GALPÓN ITALIA: EL GOLPE DE ENERGÍA Y SABOR QUE FALTABA EN EL TRADICIONAL BARRIO GASTRONÓMICO

¡No deja de sorprenderme! Definitivamente me gusta mucho todo lo que hace el chef Luis Aurelio Garay, mente creativa tras los pasados proyectos 17°56° y Warú (que se extraña). Hoy, está a la cabeza de Galpón Italia, un espacio destinado a los más ricos manjares en torno a la parrilla y con valor agregado en una maravillosa coctelería. La estética industrial y el arte se toman los espacios abiertos del lugar.

Este concepto de picoteo con los amigos, busca que pidas algún buen corte de carne, que vienen en tablas, y lo acompañes de un complemento. Entre ellos, las Berenjenas ($4.800) grilladas a la parrilla, suaves y de sabor muy homogéneo. O el Pimentón Relleno ($4.700) que viene con una mayo de merkén que pica, pero que tiene un rico juego de sabores con el pino de quínoa. La presentación ambos platos son cuento aparte.

La tabla de Malaya de Cerdo ($7.900) es una buenísima elección, bien cítrica, porque viene al limón, con papa mechuñe -del enorme jardín de la papa chilota-, mermelada de zanahoria y menta. Con capa crocante y exquisito sabor.  Y si busca una carne que no esté parrillada, puede irse a la segura con el Crudo de Res ($6.900) -Ganso al igual que la carne de las hamburguesas-machacado y bien sazonado con especias, con una novedosa mayonesa de ceniza vegetal, brócoli asado, pepinillos y alcaparras.

Y si nos vamos directamente al estelar, que son las carnes de corte americano, la Tabla Mix ($15.900) trae generosos 500 gramos que se conforman de Lomo Vetado, Flat Iron y Entraña los que, a la parrilla, se dejan sentir con el sabor y la textura de una carne bien preparada. Además, todas las tablas vienen acompañadas de papas nativas con chimichurri y vegetales asados. Ojo, que también hay una tabla de vegetales como alternativa verde.

¿Hablemos de la tremenda coctelería que tiene Galpón Italia? Porque Yefry Avilera, un gentil y talentoso venezolano, se luce con las creaciones. De entradita partimos con la Poetisa que se compone de pisco St Germain, Campari, jugo de limón e hibiscus, muy refrescante y herbal con ese contraste dulce y amargo que fascina. Por otro lado está el Artesano, que es muy fácil de tomar, por lo que debe tener cuidaaaado. Trae gin, mezcal, jugo de maracuya, limón, Aperol, frutos rojos y syrup y se siente simple y honesto en boca. ¿Otro más? Caribbean Mule tiene carácter y es muy refrescante, de sabor curioso que incita a descubrirlo. Todos, tienen un precio único de $6.500.

Las Setas en Tomatada ($4.600) son el plato cuchareable de Galpón Italia. Son cuatro champiñones rellenos con pino vegetal y parmesano gratinado, sobre salsa de tomate con albahaca, láminas de más queso y aceite de trufas ¡Puntos extra! Sabor con fuerza pero de sensación sedosa y ácida.

Y, como todo lo que hace Luis Aurelio Garay es atrevido, no me asombró cuando me contó que había llegado a la mesa un postre de Cebolla y Pimiento ($3.500) que es básicamente una cebolla -haciendo alusión al vegetal con que se limpia la parrilla- asada con azúcar rubia, pimiento molle y helado de vainilla al bourbón. «Es una locura mía», me comenta Luis junto a la mesa y claro que lo es, pero el resultado es realmente fascinante, no la pase por alto.

¿Dónde? Av. Italia 1175, Providencia.

 

¡A COMPARTIR Y SABOREAR! LO NUEVO DE PICANTERÍA CHICHA EN AJÍ

No es primera vez que me toca ir a Chicha en Ají. Lo bueno, es que siempre que he ido, la experiencia resulta buenísima y se me vienen a la cabeza los conceptos de abundancia y amor.  Esta vez, fui a conocer cosas nuevas de su carta de cocina peruana al estilo picantería que bien se han encargado de nutrir sus dueños Julio Reyes Millán y Damian Bravo.

Comenzando con un buen sour peruano, los platos llegan a demostrar todo el sabor del norte de este hermoso país. El Rocoto Relleno ($6.000) siempre resulta ser uno de los favoritos. Originario de Arequipa, viene con filete picado, gratinado con queso y acompañado de papas. Son varios los hervores que ayudan a bajarle el picor y resulta ser delicioso, crocante y picante. Si no, no sería ají.

Y por supuesto el ceviche no puede faltar en carta. Y este De Congrio a la Parrilla ($8.500) es una muestra caliente en crema de ají amarillo con choclo y yuca para saborearse. Tiene un toque preciso de limón y mucho sabor a parrilla gracias a un baño de Chicha de Jora. Por otro lado, hay que atreverse con el Arroz con Pato a la Norteña ($8.900) macerado por 24 horas con un toque de cerveza negra y, nuevamente, Chicha de Jora, provocando sazón en esta carne que se vuelve fácil de desmenuzar y que se acompaña de un arroz al cilantro que resulta un poco ácido y que no puedes dejar de cucharear.

En Chicha en Ají se preocupan del cuidado y tratamiento de sus materias primas, además de tener todo siempre fresquito y emplatar en una hermosa loza traída directamente del país vecino.

Terminamos la experiencia con una Tabla Marina ($13.900) llena de colores y sensaciones en boca, gracias a la abundancia de sus ingredientes; filete de pescado, camarones, calamar, pulpo y ostiones, macerados en salsa anticuchera, todo a la parrilla, en una base de verduras y papas doradas, convirtiéndolo en una alternativa con cierta cremosidad al paladar.

 

No olvide siempre cerrar con un postre para llevar algo de dulzura a la boca. Y si se atiende con el amable e informado Paul, ganará puntos extras.

¿Dónde? Av. Manuel Montt 1335, Providencia.

THE GLASS, LA COCINA CHILENA QUE NUNCA DEJA DE SORPRENDER

Ya resulta prácticamente imposible ir a visitar al chef Claudio Úbeda -quien hace años maneja la cocina del hotel Cumbres Vitacura– y no salir embobada con sus platos. Y si bien, ya tiene varios caballitos de batalla dentro de su propuesta, el sabor y las texturas jamás se han perdido.

Productos frescos y pesca sustentable son parte de la consigna de esta carta de verano, que se acompaña de destacados vinos de la casa; Rui Sparkling (espumante patagón), Cordilleramar, Pedro Jiménez del 2016 de Viña Choapa, Chardonnay 2017, Talinay de la viña Tabalí, entre otras virtuosas etiquetas.

Un extravagante Arrollado de Malaya con pebre de algas y papas nativas ($7.900) fue el puntapié inicial en esta aventura culinaria que siempre resulta tan bien. Yo la he tenido al menos cinco veces. Las papas chilotas cremosas y terrosas acompañan muy bien a la malaya, que se siente fresca y sabrosa.

Los Ravioles rellenos con prieta y manzana, en salsa de humita en olla ($12.000) son todo lo que deseamos saborear del verano y aún más. Esa añoranza que viene en esta época por sentir la bondad del choclo en cualquiera de sus preparaciones, la encontramos en este plato, que se complementa de manera genial con la personalidad de la prieta que tiene un toque algo acaramelado. Aplausos de pie.

Y aquí llega un plato que me dejó con ganas de más. Debe ser porque soy una fan del sur de Chile. Lo cierto es que el Salmón a la grilla, milcao chilote, vegetales ahumados y salsa de curanto ($14.300) es un delicia. Calientito, con un buen juego de sabores y aromas, un milcao crocante, cremoso y un salmón a punto, llegando a ser sedoso. Atento con la salsa de mantequilla como base, que ayuda a levantar cada ingrediente.

Por el lado de las carnes, fue el cordero el que salió a brillar. Cuadril de cordero, crema de pataska nortina y zanahorias glaseadas (14.500) es un plato digno de pasearse por las prestigiosas cocinas del mundo en representación nuestra. Una carne suave, que viene de la parte baja de las «pompis» del animal (descripción lúdica), pero muy presente en boca, con un puré blando de pataska que le da muchísima textura, zanahorias glaseadas en miel que, además de ser una ternura, entregan un dulzor justo y necesario y una tierra de longanizas para un guiño de acidez.

¿Eres un viudo de la navidad? Entonces no puedes perderte esta deconstrucción tan bien lograda de una Tarta tibia de pan de pascua y helado de mazapán ($4.200) Para saborear cada trocito.

¿Dónde? Av. Pdte. Kennedy Lateral 4422, Vitacura.

COLOR, SABOR Y TERRAZA EN UN NUEVO GRILL FEST DE W SANTIAGO HOTEL

Este pasado viernes 17 de diciembre, se llevó a cabo la segunda versión del Grill Fest, evento organizado por W Hotel Santiago y que tuvo como grandes protagonistas deliciosas y diversas preparaciones en las coloridas parrillas de Kamado Chile .

Los destacados chefs del restaurante Karai, Sebastián Jara, el chef pastelero del hotel W, Sebastián Araya, el sous chef de Noso,  Nicolás Araya, el chef de banquetes del hotel, Gerardo Castro y el chef ejecutivo del hotel, Cristian Sebastián Schwuger, acompañaron con sus creaciones en un ambiente exquisito de sunset que se desplegó en el Red2One del piso 21, con una vista al oriente de Santiago que nos hizo disfrutar cada minuto.

¿De las preparaciones? Todas a la parrilla, carnes, pescados y pollo que se montaron en platos -reciclables- de degustación como el Pollo Enlatado, Shorts Ribs Ahumadas al Whisky Americano y Paiche con Arroz Chaufa y Chimichurri, solo por nombrar algunas, sabrosas cada una en su estilo, gracias a estar cocinadas de manera prolija en este horno-parrilla-ahumador de una autenticidad que encantó a todos los comensales presentes.

Este genial evento veraniego, tiene un valor de $29.000 por persona, y te da derecho a comer todo lo que desees de las parrillas y los postres que se preparan al final de la jornada, que comienza a las 19:00 horas, además de 4 copas de vino, espumante, cerveza artesanal, agua, o mixología.

¡No te pierdas la próxima versión que se viene en marzo! Atentos a sus RRSS.

 

ÁUREA RESTAURANTE: LA COCINA DE ORO DEL BARRIO LORETO

Abrieron hace poquito más de un año con gastronomía que apunta a la cocina chilena de autor, pero con ostentosos guiños de otras culturas -la española va fuerte- en donde el producto nacional es trabajado meticulosamente, con tiempos y técnicas de admirar. Ubicados en una hermosa y renovada casona en el barrio Loreto, donde antes estuvo Casa Alma, llenan el ambiente con una verdosa terraza y un ambiente interior que goza de decoración kitsch.

Los chefs Tomás Saldivia, quien se hizo cargo del pabellón chileno de Expo Milán el año 2015 como chef ejecutivo y que permaneció un año trabajando en la cocina del connotado Celler de Can Roca e Ismael Lastra, especialista en la técnica Cook and Chill -que alarga la vida y mantiene las propiedades de los alimentos-, son los socios fundadores de esta apuesta de montajes delicados y gran sabor.

Comenzamos con un Paté de Ave Casero ($8.900) una receta que le hace honor a los años y que viene en tres variedades; miel de palma y coco tostado, pesto – pistacho y pesto – albahaca. Textura y cremosidad en el paladar que abre perfectamente cualquier experiencia sensorial. Se acompaña de tostadas de la casa. Por otro lado, los Locos en Salsa Tártara y Tártaro de Papas llega como una alternativa fresca para capear los atardeceres llenos de calor. Definitivamente la palta, los locos y la mayo no fallan nunca. Unos moluscos de buena y apretadita consistencia.

La Ración de Choritos a la Marinera son increíblemente ¡wow! Demasiado ricos, que te empapan los dedos de una salsa de tomate cocinada cuidadosamente durante 14 horas, con la ansiedad de abrir las conchitas sin parar para saborear su interior. Tienes que descubrirlos dentro de una olla. No por nada, son uno de los platos estrellas de Áurea.

Y por aquí se deja sentir un guiño a la cocina internacional. Tenemos las Caraqueñas Santiaguinas ($8.900) que vienen rellenas de cerdo mechado atomatado y que son bien crocantes y sabrosas. Y para los vegetarianos, está el Pastel de Choclo con base de pino de berenjenas, queso ricotta y parmesano -mucho, mucho queso- y con unas tímidas legumbres que asoman en más de un bocado.

¿El lado dulce? Un sensual postre de Tres texturas de chocolate para disfrutar acompañado -o solito si es bastante golozo-.

Póngale ojo a la coctelería de autor, el barista Diego Marín lo encantará con creaciones como El Hombre Cosecha con tequila, chancaca, laurel, limón, naranja y Aperol, fresco y de linda presentación, o La Última Esperanza creado magníficamente con gin, calafate y syrup de violeta, muy acaramelado.

¿Dónde? Antonia López de Bello 191, Recoleta, Santiago.

 

LOS ETERNOS MILAGROS CULINARIOS DE SARITA COLONIA

Debo reconocerlo, Sarita Colonia es uno de mis restaurantes favoritos de Santiago. Y no solamente por la comida, que mejora cada vez que los visito, sino también por ese misticismo travestido que implica observar cada recoveco que compone su estructura.

La cocina, como ya les he contado, está a cargo del talentoso Juan Andrés García, chef peruano radicado en nuestro país, que no teme a experimentar sabores en cada uno de sus platos. Y una buenísima noticia antes de comenzar a hablar puramente de comida, ahora Sarita está abierto a la hora de almuerzo, de miércoles a domingo de 13:00 a 16:00, sumándose estas horas a su horario nocturno habitual desde las 20:00 hrs.

Ahora sí. Abriendo el paladar con una suave mantequilla de pino de empanadas sobre una focaccia de queso y semillas de amapola de fabricación propia, esperamos los entrantes. Y comenzamos con el pie derecho con un Ceviche al Esturión a las brasas con Plátano Asado y Chalaca de Ostiones ($14.900) que entrega un saborcito a parrilla y limón difícil de ignorar, de precisa temperatura y con un toque un tanto dulzón otorgado por el plátano. Con el Esturión, probamos las clásicas Papas Chilotas a la Huancaína ($10.900) tan coloridas, cocinadas con la técnica Huatia -bajo tierra, con piedras calientes y hierbas-  que sin duda le dan un profesionalismo a toda prueba.

Da la sensación que las entradas bastan y sobran en Sarita Colonia. Siento que son tan ricas y bien pensadas, que muchas veces puedes pensar que los fondos están demás. Como muestra, mira hacia arriba y contempla ese Tartar de Salmón Nikkei ($13.900) que lleva integrada una manzana que le otorga ese crunchi que tanto buscamos a veces. De una frescura deliciosa.

Cerramos esta primera fase con los Ostiones Mulatos ($13.900) un plato desvergonzado con texturas y sabor anisado.

La coctelería, a cargo de Cristian Rosel, tiene cuento propio, pero complementa muy bien cada creación en Sarita. Es atrevida, joven y sorprendente, con nombres tan originales como sus sabores; están el «Dímelo Bonito», la «Santurrona» o la «Sangría Chola». Aquí, Cristian no teme en arriesgar para conquistar a los comensales. Atrévase a probar.

Y para pasar a los fondos, iniciamos nuevamente con el Esturión, pero esta vez Asado con Curry Negro y Puré de Yuca ($14.900) cremoso y suave, con un coco que acompaña para sacar puras chispas.  También tenemos el Arroz Norteño con Mariscos al Pip Pil ($14.900) con una base marina conquistadora, que se levanta más todavía con la leche de tigre que es infalible.

Y por aquí, uno de mis favoritos, que justo me tocó comer un día 29. El Gnocchi de Filete con Chimichurri Oriental ($14.900) que de solo pensarlo se me hace agua la boca. Una pasta sedosa que se rompe en boca gracias a la carne que viene tan bien aliñadita y en un buen punto inglés. Como se debe cocinar el filete. Se suma a la oferta el Sahofan con Langostinos Salteados al Curry ($14.900) que tiene un picor gustoso por la salsa de curry, trae además unos fideos de masa de arroz y unos manís escondidos por ahí para la crocancia final.

Y por último, pero no menos delicioso, en absoluto, porque es de esos platos de eterno cuchareo. Arroz Chaufa Negro con costillar Char y Tortillón de Camarones ($14.900) ¡Ay, pero que cosa más rica! Toda una sorpresa se destapa bajo el tortillón, el arroz repleto de sazón, cálido, algo azucarado.

Y si de postres hablamos, no crean que Sarita Colonia aquí se descuida, no señor. Una Crema Volteada con Miel de Rica Rica ($5.900), un detalle para endulzar muy bien pensado y una consistencia que roza la perfección. Además, la clásica y esponjosa Torta de Chocolate ($5.900) y el maravilloso Suspiro a la Limeña ($5.900). Cierre siempre con un postre, sobretodo si va a Sarita. No diga que no se lo advertí. 

En Sarita Colonia se nota una consolidación en todo el equipo que ha sacado adelante por años este irreverente proyecto gastronómico de Gino Falcone y José Salkeld , mejorando su carta en cada ocasión. Agradezco mucho poder visitarlos y me encomiendo para que siempre hayan nuevas oportunidades de hacerlo.

¿Dónde? Loreto 40, Recoleta.

CHICHA EN AJÍ LLEGA A MANUEL MONTT SIN VANIDAD PERO CON MUCHA SABROSURA

Compartir. Si pudiera definir en una palabra la experiencia que se vive en Chicha en Ají, esta picantería que llegó a instalarse a Manuel Montt, sería esa. Y es que aquí los platos son generosos y llenos de sabor, tal como se desprenden de las antiguas picanterías peruanas que nacen el año 1830 y que se destacaban por ofrecer platos característicos del día y del lugar.

En Chicha en Ají se mantiene la tradición y conquistan el paladar de muchos comensales con una carta variada en pescados, mariscos, carnes y preparaciones clásicas del país hermano a precios muy, pero muy convenientes. Entre las entradas, que las hay frías y calientes, destacan el Rocoto Relleno ($6.000) con filete picado en su interior, queso gratinado y papas doradas y que no asusta su picor en boca. Por otro lado, el Tiradito de Pejerrey ($6.000) está lleno de frescura y sabores intensos. Jugosito.

El maravilloso Ceviche Caliente, o Ceviche de Congrio a la Parrilla ($8.500) es todo lo que podrías desear de la cocina peruana. Es abundante, sabroso y lleno de color.  Viene en crema de ají amarillo acompañado de choclo y yuca. Para cucharearlo una y mil veces. El Arroz con Pato ($8.900), que por cierto viene al cilantro, muestra una carne tierna pero con personalidad, aliñado de manera perfecta y con pequeños vegetales que lo ayudan a ser aún más rico. Atrévase.

Y si quiere darse un festín, cosa que ocurre en casi todo los platos de Chicha en Ají, váyase por la Ronda Criolla ($13.900) donde se encontrará con puras cosas buenas; olluquito criollo con carne, un cau cau tradicional, patita con maní y anticucho picantero, más enjundia ¿dónde? Sabores clásicos limeños que se mezclan bien y propuestas que juegan con las texturas.

Si quiere carne, pruebe el Seco a la Norteña de Asado de Tira ($8.000) que viene en una bandeja que pareciera ser para varias personas, pero no, es para uno. O más bien, recuerde la palabra clave de Chicha en Ají: compartir. Viene con yuca en una espacie de guisado que se siente suave al paladar.

Si queda con hambre, pregunte por los fresquitos Ostiones a la Chalaca ($7.500) perfectos para la época. Y siempre termine con algo dulce, como un buen y clásico Picarón.

Creo que la propuesta de Chicha en Ají puede ser similar a varias que han venido aterrizando hace un tiempo en nuestro país, pero sobresale una gran característica además de todo el sabor; es que ellos acercan su cocina de manera humilde y sin ostentar demasiado.

¿Dónde? Manuel Montt 1335, Providencia.

 

 

 

LA COCINA CHILENA ATREVIDA DE PUNTO OCHO

Con su clásica y sabrosa cocina chilena llegó a Punto Ocho el chef Claudio Úbeda a reconquistar el paladar de los comensales que ya habían sobrevivido a un par de cambios de chef y propuestas culinarias del restaurante del octavo piso del hotel Cumbres Lastarria.

Junto a un fresco espumante comenzamos a degustar parte de la carta de esta temporada con un fiel representante de la Cuarta Región; unas Empanadas de Ostiones ($7.900) acompañadas de chancho en piedra. De masa muy delgadita y relleno generoso con puro sabor a puerto, a lo mejor de nuestro océano. Además, una de las estrellas de la velada a mi parecer, un Chupe de Jaiba ($11.500) servido en crema de langosta junto a un coqueto salmón curado en té y cedrón. Una esfera crocante con un relleno cremoso, con un salmón rompiendo toda estructura de sabor en cada bocado. Una delicia.

Los pescados son un infalible en la cocina de Claudio Úbeda. En Punto Ocho se luce con un Congrio Dorado ($13.800) cubierto de tapenade de aceitunas acompañado de puré rústico de papas, vegetales confitados y mantequilla de hinojo. Un platillo que viene a una perfecta temperatura y en cuyos bocados se siente, además de la textura suave del pescado, trocitos de papa y tocino otorgados por el puré.

En antítesis al congrio, llegó un plato de Malaya de Cerdo ($14.000) cocinada en baja temperatura, estofado de repollo con murtilla, papas asadas y salsa de merlot. Una verdadera obra de arte al plato (mire la foto de aquí abajito) provocando diferentes sensaciones en boca con crocancia y elegancia gracias al repollo con murtilla y una malaya digna de masticarla de solo mirarla.

Los postres son el final perfecto en cualquier almuerzo / comida y aquí no se quedan atrás. Pero ocurre que son tan bonitos que ni ganas dan de romperlos a cucharadas. Tarea imposible después de probarlos. Así, es como tenemos Texturas de Vino, Crema y Frutos Rojos ($4.200) un rico y crocante turrón de vino tinto, gel de frambuesa al carmenere, salsa de mora, merengue y marshmallow. Fresco, bien aireado. También probamos el maravilloso Lingote de Turrón de Maní ($4.100) consistente en un mousse de mantequilla al maní, almendras tostadas y crema dulce con muchísimo sabor a mantequilla de maní. Un postre cálido que casi roza la perfección pastelera.

En Punto Ocho, así como en todos los restaurantes de la cadena de Hoteles Cumbres, se encuentran buenas etiquetas como el Chardonnay de Lapostolle del 2016 y la mezcla tinta de Rhu de Alcohuaz del 2013. Una joya.

Tanto que se agradece la cocina chilena reinventada, atrevida y auténtica, aquella que, sin ostentar demasiado, podría ser la más rica del mundo.

¿Dónde? José Victorino Lastarria 299, Santiago,

AMALUR: UN SECRETO VASCO MUY BIEN GUARDADO

Llegué a Amalur. Un restaurante de inspiración vasca que está bien escondido en la Avenida Vicuña Mackenna, dentro del antiguo Centro Vasco que data de 1948. Amalur significa «madre tierra» en su lengua vascónica y hace dos años y medio fue tomado por Rosita Mendiburu Azcarraga para refrescarlo como un restaurante de deliciosos platos.

Cocina vasca y de fusión con la región, comenzamos la velada con una serie de representativos Pintxos o entrantes: Croquetas de Jamón Serrano y Chorizo ($5.800 x6). Las primeras suaves y crocantes en boca y las segundas con un rico juego de texturas y un sabor sutil. Por otro lado, la clásica Tortilla Española ($5.700) hecha con la receta original, o sea, chorizo incluido. Húmeda con una buena costra exterior y un golpe de sabor entregado por el embutido ibérico que no llega a invadir demasiado la tortilla.

Atentos también con las Empanaditas de Morcilla ($4.200 x4) que vienen con menta que refresca muchísimo cada delicioso bocado. Muy sabrosas.

Por el lado de los fondos, pude probar el Salmón Amalur ($10.500) relleno con champiñones, tocino crujiente y queso de cabra, cubierto por una sedosa crema de limón que le aporta una acidez exquisita que baja un poco el sabor característico del salmón. Un relleno versátil que provoca que el queso de cabra diga presente al final de cada mordisco. También está el Lomo en Pipedarra ($10.500) una carne jugosa y en su punto, muy rojita al centro, bien preparada, montada sobre una salsa piperrada típica vasca hecha con pimentón rojo y verde, cebolla y ajo. Ambos platos principales incluyen, por el mismo precio, el acompañamiento. Recomiendo, desde lo más refinado de mi paladar, las Habas salteadas con Jamón Serrano ($2.500 y $3.800 como entrada) juegan muy bien con ambas guarniciones.

El dulce en esta oportunidad, lo pueden encontrar a través de la Leche Frita ($3.500) con sabor indiscutible a churro, indudablemente por su preparación, acompañada de una fresca salsa de naranja. Empareje este postre con Patxarán, un licor de un bello color rojo típico de la zona del País Vasco, La Rioja y Aragón. Tómelo frío y conocerá todo su potencial.

¿Dónde? Vicuña Mackenna 547, Santiago.

EL RICO Y SENCILLO ESTILO TEX-MEX DE CHILI´S GRILL & BAR

Ruidoso, colorido, lleno de luces y gente. Aromas y sabores de la comida tex-mex bien representados en Chili´s Grill & Bar, que abrió hace algún tiempo las puertas de su quinto local en el Mall Arauco Maipú. Pero esta vez, fuimos por la carta de su casa ubicada en el Boulevard del Parque Arauco. Los chicos aquí atienden de primera.

¿Para abrir el paladar? Las siempre tan bien recibidas «alitas» o como lo dice su carta Wings ($7.490) en la versión original, bañadas con salsa barbecue. Para comer con la mano y chuparse los deditos, como es la tradición, con harta salsa encima en una porción de diez piezas. Las sirven con bastones de apio y aderezo para darles un golpe de frescura. Bien pensado.

Las hamburguesas de Chili´s me sorprendieron por su bien logrado sabor. A parrilla, indudablemente. Por ejemplo, la Guacamole Burger ($8.400) con queso mozzarella, pimiento verde y rojo, cebolla salteada, un toque de crema ácida y mucha, mucha palta. Enjundiosa y llena de color entre dos panes frescos y húmedos, acompañada muy acordemente por unas papas fritas crujientes.

Su hermana, la Southern Smokehouse Burger ($9.900) y de las favoritas en Chili´s, es otra delicia bien ejecutada por los cocineros. Con dos enormes aros de cebolla que se destacan entre los ingredientes, lleva además queso cheddar, doble tocino (ya hasta ahí vamos perfecto), pepinillos, lechuga, tomate y mayonesa. En cada mordisco quizás no se siente que este hamburguesa tuviera tantos ingredientes, porque se mezclan muy bien entre sí entregando puro sabor americano. Y también viene con papitas.

Por otro lado, puedo contarles de las fajitas, muy populares por estos lados. Las Mix & Match Fajitas (desde $9.900 a 13.100) las puedes armar a tu pinta. En mi caso, elegí las tres proteínas -pollo, carne y camarones- para acompañarlas de vegetales en una paila de fierro que viene borboteando lista para ser preparada en tres tortillas de maíz o harina. Lo bueno, es que si te terminas estas tortillas, te traen más y sin costo alguno.

Armar fajitas no tiene gran ciencia, pero por Dios que quedan deliciosas. Se acompañan de toppings como mezcla de quesos, guacamole, crema ácida, pico de gallo y salsa de la casa. Y, además, puedes ponerle -por un pequeño costo extra- queso, champiñón o tocino sobre la paila caliente ¡Ñami!

¿Cerramos con algo dulce? Claro que sí. Como buena comida norteamericana, las porciones si no son grandes no se merecen el respeto que buscan. Por eso, no solo las hamburguesas, fajitas y costillas vienen en platos voluminosos, sino también los postres. Aquí dos de ellos. Molten Chocolate Cake ($6.100) podría no sonarles mucho, pero es el clásico volcán de chocolate. Un biscocho tierno que se acompaña de helado de vainilla y una capa de crujiente chocolate encima. Y para los monstruos come galletas, está el Skillet Chocolate Chip Cookie ($5.400) que se monta sobre una gran galleta de chocolate chips horneada, helado de vainilla y chocolate. Se disfruta cada pecado, digo, bocado.

No sean prejuiciosos y denle oportunidad a restaurantes como Chili´s Grill & Bar, que con comida simple y sabrosa puede encantar hasta al más crítico de los paladares. Además, se crea un ambiente muy distendido ¿qué mejor para pasarlo bien?

¿Dónde? http://www.chilis.cl/ubicaciones/