al vacío por 48 horas que dejó a la carne hacer lo suyo; casi deshacerse en boca. Su vino fue un Karma Carmenère del 2016.

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Lamentablemente todo tenía que llegar a su fin. Pero son varios los que esperan con ansias este momento. Llegaron los postres. Dos muestras del talento del chef Manuel Balmaceda. Dos sellos dulces perfectos y necesarios para terminar de ser feliz en Casa Esmeralda. Uno de ellos fue un Marquise de chocolate semi amargo con macarrón de ciprés y helado de lavanda sobre crumble de avellanas. El maridaje: el premiado y reconocido pisco Waqar.

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Algunas cosas que deben saber: Tienen estacionamiento gratuito para sus clientes. Sus horarios de atención son de Martes a Sábado desde las 19:00 hrs. y los valores van desde los $28.750 por un menú de tres tiempos que los valen infinitamente.

¿Dónde? Esmeralda 716, Santiago.

POR SEGUNDO AÑO CONSECUTIVO SE CELEBRA EL DÍA NACIONAL DE LA MECHADA

Por segundo año consecutivo, la fuente de soda Martuca celebrará este martes 4 de julio el Día Nacional de la Carne Mechada para conmemorar a su más destacada preparación. Con este fin, ofrecerá durante esta jornada una promoción de 2×1 ($5.300) en su sándwich de mechada italiana (palta, tomate y mayonesa casera), la especialidad de la casa.

Esta promoción será válida desde las 12:00, por lo que no hay excusa para perder la oportunidad de probar esta exquisita preparación, que en poco tiempo ha logrado consolidar a Martuca como un imperdible de Santiago, habiendo logrado cautivar a miles de comensales con sus deliciosas recetas tradicionales.

Además, durante todo julio el sándwich de mechada italiana podrá disfrutarse junto a un schop de cerveza Stella Artois o jugo natural por sólo $5.900.

Con la instauración del Día Nacional de la Carne Mechada el primer martes de julio, la fuente de soda Martuca busca contribuir al reconocimiento de los platos y la gastronomía nacional, destacando sus sabores y poniendo en valor el aporte de estas preparaciones a la cultura, identidad y el patrimonio del país.

 

 

“El día de la Mechada del año pasado fue un éxito, hubo gente incluso haciendo fila por probar nuestra mechada. Es por esa razón que este año hemos vuelto a organizar el día de celebraciones, con la meta de vender el doble de mechadas italianas que el año pasado», cuenta Sebastián Pérez, socio fundador de Martuca.

Martuca se encuentra en Manuel Montt 282 (llegando a Granaderos), a dos cuadras de la estación de Metro del mismo nombre. “Los invitamos a conocer nuestra Fuente de Soda. No se van a arrepentir de probar nuestro sándwich de mechada italiana, que es la especialidad de la casa”, concluye Sebastián Pérez.

 

PROBANDO CHILE DE NORTE A SUR A TRAVÉS DEL SABOR DE CAPICÚA

Es innegable el boom de sandwicherías que hay en nuestro país. En Santiago, todos los polos gastronómicos se han sumado a la tendencia. Y Manuel Montt no es la excepción. Es aquí en donde hace poco más de dos meses abrió la sandwichería Capicúa.

¿Qué la diferencia de las otras sandwicherías? En Capicúa podemos conocer a todo nuestro Chilito a través del sabor. Así es, porque su carta presenta 17 sanguchitos que incluyen diferentes manjares representativos de cada región del país en diferentes tipos de pan. Carnes, pescados y verduras deleitan el paladar de los comensales.

El lugar es pequeño y muy acogedor. Y no necesita más, ya que todo su potencial está en sus ricas preparaciones. ¿Están ansiosos por saber lo que ofrecen? Pues, aquí vamos.

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Junto a mi comensal nos dimos un festín. Hay que llevar la guatita vacía para disfrutar como corresponde, porque los sándwiches son bien grandes. Pablo Contreras, uno de los socios fundadores de Capicúa, nos recibió muy amablemente y nos sugirió tres placeres de la carta.

Llegaron todos al mismo tiempo y nuestros ojos casi salieron de sus órbitas. Los sándwiches van acompañados de ricas papitas y coloridas mayonesas y salsas como la mayo de betarraga, la mayo de ajo negro, la mayo de la casa y el pebre de cochayuyo.

Para comenzar probamos la Vidriola en pan amasado. Este pescado, preparado en escabeche, viene de la isla de Juan Fernández y se complementa con aros de cebolla, zanahorias y rábano crocante, además de lechuga costina y mayonesa cítrica. Un sándwich fresco, de largo paladar y de sabor suave pero prolongado. ¡Una delicia!

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Para beber, tomamos un agua de la mítica Rica Rica. Aromática y muy dulce. También probamos agua de Harina de Algarrobo, ideal para ingredientes más pesados como el cordero.

Continuamos con la zona norte del país. Tuvimos el placer de comer una Mechada de Cabrito directamente desde Ovalle, en pan de churrascas, es cocinado al vino tinto con cebolla y zanahorias sazonadas en comino, queso de cabra grillado, mermelada de ajíes verdes, y berros frescos. Según Pablo, es el más exitoso hasta el momento y pudimos comprobar el por qué. Rico como el solo y el pan de churrascas, fabricado en casa, le da cuerpo y consistencia.

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Para finalizar y cuando nuestra conciencia decía «basta» y nuestra sed de hambre decía «dale no más», probamos el Cordero Asado en pan amasado. Y bueno, el cordero es infalible ¿no? Desde la región de Magallanes a Santiago con amor. Y no solo amor, sino que también con hierbas aromáticas, queso mantecoso fundido (ahí yo caí rendida), láminas de tomate de huerta, cebolla asada, perejil fresco y ensaladilla de hojas de vegetales.

«Quedé conforme con el resultado de la carta», nos asegura el chef a cargo de este buque, Luis Garay, quien anteriormente trabajó para nada menos que Boragó y Cascarrabia. Y como se nota su pasión y profesionalismo en la apuesta gastronómica que hace en Capicúa. ¡Felicidades chef!

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Los chicos están prontos a hacer algunos cambios en la carta y nos traerán sorpresas para septiembre. Atentos a un nuevo sanguchito de Costillar de Cerdo y otro con los ingredientes de una empanada. ¡Que rico! También nos contó el chef que pronto se viene…¡la marraqueta! Amor eterno a ella. Y sí, amor eterno a Capicúa también. ¡No dejen de ir!

¿Dónde?: Av. Manuel Montt #748, Providencia.