EN MEZE SE COME Y SE VIVE TURQUÍA

Que rico es ir a un restaurante tan inspirado en mostrarte y enseñarte todo acerca de su gastronomía y su cultura. Eso pasa mucho en Meze, un restaurante 100% turco que lleva cinco años instalado en Manuel Montt gracias a su chef y dueño, el amable y carismático Onur Erdemir, oriundo de Estambul.

Aquí, la comida es turca de verdad. Y desde que conoces sus tres salones, plasmando en sus paredes mapas, palabras típicas, fotos de ancestros y personajes reconocidos, además de lámparas y telas típicas de la zona, entre otros elementos, ya puedes hacerte una idea bastante certera de lo que será su comida. Sorprendente a mi parecer.

Para abrir el apetito, un trago típico de la zona, el licor de Raki, destilado de uva y anís, dulzón y muy aromático. Toda una experiencia al mezclarlo con agua. Lo acompañamos de una sencilla pero sabrosísima Mercimek Corbasi ($3.250) una crema de lentejas rojas solamente con ají de color y mantequilla. Al final, te queda ese gustito rasposo de la piel de la legumbre. Deliciosa.

Y prepárese, porque en las siguientes líneas les hablaré de un banquete sin fin que tuve el placer de probar. A modo de aperitivo frío se presenta el Antep Ezme ($5.750) un plato típico del sur de turquía con cebolla, tomate, ajo, salsa de granada, junto a pan turco -ekmek-, de acidez rica. También tenemos el Saksuka ($5.250) que fue sin dudas uno de mis entrantes favoritos. Consiste en berenjenas y zapallo italiano frito con yogur y ajo, acompañado de salsa de tomate natural. Un plato muy bien logrado para mi bendecido paladar, cremoso.

El Karisik Humus ($6.750) es un infaltable en la cultura de medio oriente, a pesar de ser nuevo en la carta de Meze. Es una colorida trilogía de humus de garbanzos, arvejas y betarragas, creando una pasta rica y consistente, perfecta para acompañar con ekmek. Algo entretenido de comer es el Kisir ($5.250) una especie de crudo que se come con hojas de lechuga y se adereza de menta, perejil y limón. Blandito, sencillo y se siente muy bien en boca. Por último Zeytinyagli Yaprak Sarma ($6.250) son las hojas de parra rellenas de arroz, menta, pasas, aceite de oliva y canela. Bien envueltas, apretadas y que hacen feliz a cualquier comensal.

En cuanto a los aperitivos calientes -porque sí, aún hay más- comienzo por contarles del Mücver ($5.250) un frito de zapallo italiano, con queso de cabra y eneldo acompañado de salsa de ajo. Juguetón en boca, crocante y esponjoso a la vez, húmedo, una delicia. Otra especialidad caliente en cuanto a aperitivos es el Yaprek Ciger ($6.500) panitas de vacuno salteadas en mantequilla, cebolla eneldo y perejil. Atrévase con ellas, porque yo no lo hice tanto.

Para hablar de los fondos, trataré de ocupar el mayor poder de síntesis posible, ya que podría hablar de ellos por horas y aún así no saber cuál fue mi preferido. Todos enjundiosos, generosos y atractivos. Punto aparte es la vajilla que se ocupa para algunas preparaciones en Meze, te hace viajar.

El Manti Vegetariano ($9.250) es una pasta turca artesanal rellena de espinaca -la otra versión se rellena de carne molida- con salsa de tomate casera, salsa de yogurt y un toque de mantequilla. Queda tan, pero tan rica la combinación, que es imposible no disfrutar cada cucharada. La pasta es de masa casi transparente y la salsa de tomate la ayuda mucho a levantar el sabor. Les cuento también del Hunkar Begendili ($10.500) y debo confesar que por aquí va mi preferencia. Una carne de vacuno cocinada en salsa de tomate con un especial puré de berenjenas ahumadas y queso. Match perfecto que contrasta muy bien en el paladar. Quiero volver por este plato.

Termino este trío de platos calientes con el Sefin Tabagi ($12.500), que advierte la carta cuenta con a lo menos 20 minutos de preparación. Y atención a los amantes del cordero, porque aquí se presenta en todo su esplendor. Arroz con mantequilla, eneldo, perejil sobre esta carne con personalidad, tomate asado y cebolla grillada sobre una paila de greda cubierto por una masa, como un pie, que se abre majestuosamente y deja salir toda su magia -en mi cuenta de Instagram queda todo esto graficado, vaya a seguirme-. No deje de preguntar por el Testi Kebap ($14.500) también una preparación de cordero en vasija de greda típica de la zona centro oeste de Turquía y que es un verdadero espectáculo a la mesa.

Y así como los turcos tienen el corazón dulce, también tienen preparaciones, ideales antes del clásico café de estas tierras. Y un guiño coqueto a este último es el Turk Kahveli Creme Brulee ($4.500) en palabras simples un creme brulee de café turco que es una maravilla, suave e intenso. Y para cerrar, uno de los estrenos es el Sicak Helva ($3.900) una preparación caliente que tiene tahina, limón, y granada. Una combinación extraña, quizás algo a lo que no estamos muy acostumbrados, pero que no deja de satisfacer.

La cocina turca no usa gran variedad de aliños, contrario a lo que se podría creer, y más bien se basa en el sabor natural de sus productos y tiene muchas influencias del continente, como la comida griega. Aquí solo me resta decir ¡Tessekur Meze!

¿Dónde? Manuel Montt 270, Providencia.

 

 

 

PANCHITA Y SU COMIDA CRIOLLA SE ATREVEN EN TERRITORIO NACIONAL

Dicen que es el restaurante favorito de Gastón Acurio, su creador. Panchita aterrizó en nuestro país hace algún tiempo con la mejor selección de su carta de comida criolla peruana, emulando además en sus paredes, al mismísimo restaurante de Perú.

Harta abundancia se ve en Panchita, con sazón de mar y tierra, creaciones de la jefa de cocina de su símil peruano, Martha Palacios, quien estuvo viajando constantemente a nuestra capital para asegurar una carta que logre la misma experiencia para los comensales chilenos.

¿Para comenzar? Una generosa Sangrona ($7.800) preparada con vino tinto, Zumo de naranja, piña, chicha morada y zumo de limón. Puro frescor en cada sorbo y un bello color de brebaje que conquista a la primera.

La comida de Panchita está pensada para compartir. Son platos grandes y coloridos los que llegan a la mesa de los comensales que, en este corto tiempo, han repletado el local, haciendo ver que cada propuesta que Acurio trae a nuestro país, es un completo éxito.

Dentro de los piqueos es imposible dejar pasar los anticuchos. Sencillamente maravillosos. El de Corazón de Res ($9.800) es amable en boca, de sabor intenso, pero que no llega a molestar. El otro, de Pulpo ($11.800) está lleno de texturas y buena cocción. Cuesta que la gastronomía peruana falle en esto. Y ojo, que son bastante grandes ambos.

Por su parte el Rocoto Relleno ($14.800) seduce desde la entrada por su presentación tan monona. Por dentro se compone de carne y pastel de papa y si se mezcla todo al llevarlo a la boca, es realmente una delicia. Tenga cuidado con el picor.

Es importante -al menos para mi- mencionar la importancia que se le da a la presentación de la mesa y a la vajilla que se ocupa en Panchita, que logra hacernos viajar al país hermano y que no solo podamos sentir sus sabores, sino también su cultura. Dicho esto, me voy con los fondos.

Cito: «preparados con picardía y generosidad, servidos en porciones de las que pueden comer dos». Aquí comienzo con el Bitesck a la Sartén Montado ($16.800) cocinado en su jugo, con huevo, arroz, plátano y papas hilo. Podría parecer mucha cosa para una sola preparación, pero la verdad es que funciona muy bien. El huevo emulsiona, las papas entregan crocancia, la carne provechosa y el arroz, bueno es el arroz.

La Milanesa de Lomo Limeña ($15.800) acompañada de tallarines a la huancaína fue, sin duda, uno de mis favoritos de lo probado en Panchita. Es increíble como un plato tan simple puede ser tan rico. ¿Su secreto? Claramente el cariño, la preparación y los ingredientes de buena calidad. Un plato cálido en color y sabor que se disfruta con suavidad en la pasta y un sutil crunchi en el lomo.

No deje de preguntar por el Seco de Costilla entera de Asado de Tira Limeño ($18.800) con pallares y arroz con choclo, un clásico de la gastronomía peruana. Un cordero con más de cuatro horas de cocción que lo transforman en un bocado sedoso muy bien acompañado por la cremosidad de los pallares, el arroz y las verduras bien cocinadas.

Por el lado de los dulces, es difícil decepcionarse. El Queso Helado ($7.800) un tradicional postre arequipeño y la Torta de Chocolate ($7.800) mojadita en abundante manjar, son fieles representantes de cómo es la mejor forma de cerrar un festín de estos. Gracias Panchita por llegar a Santiago.

¿Dónde? Nueva Costanera 3979, Vitacura.

 

 

OMERTÁ: EL SECRETO PIZZERO MEJOR GUARDADO DEL BARRIO BELLAVISTA

Omertá es una pizzería que abrió sus puertas en la calle Constitución -Barrio Bellavista- en noviembre del 2017 de la manos de seis amigos, uno de ellos pizzaiolo, Julio Cuevas. Su oferta principal son pizzas horneadas de masa suave y aireada, perfectas para cualquier hora del día. Además, también tienen antipastos, tablas, ensaladas, calzone, sanguchitos hechos de masa de pizza -Panuozzi- y manjares dulces. Como toda buena propuesta italiana.

La palabra Omertá se define como un código de honor siciliano, la ley del silencio. Un secreto que no se puede revelar. Y si bien fue una sorpresa para mi descubrir esta pizzería, no podría quedarme callada y dejar de contarles los sabores que en ella pueden encontrar. ¿Para comenzar? Un Navegadito que viene perfecto para estos días fríos. Y tan bonito que lo llevan presentado a la mesa. Pregunte por él.

Antes de mangiare, les cuento que Omertá ofrece una carta de pizzas clásicas italianas en donde podemos encontrar la Margherita, que es sin dudas una de mis favoritas ($6.900 / $9.900) o la Quattro Formaggi ($8.900 / $10.900), entre otras.

Pero lo interesante es descubrir los que nos propone en cuanto a sus pizzas especiales o Pizza Specialli. La Lujuriosa de la Tierra ($12.900 / $14.900) bianca, con burrata, jamón crudo, papa en rodaja frita, queso grana padano y aceite de trufa. Este último, uno de los ingredientes que me hizo elegirla. Aromática desde que sale de la puerta del horno. Sabrosa, imperdible. Su hermana, la Lujuriosa del Mar ($12.900 / $14.900), es una fiesta de color y texturas con lo mejor de las costas chilenas; bianca de masa negra con tinta de calamar,  mozzarella, calamares salteados, pulpo, caviar y salsa verde cítrica. Un deleite para el paladar.

Las pizzas de Omertá son de elaboración artesanal, preparadas en un horno traído directamente desde Italia, horneadas a 500° y listas en un abrir y cerrar de ojos. Como una verdadera buena pizza. Su local es acogedor, decorado sin dejar detalle al azar y con música que nos transporta directamente al país de la bota. Mondo Cane, una de mis bandas preferidas, no dejó de sonar durante la velada.

¿Seguimos con más pizzas? La Chimi! ($9.900) es una pizza a la argentina con carne asada, extra mozzarella argentina y un monumental chimichurri de elaboración propia. Deliciosa y muy generosa en queso. Bueno, como todas las pizzas de por aquí. Y una bien propia de nuestra tierra, La Araucana ($8.900 / $10.900) con todo ese sabor ancestral que nos entrega el sur de Chile; lleva salsa de tomates, costillar ahumado a la canela de elaboración propia, longaniza artesanal, cebolla asada y merkén. Imagínensela humeante, llena de aromas que reconfortan y un sabor imposible de no adorar.

¿Dónde? Constitución 140, Barrio Bellavista.

 

 

EL INVIERNO SE VIVE SABROSO EN EL EMPORIO LA ROSA

El Emporio la Rosa ya dejó de ser solamente una de las mejores heladerías del mundo. Adaptándose a las demandas de sus comensales, desde hace tiempo que tiene una carta más completa, que ofrece rica comida en sus 26 locales a lo largo del país.

Actualmente están con su carta de invierno -inspirada en sabores nacionales- que sorprende con ricas preparaciones calientitas y calóricas para abrigar la guatita, así como también algunas alternativas frescas para quienes aún buscan cuidarse durante estos días fríos.

Dentro de esta oferta tenemos unas ricas Empanadas ($1.750), jugositas, doradas, de rica y crocante masa. Mi favorita, la de Pino, pero también las pueden pedir de Tomate Albahaca Queso, Jamón Queso y Camarón Queso. Perfectas para comenzar como aperitivo.

Dentro de los platos, la Crema de Zapallo ($4.100) es un imperdible aquí y en la quebrada del ají para esta temporada. Cremosita (o no sería crema, claramente) que en cada cucharada te hace salivar. Y si la piensas también.  Por otro lado, las Lasañas ($6.990) son todo un hit en Emporio La Rosa, de lo que más piden sus visitantes. Sobre todo la De Carne que es casera y de masa delgada, con salsa boloñesa tradicional, parmesano y un toque de salsa blanca que le brinda mayor equilibrio. La De Espinaca Champiñón también está riquísima, perfecta para quienes no comen carne, con vegetales tiernos que se hacen sentir en cada cucharada.

El Pastel de Choclo ($6.100) si bien es más veraniego, siempre se agradece en una carta, sobre todo si está inspirada en cocina chilena. Está dentro de los platos que entraron recientemente a Emporio la Rosa usando choclo natural en su preparación y todos los ingredientes que ya conocemos. Sople bien antes de probar y disfrute de su textura suave y trocitos de pechuga de pollo que lleva en el interior.

¿Ensaladas? Claro. Y aquí tenemos tres propuestas diferentes, bien verdes y coloridas. La Ensalada Vegana de Hummus ($6.590), nueva en carta, se corona con una rica crema de garbanzos y pasta de sésamo, tiene un fresco pesto de cilantro, maní tostado y paprika. Combina bastante bien. También nueva es la Ensalada de Croquetas de Legumbres ($6.590) un poco más contundente con croquetas de lentejas y garbanzos con un toque de parmesano. Finalmente pueden optar por la Ensalada de Quínoa Salmón ($6.690) que fue, sin dudas, la que más me gustó. Una combinación bien jugada para unos trozos de salmón fresco con quínoa tricolor preparada con palta. Las semillas de zapallo sobre ella rematan un buen plato para esos días de sol de invierno. Pregunte por los aderezos.

Y no puedo terminar esta reseña sin antes hablar de postres. Sé lo mucho que les gustan. Y los helados de Emporio la Rosa difícilmente fallan.  No dejen pasar sabores como Papayas a la Crema o Plátano con Miel de Palma. Todos, pero todos, tal como si estuvieras paladeando esos sabores en un plato. ¡Maravillosos! Ojo que los hay sin lactosa, veganos y sin azúcar.

¿Cerramos bien el invierno? Los Churros ($3.490), están dentro de las cositas ricas que se ofrecen para cerrar la visita.  Es media docena de preparación española con salsas de chocolate – avellana y manjar. Acompáñelos con un buen café o té.

¿Dónde? Emporio la Rosa (clic en el enlace para conocer sus locales)

NO SOLO DE HOSPEDAJE VIVE EL CROWNE PLAZA ¡VAYA A PROBAR SU GASTRONOMÍA!

Es un hotel icono de Santiago. El Crowne Plaza, con 40 años de existencia, alberga entre sus paredes no solo habitaciones, salas de reuniones y salones para sus huéspedes. El hotel es el refugio de Urbano 136, un restaurante que te hace olvidar aquella rigurosidad de un hotel de perfil ejecutivo y te sumerge en una atmósfera cálida, sabrosa y un poco desconocida.

El Sous Chef José Oróstica está en sus fuegos hace 23 años y se inspira en las regiones de nuestro país para crear maravillosos y deliciosos platos para todo aquel que quiera traspasar las puertas del hotel y llegar hasta el segundo piso, en donde está ubicado el restaurante.

En esta, su carta otoño / invierno, las carnes, los pescados y las guarniciones calientitas están a pedir de boca. Siempre maridando con excelentes vinos. Para comenzar, un Carpaccio de Salmón Ostión con aderezo de mostaza, fresco y de ricas texturas. Además, un Tartar de Atún con Mousse de Palta, mayo al ajo y tinta de calamar que te deja pidiendo repetición. Sedoso.

¡Que gran inicio!

El Pastel de Choclo Marinero fue el rey de la noche. Con una base de caldo de loco y relleno de puros manjares del mar chileno, es sin duda un plato que te queda en la memoria. Es medio dulzón -claro, por el choclo- generoso por dentro y muy cremoso. Por otro lado, el Raviol de Cordero y Salsa al Merlot ni siquiera necesita foto, porque no le haría justicia. Al dente, de maravillosa textura en boca, jugoso y de rica acidez gracias al merlot.

¿Dos platos más? Para los fanáticos de la carne, no pueden dejar de pedir el Filete en Salsa de Morillas con papas rosti y camarón ecuatoriano. Quizás quise una carne más roja, pero no por eso estaba menos sabroso. La salsa que emulsiona a esta carne se lleva gran parte de los premios. Comerse este plato recién salido de la cocina es un verdadero placer. Ahora viene el pescado. La reina del mar se presenta en gloria y majestad -me refiero a la Merluza Austral– con papas y pimientos ahumados, con un pebre de palta. Correcto punto del pescado, suave, con un papa que le aporta cuerpo al plato y un pebre que le da frescura. ¡Match!

Dos manjares dulces se presentaron sobre la mesa. La Tarta de Chocolate con Helado de Vainilla, sin gluten, es un postre que, aunque no lo parezca, es bastante livianito y equilibrado. Por su parte, la Trilogía de Postres presenta como en una obra de arte una Milhojas de Chancaca, un Poe de Plátano con puré de Mango y un Berlín con Pastelera. Para satisfacer a todos los gustos. Mi favorito, el Poe de Plátano.

Atrévanse a entrar a los hoteles y conocer sus restaurantes, no saben de todo lo que se están perdiendo. Gastronomía de primer nivel, atención exquisita y grandes etiquetas de vino. No les tengan miedo.

¿Dónde? Av Libertador Bernardo O’Higgins 136, Santiago.

 

OOTOYA: AQUÍ PUEDES ENCONTRAR ESE SABOR ASIÁTICO QUE TANTO AMAS

Son preparaciones asiáticas con un sazón indiscutible. La carta de Ootoya se compone mayoritariamente de ramen, noodles y sushi, platos creados de forma deliciosa por el chef Peiyi Cai, que llegó a instalarse con camas y petacas al Barrio Bellavista en noviembre del 2017, a un local que tiene capacidad para 60 personas. Pequeñito, pero muy acogedor.

El picor es característico en Ootoya, pero no llega a ser peligroso. Aquí, fabrican sus propios productos como sus masas, pastas y salsa de soya. Y no hay duda de ello, ya que en cada bocado se puede sentir el sabor de la calidad hecha en casa.

Foto agencia Groovy

Así, puedo partir por recomendarles varios platos; no olvide comenzar picoteando los adictivos Edamame ($3.280) estos porotos de soya tiernos, cocidos al vapor que seguramente no podrá soltar. Luego están las Gyozas ($4.980) que se cocinan también al vapor con un toque crocante y que vienen generosamente rellenas de una pasta de cerdo/camarón. Exquisitas.

Dentro de estos abre boca pequeñitos, encontramos también los Dumpling de Szechuan ($5.580) que son bastante parecidos a las Gyozas pero con una masa más gruesa y que vienen con una salsa de maní picante que le dan todo ese toque del Asia que tanto nos gusta. Y no deje pasar algo bien único que son los Dragon Ball ($6.980) langostinos en salsa de mayo japonesa con nuez confitada. Un sabor bastante especial con texturas que recuerdan a un yogurt.

Foto agencia Groovy

Y si hablamos de los Noodles, el Ootoya Soba ($9.880) se ha transformado en uno de los favoritos de los comensales y con justa razón. Son sabrosos tallarines salteados con mariscos y salsa de la casa ligeramente picante. Un plato enjundioso que tiene sobre él un pescado deshidratado que, por el calor, parece bailar. Todo un espectáculo a la vista y al paladar.

Foto agencia Groovy

Respecto a los sushis, muy coloridos y voluminosos, pude probar el Volcano Roll ($9.280) que es una preparación tempurizada con salmón, kanikama, cebollín, langostino gratinado, queso crema, salsa de anguila y un toque de picante ¿Algo más? Solo cosas buenas suceden cuando lo llevas a la boca, con juegos de dulzor y crocancia.

Foto agencia Groovy

¿Nos vamos al ramen? Un plato tan típico japonés y que cae tan bien en esta época, donde el frío no perdona. Esta maravilla se basa en sopa de miso -condimento aromatizante-, con fideos japoneses y carne. Aquí en Ootoya hay ocho tipo de preparaciones diferentes y pude probar el Omasake Ramen ($8.800) con sopa miso, tallarines, huevo, choclo, ajonjolí y tres tipos de cerdo -ese día habían solamente dos disponibles- un lomo de cerdo y una especie de «arrollado» de cerdo. De buen carácter, calientito, humeante, con diferentes texturas. Un acierto total.

¿Dónde? Constitución 125, Providencia.

 

CARA DE PEZKAO LLEGÓ AL BARRIO ITALIA CON SU FISH AND CHIPS

Abrieron hace poquito, para la Semana Santa -fecha idónea- en un pequeño local ubicado casi al final del Barrio Italia. El Cara de Pezkao nace de la mano del talentoso y joven cocinero Cris Vargas Arrau, quién fue uno de los socios fundadores de la exitosa Casa Combi (ya no está en ella) y creador de la Fuente Manquehue.

Esta vez la oferta principal es el Fish And Chips, famoso en varias partes del mundo -mayoritariamente en Inglaterra- y que consiste en sazonar de gran manera la sencilla opción de pescado con papas. Con una carta bien humilde, pero de justa medida, el Cara de Pezcao ofrece Reineta Frita / Caleta Cóndor ($4.990) o Pesca Frita / Caleta Tortel ($4.990) más acompañamiento y tres salsas. Los acompañamientos son, por supuesto, papas fritas caseras, papas backer, ensalada a la chilena o ensalada de hojas verdes. Sencillo ¿ve?

Pude probar la Caleta Tortel con Papas Backer. Un pescado delicioso, sedoso, con una capa de crocancia que no esconde sabores, hecha de maizena, harina y cerveza. Las papas bien cocidas, firmes y bastante llenadoras. Fíjese también en el final de la carta donde están las Papas Fritas Caseras ($3.900) y si se considera bueno para el mastique vaya por una de ellas antes -o después- de su pescado. Puede compartirlas también. Yo me fui por las Papas Pe´que están acompañadas de pollo marinado asado, con salsa criolla y salsa huancaína. Súper, súper ricas. Picantitas por el rocoto de la salsa criolla y con harta potencia de sabor. Un plato lleno de color.

Y para los que siguen siendo fanáticos del sánguchito está el El Pecesillo ($4.900) un siempre apetecido pescado frito con ensalada a la chilena, lechuga, ají verde y mayonesa casera en pan ciabatta. Jugosito y lleno de virtud en boca.

No se vaya sin antes tomarse una fresquita Chicha Morada ($2.200), un Té Casero de Hojas y Canela ($1.500) comerse un dulcesito como Donuts o Churros o unas maravillosas Sopaipillas Pasadas (aún no están en carta, pero pregunte por ellas, no sea leso).

El Cara de Pezcao es uno de esos locales que se agradece que existan. Sencillos, sin grandes ostentaciones pero llenos de sabor, en un ambiente bien familiar, cálido y colorido.

¿Dónde? Colo colo 816, Ñuñoa.

 

MILÁ RESTO: INSTAURANDO EN CHILE EL AMOR POR LAS MILANESAS Y MÁS

No, no es una marca argentina. Milá es una marca chilena y su nombre viene claramente por la milanesa. Con una cocina fresca, sabrosa e inspirada en sabores italo-argentinos, criollos, gallegos y del mundo,  está en nuestro país hace un poco más de tres años conicidentemente con tres locales; Mirador del Alto, Costanera Center e Isidora Goyenechea.

Su carta es bien versátil, pero predominan las carnes, los chorizos y, por supuesto, las milanesas sazonadas y bien preparadas bajo el mando del chef colombiano Santiago Bustamente. Ojo que también hay hamburguesas, sándwiches y ensaladas.

Y para calentar las frías noches santiaguinas el Crocante de Mollejas ($6.900) está para chuparse los dedos. Doradas con oliva, pimientos, cebollín, ajo y vino blanco, sobre cama de hojas verdes y pan tostado, suaves y crujientes. Imperdibles. También pruebe la Provoleta al Grill ($7.500) con orégano y aceite de oliva. Un queso con rica acidez, simple y sabrosa.

Y para seguir picando la Planchita de Chorizo ($6.900) con carne premium de cerdo ahumado y vacuno acompañado de chimichurri y salsa criolla, tiene una sazón deliciosa. Las Rabas rebozadas en Panco ($6.900) que son nada menos que calamares, acompañados de una salsa tártara que les entrega todo el frescor. Para terminar un infalible Ceviche Milá ($8.500) con pesca del día y frutos del mar, leche de tigre de ají amarillo, cebolla morada, cilantro, palta y cancha tostada. ¿Qué creen? rico, rico, con harto gusto a jengibre y leche evaporada para que no se oxide.

¿Vamos al punto fuerte de Milá? Tienen gran variedad de milanesas inspiradas en diferentes lugares del mundo. Es así como tenemos la Acevichada ($11.900) con topping de salsa criolla, cancha tostada y salsa acevichada, blandita, ácida y un poquito picante.  La Chilena ($11.900) con topping de mozzarella, cebolla estofada, longaniza y pebre con su toque de merquén, de un característico sabor ahumado, bien húmeda y rico chimichurri. Y finalmente -según lo que probé- la Florentina ($10.900), con topping de espinaca a la crema y queso parmesano, sencilla y de suave sabor.

Y como hablé antes de versatilidad y sabores del mundo, de las inspiraciones italianas puedo recomendar el Risotto de Frutos del Mar ($10.500) Camarones, calamar y mejillones cocidos en salsa napolitana, vino blanco y perejil, cremado con mantequilla y parmesano. Un grano al dente y mariscos en buenos puntos, llenos de texturas. También están los exquisitos Sorrentinos ($9.900) rellenos de cremosa mezcla de brócoli y mascarpone ¡ñami! con su masa suave y no muy gruesa. Abundantes.

¿Quieren saber acerca de los dulces? Imagino que sí. El Tres Leches ($3.900) es un esponjoso queque húmedo con tres leches, merengue y helado de vainilla. Es como comerse una nube. Y el Brownie Cheesecake ($4.000) con chocolate amargo con cheesecake y helado de berries, es sin duda una perfecta creación.  Y si le aguanta la guatita, pruebe también el Flan Casero ($3.500) con dulce de leche y berries.

¿Dónde? Mirador del Alto / Mall Costanera Center / Isidora Goyenechea 3257, Las Condes.

SARITA COLONIA NUNCA DEJA DE SORPRENDER CON SU COCINA PERUANA TRAVESTI

Nuevamente en Sarita Colonia. Siempre es tan agradable venir a verlos y probar una vez más su gastronomía peruana travesti, como ellos mismos la definen. Siempre un placer.

Esta vez los sabores de invierno son los que mandan en la renovada carta -dos al año- siempre de la mano creativa de Juan Andrés García quien inauguró los fuegos de Sarita Colonia el año 2014 vistiendo a la cocina peruana con el arte de otras culturas, travistiéndola de manera deliciosa.

Les comienzo a contar entonces de la Causa de Yuca Frita con camarones en Salsa Acevichada ($11.900) que se mantuvo en carta y que consiste en una yuca empanizada en panko, con camarones ecuatorianos en salsa acevichada caliente de ají amarillo. Es suave, cremosa y con un crunchi otorgado por los camarones. Los Ajíes Rellenos ($12.900) por su parte, y nuevos en carta, son un plato fresco con un picor suavecito que queda en boca. Muy deliciosos. Están rellenos de mariscos del día en salsa blanca, con laminas de palta y chalaquita.

Otra de las nuevas Entradas Travestis es la de Papas Chilotas a la Huancaína ($9.900) con queso fresco y cochayuyo crocante. Son realmente imperdibles, de ricas texturas y una mezcla de sabores fantástica. También tenemos la entrada -ya famosa en Sarita- de Ceviche de Chochas, Ostiones y Pulpo (13.900) siempre con su ají correspondiente, un plato colorido y de rico limón, con chochas de Coquimbo, ostiones y pulpo marinados en jugo de limón de pica servido con un cremoso puré de camotes. Una delicia.

Y si todas estas maravillas aún no son suficientes para que se animen a venir a probar la nueva carta de Sarita Colonia -y los platos anteriores también por cierto- déjenme decirles que la coctelería, a cargo de Cristián Rosel, tiene grandes novedades.

Puedo mencionarles algunas de ellas; el Viejo Peruano ($5.900) que se hace con Tabernero, Monkey Shoulder, syrup de huacatay y bitter orange y de angostura. Ojo, que en Sarita hacen todos sus syrup. Por otro lado el Honey Love ($6.900) suavecito y poco alcoholizado, trae Jack´s Daniels Honey, syrup, jugo de limón, albahaca y tónica. Tu Media Naranja ($5.900) con gin boliviano La República Andina, jugo de naranja y zanahoria, syrup de mandarina, Thomas Henry Ginger Beer y el Corazón Negro ($5.900) muy aromático hecho con pisco Sagrado Corazón, payflour bols, jugo de pomelo y maqui y agua tónica. Rico, rico.

Y no puedo comenzar a hablar de los Fondos Travestis, sin partir por la maravilla de plato que es el Pastel de Choclo Relleno con Lomo Saltado (12.900) ¡Wow! Esta creación es parte de las nuevas propuestas y es realmente delicioso, trae en su aroma y sabor la emoción de las cocinas antiguas, humeantes, recuerdos nostálgicos de la mano de una carne jugosa en contraste con el dulzor magnífico del choclo. Tienen que probarlo.

La Sobrecostilla Glaseada con Cremoso de Mote ($14.900) tiene una suavidad característica. Es un plato dulzón con una carne de libre pastoreo cocinada a fuego lento por 8 horas que se corta con el tenedor y un cremoso de mote con ají amarillo para cucharearlo una y mil veces.  Y el Gnocchi con Filete Sellado, Salsa de Seco y Cherrys Asados ($13.900) no falla, y por algo se sigue manteniendo en carta. Tienen una textura suave y al dente, perfectos, y la carne tiene un toque ahumado delicioso. Es difícil que una pasta pueda fallar, sobretodo si son gnocchis ¿no lo creen?

¿Vamos a los dulces? Sé que es la parte favorita de muchos. Pude probar tres de los cinco Postres Cuáticos que ofrece Sarita Colonia. Y están bien cuáticos. Comenzando por el Tres Leches de Marley Coffee ($5.900) con mucho sabor a café y harto dulzor también, pero esponjosito y húmedo como debe ser. También está el Budín de Pan King´s Hawaiian ($5.900) acompañado de compota de manzana que le da acidez y equilibrio. Sin duda un postre de esos clásicos que tanto nos gustan. Para cerrar, el Princesa 2.0 ($6.900) es un postre para los amantes del chocolate. Trae un mousse de maní, brownie de chocolate, helado de chocolate, maní garrapiñado y salsa butterscotch. Un cierre fantástico para una velada inolvidable, de esas que solo Sarita Colonia sabe entregar.

¿Dónde? Loreto 40, Recoleta.

 

#PATIOMARINO: DÓNDE COMER RICOS PESCADOS Y MARISCOS EN PATIO BELLAVISTA

La Semana Santa ya pasó. Y es probablemente la época del año en que los chilenos más se acercan al consumo de pescados y mariscos. Una costumbre un poco extraña, ya que somos un país costero de punta a punta con manjares del mar increíbles. Por eso, este proyecto foodie llamado #PatioMarino apunta a darles una pequeña guía de tres fabulosos restaurantes dentro de Patio Bellavista en donde pueden disfrutar auténtica comida marina.

¡Anímense! Y no sólo en abril.

Barrica 94

No hay palabra que pueda describir mejor a Barrica 94 que placer. Aquí todo es un placer; la atención, el lugar, los vinos y, por supuesto, la comida. Comenzar una velada con mariscos frescos en sus conchas es una idea fantástica. Puedo recomendar entonces las Ostras ($4.100 las 5 unidades) que vienen de una piscina propia que mantiene el restaurante, acompañadas de una salsa verde. Siempre deliciosas. Las Machas Parmesanas ($6.200 x 6), por su parte, también son un clásico de lo que comemos cuando hablamos de mariscos y las de Barrica 94 son suaves y con una rica acidez que les da su salsa de queso.

Otro bocado que no deberían dejar pasar es el Montadito de Salmón Ahumado ($4.500) que irrumpe en nariz, claramente, con un pan esponjoso que se acompaña además de ricotta, palta y ciboulette. Aquí, el vino juega un rol fundamental y el recomendado por la sommelier Maca Larraín es un Amelia Chardonnay de 2017, un manjar premium del valle del Limarí.

Y si nos vamos a los fondos, mi recomendación sin dudas es el Atún Sellado ($9.900) con costra de hierbas y setas. Y si acompañamos este aún con la Polenta Marina ($3.500) es ¡wow! un juego de sabores en boca deliciosos, con un atún a la inglesa en su punto perfecto, rojito por dentro, amable por fuera, con personalidad de sabores. La polenta por su lado, cocinada con fondo de mariscos, entrega esa textura cremosa que siempre queremos sentir. Es un match de ensueños.

Punto aparte es el Pulpo Grillado a la Parrilla ($8.900) con salsa de hierbas y reducción de balsámico, con una cocción justa que hace que al mascarlo sea blandito, pero que mantenga su consistencia y forma. También se ha transformado en todo un clásico.

Fukai

Me encanta ese ambiente relajado y distendido que encuentras en Fukai, además de su techo lleno de paraguas de colores volteados que le da mucha onda. Aquí la especialidad es el sushi, pero su carta se nutre de otras preparaciones ricas y llenas de tesoros marinos. Por eso, puedo comenzar por contarles del -hermoso- Ceviche de Camarón en Leche de Coco ($8.790), un plato colorido con un sabor a coco que ayuda a suavizar el mango en cubitos que también trae, muy fresco, ácido y de un dulzor justo. Un gran comienzo.

Otro plato que sorprende, son los Tostones con Ceviche de Mariscos ($7.590). Aquí si que hay puro sabor a mar, mezclado con unas crocantes y a la vez blanditas tostadas de plátano verde frito. Juntos tienen un sabor fantástico, con rico limón. Pruébenlas y me cuentan su experiencia.

Y si vamos al punto fuerte de Fukai, el Spicy Tiger ($8.990) es un roll con un leve picor que queda en la lengua, rico, bien llenador y sin arroz. Trae camarón, salmón y palta cubierto con un tartare de salmón spicy. Por su parte, el Crunchi Fire ($8.990), conquista por si solo. La misma premisa, pero esta vez envuelto en nori cubierto por un tartare de atún, crocante de tempura y cebollín. Ambos son parte de la categoría House Rolls sin Arroz.

Puerto Bellavista

Este si fue un verdadero descubrimiento. Hace mucho tiempo que quería conocerlo y el tiempo me daría la razón. Es sentirse en el puerto ¡que lugar más bonito! Me enamoré de Puerto Bellavista, bueno, así como de tantos otros debo confesar.

Bien, para comenzar aquí se puede hacer de manera perfecta con el Gravlax de Salmón curado en sal de Cáhuil -que gran ingrediente- con aderezo de mostaza maracuyá, palta y coloridos brotes. Ya saben, pura frescura.

Y si va con varios comensales, no dude un segundo en pedir el Jardín de Mariscos ($29.900) apoteósico, lleno de colores y opciones, todas igualmente sabrosas y conquistadoras. Por ejemplo, los erizos, con personalidad única, los locos suaves y grandes, las pinzas de jaiba, los aros de calamar, las crocantes bolitas de merluza -fantásticas- y así. Dos pisos de puro amor al mar y sus bondades.

En Puerto Bellavista se puede literalmente bailar entre las olas con tantos platos grandiosos para probar -siempre respetando las vedas- Tenemos por ejemplo la Trucha del Sur ($11.900) rellena de centolla y kale, con chips de papas nativas y sal marina. Un gran lujo que se transformó en uno de mis platos favoritos de #PatioMarino.

Sigo con la Merluza Austral Al Ajo Negro Chilote ($11.900) costa de todo el país presente para deleitar nuestros paladares. Este plato además lleva mote cremoso de camarones y tomates confitados, una delicia si juntamos los sabores en cada bocado. Ojo, que el ajo chilote va delicadamente en forma de espuma. También tenemos la Reineta Parmesana ($12.900) que viene bien calientita en una paila de fierro acompañada con camarones, papas, tomates y cebolla. Jugosita, de carne dócil. No deje pasar el siempre necesario Caldillo de Congrio ($10.900)

¿Dónde? Patio Bellavista, Santiago.