SE FUSIONA LA COCINA DE CURICÓ Y SANTIAGO PARA OFRECER SOLO LO MEJOR EN LA BODEGUITA DE MIGUEL TORRES

Cuando se fusiona el trabajo de dos cocinas llenas de prolijidad y sabor, solo cosas buenas pueden pasar. Eso es lo que ofrece actualmente La Bodeguita de Miguel Torres, en Alonso de Córdova, con su local amplio, luminoso y repleto de botellas de vino ¿cómo no? que son justamente las que se descorchan para maridarse con la propuesta gastronómica de los chef Gabriel Ramos, del Restaurante de Vinos en Curicó y Patricio Rosas, chef de La Bodeguita.

Ingredientes orgánicos y bien trabajados, dan origen a creaciones como el Crudo de Pescado ($7.900) con láminas de Corvina servido en aderezo con ensaladilla y mix de hojas. Un incio fresco y cítrico, para luego seguir con otra entrada; las Croquetas de Jamón Serrano ($7.900) servidas en alioli de paprika. Crocantes y cremosas.

El Tapadito de Mechada y Queso Parmesano ($7.900) viene en un pancito esponjoso y amable, conteniendo carne braseada en cocción lenta, montada sobre brioche de zapallo con sutiles toques de ají verde, sin que este se robe la película. Y ya en los platos más colmados, se presenta la Pesca del Día ($12.900) esta vez, un filete de Corvina con pallares salteados en ajo y perejil, junto a una ensaladilla chilena.  Plato más fresquito y marino imposible.

Los vinos son éxito asegurado en La Bodeguita de Miguel Torres, no hay lugar a dudas, después de años y años elaborando y cultivando la vid, con un portafolio destacado a nivel internacional. Debes preguntar por las diferentes etiquetas de espumantes, blancos, rosados y tintos.

Y nada mejor que amenizar un buen tinto con un trozo de carne. Aquí, una Punta Picana Braseada ($12.900) también en cocción lenta, con ñoquis al merkén, salsa de pimientos asados y cebolla estofada. Generoso y cálido, con una pasta firme y cremosa. ¡Una delicia!

¿Postres? Una exquisita y trabajada selección de manjares dulces para cerrar cualquier velada que resulta ser única. Creaciones ingeniosas como el Cremoso de Zapallo ($5.900) un crème brûlée de zapallo Butternut orgánico, junto a tradicionales picarones pasados en salsa de chancaca. Una muestra de lo mejor de lo nuestro.  Se suma para cerrar, el Semifrío de Café ($5.900), una suave mezcla de queso crema y café, con sutiles toques de confit de naranja y churros fritos. ¿Se los imaginó? No lo haga más y vaya directo a la Bodeguita.

¿Dónde? Alonso de Córdova 4280, Vitacura.

SWEET & SOUR: DESCUADRADO Y ATREVIDO

En mis recorridos por las distintas cocinas de Luis Aurelio Garay, siempre sé dónde voy a ir a parar. O más bien lo sabe mi paladar. A vivir experiencias diferentes. Lo supe inmediatamente cuando me llegó tan maravillosa invitación para ir a conocer Sweet & Sour en Alonso de Cordova 4060, calle que se ha atrevido a cerrar tiendas y abrir puertas de restaurantes.  ¿Sus dueños? Rodrigo Otaiza y Matías Supán.

Con la idea de acercar el restaurante a la barra, de modo que ambos sean un complemento y no componentes que sobreviven por separado -o peor aún, que uno opaque al otro- abrió esta propuesta hace solo algunas semanas, con servicio activo durante las tardes en una terraza muy sencilla, que esconde tremendas sorpresas.

La comida, a veces, viene servida en piedras de cantera, granito ala de mosca o piedras aluviales de río, un sello muy distintivo del chef Garay, quien echa a correr todo su talento y técnica en la cocina de Sweet & Sour de la mano de su proyecto personal de rescate, propuestas y asesorías gastronómicas, Torko. Así, se abre todo con los Locos Sour ($10.900), sobre cremoso de quinua negra, crème brûlée de palta, espuma de pisco sour y salicornioas -una especie de suculenta o plantita carnosa-. Plato lleno de emociones en boca, espumoso como una nube, ácido, con textura por el loco, una entrada totalmente ganadora. Le sumamos un par de cocteles como el Spritz Bianco ($6.900) con vodka, licor de flores de sauco, jugo fresco de manzana verde, albahaca y espumante brut. O el RoseMary ($6.900) con Sky vodka, jugo de pomelo y romero. Tan simple, tan rico.

La barra la encabeza Maxi Leal, bartender, e instructor en Mundo Bar, que derrocha talento. Coctelería pensada en hacer un equilibrado maridaje con la carta. Es como decir «todos para uno y uno para todos». En sus cocteles hay trabajos de tiempos, temperaturas y macerados que logran un nivel muy elevado, para competir con cualquier otra oferta del lugar. Pida que le propongan un maridaje, aquí son expertos en la materia.

¿Qué lindas las fotos, verdad? La experiencia será igual de linda cuando vayas a Sweet & Sour. Todo es tan descuadrado y atrevido, pero con gran técnica, tanto en barra como en cocina. El festín de la tarde/noche siguió con un Tártaro de Jibia y Ulte ($8.900) que resulta ser todo un espectáculo que se desarrolla bajo una nube de nitrógeno que saca a flote el caldo láctico, la manzana verde, el cilantro y la esencia de St. Germain. Como parte también de las entradas, probé el Tártaro de Ciervo ($10.900) con encurtidos y yema curada, con emulsión de higos, muy rico, de carne elástica y sabores agridulces. Cierro esta tanda de comida con la Tarta ($6.900) una tartaleta agridulce de carne de jabalí, ciruelas y texturas de betarraga. Una delicia solo para paladares atrevidos.

Aquí metemos coctelería otra vez. Un Bahama Mama ($6.900) con mix de rones infusionados con banana, jugo de piña y naranja extraidos en el momento y crema de coco. Definitivamente uno de mis favoritos, con cuerpo, aroma y lleno de frescor. Le sugiero preguntar por el Red Snaper ($6.900) con Gin Hendrix, jugo de tomate y pepino fresco estilo gaspacho -no tan pesado- frambuesas, gotas de tabasco y condimentos de Bloody Mary, picoso y refrescante.

El Filete de Jurel ($11.900) con puré de brócoli, paté ahumado de berenjenas, rábano silvestre encurtido y salsa de chancaca/cochayuyo busca reivindicar la figura de este pez tan nuestro que abunda en las costas del Pacífico. Es como vestirlo pituco para que, medio disfrazado, sepamos apreciar la sabrosura y riquesa que tiene. En este plato balanceado, se logra. Te conquista también con su característico aroma.

Cuando probé las Paletas de Queso de Cabra ($6.900) literalmente bailé. Un lácteo maridado por siete dias en salsa de miel y ajo, acompañado de quínoa inflada que llega a la mesa prendido y ahumado, logrando un toque único.

Si no fuera por el bendito toque de queda, nos quedamos hasta el amanecer. Pero la velada debía terminar. Y el cierre, estuvo por completo en el nivel de toda la carta que pude probar. Aquí nuevamente Maxi Leal llega con coctelería de sabores simples y bien logrados a través del Apple Fashioned ($6.900) un whisky Glenfiddish de 12 años, manzanza verde, jerez y frutos secos, infusionados mágicamente en Sous Vide -al vacío- durante 4 horas a 45°.  Para balancear el paladar, lo acompañé de Floral ($5.500) una hermosa y exquisita creación de mousse frío de polen, mermelada de zanahoria, merengue tostado y bizcocho de miel multiflora embebido en ron.  Un paseo por un bosque nativo maravilloso, repelto de dulzores y viscosidades. Un sello de oro. ¡Aplausos de pie!

¿Dónde? Alonso de Cordova 4060, Vitacura.

TERRAZA SENCILLA Y SABROSA EN FOUR POINTS BY SHERATON

Poquito a poco los hoteles han comenzado a abrir las puertas a sus pasajeros. Y también sus restaurantes a los comensales, sean estos huéspedes o no.  Y cuando hablo de abrir restaurantes me refiero, puntualmente, a sus terrazas. Ya sabemos, por tema de protocolos sanitarios y aforos.

Y eso es lo que ya está pasando en el Beer Garden del hotel Four Points Santiago de la cadena Marriott. Una terraza de mediano tamaño que abre de 12:30 a 21:00 horas, inserta en plena vereda de calle Santa Magdalena, en Providencia, a los pies del hotel, compenetrándose de buena manera con el resto de la oferta culinaria de un barrio que no deja de ajetrearse.

La carta es sencilla. Y si bien son las hamburguesas y las cervezas las protagonistas de la oferta, hay algunos platos en carta para saborear, como el Salmón con Puré de Papa y Camote o el Carpaccio de Salmón Ahumado (en frío) con su respectiva vinagreta. Y un par más por lo cuales hay que preguntar su disponibilidad. Así también con el Menú Ejecutivo.

De las hamburguesas, definitivamente vale la pena probar la Hamburguesa Tres Quesos, con cheddar, azul y mozzarella, acompañados de una sabrosa y consistente carne Angus, contenida entre dos panes de papa, manteniendo la clásica línea americana de una correcta burger. ¿Las papitas? ¡Maravillosas! Acompáñela con cerveza, su mejor maridaje. Pregunte por la carta de botellas y shop.

Y aquí un valor agregado. Un Ruso Blanco presentado de manera especial y muy inteligente, ya que entrega una experiencia sensorial, inclusive con el olfato, al evocar el aroma de los granos de café que son parte de su cremosa presentación.

¿Dónde? Santa Magadalena 111, Providencia.

 

SUMMER NIGHT EN SANTIAGO MARRIOTT HOTEL

Un menú de cuatro tiempos que cambia cada día miércoles, a cargo del chef David Damge, que con su propuesta nos demuestra que la cocina de los hoteles aún sigue muy viva, es la propuesta que ofrece estas tardes de verano Santiago Marriott Hotel,.

Además de probar una gastronomía de primer nivel, se tiene la oportunidad de degustar ilimitadamente la coctelería del huerto. El menú, que tiene un valor de $45.000 pp, incluye un espumante de aperitivo, una entrada, dos fondos y un postre, con café. Personalmente, creo que no hay nada mejor que cerrar una velada deliciosa con un buen expreso. También se incluyen las aguas.

Tuve el placer de ir a probarlo esta semana. Y parto por comentar que la atención es muy agradable y que comer en los atardeceres de verano, con días más bien nublados, colores anaranjados y brisa fresca, es un gran deleite. Pues bien, comencé con una entrada que inmediatamente me conquistó: Ensalada de pato, pera y betarraga asada, con vinagreta de frambuesa. Fresca y colorida, montada atractivamente. El pato muy en su punto, con una costrita que entregó esa sensación de grasitud en boca, complementándose super bien con la betarraga y las peras asadas, que se infusionan en una mezcla dulce gracias a la salsa de frambuesa.

Mi primer fondo. Crocante de camarones y coco sobre chutney de mango y jengibre, salsa curry y chips de plátano verde. ¿Qué caribeño, no? Siguiendo con ese juego en el paladar de sabores agridulces, este plato es de texturas muy agradables y la salsa de curry le dio esa cuota salada justa, además de añadirle cremosidad a cada bocado.  Mi segundo fondo, fue un Parmentier de Asado de Tira confitado con finas hierbas. Un plato totalmente diferente al anterior. El Parmentier, en términos sencillos, es una especie de timbal de papas relleno con algún corte de carne picada. Soprende y gusta mucho. Es jugoso y consistente.

Cerré con un postre lleno de arte, como ya acostumbra a ser la pastelería en nuestro país. Esas presentaciones que generan culpa de ser devoradas. Un Parafit de frambuesas -estamos en temporada- , chocolate y café. Hermoso y delicioso, con experiencia de diferentes temperaturas y sensaciones al comerlo, que se acompañó perfectamente de un buen café de grano.

¿Para reservar? Debes llamar al 22 426 20 00, opción 0.

 

 

 

CATADOR WINE BARRA «CHASCONEA» SU CARTA ACORDE A LOS NUEVOS TIEMPOS

No es ninguna novedad que el Barrio Lastarria y su polo gastronómico se ha visto tremendamente afectado desde aquel 18 de octubre pasado, en el que comenzó el estallido social. Después vino la pandemia. Y desde ese entonces, a la fecha, se han hecho innumerables esfuerzos por parte del gremio por salir a flote. Es una batalla que muchas veces se ha perdido y de la que se intenta salir victorioso. Es una guerra que aún no ha terminado.

Con estas condiciones, son varios los restaurantes que han debido dar un giro a su oferta de comidas y bebidas; adaptar terrazas, deliverys y cartas, son solo algunas de las herramientas utilizadas para reestablecer el goce y la alegría que cientos de comensales entregaban en torno a la buena mesa hace algún tiempo atrás.

Así también lo tuvo que hacer Catad´Or Wine Barra, el restaurante especializado en vinos a los pies del hotel Cumbres Lastarria. Allí, su chef Jorge Seguel, creó alternativas más frescas, simples y honestas, con el fin de adaptarse a los que los comensales del sector estaban buscando, sumado a una atención de primera, un sello que nunca se ha perdido.

Como una carta fácil de almacenar y despachar, definen esta nueva propuesta que, entre sus entradas y sándwich, nos sorprender con una colorida Ensalada de la Casa ($7.500) con mix de hojas frescas, palmitos, tomates confitados, aceitunas verdes, habas tostadas, queso parmesano y dressing de aceto con frambuesas. Esta vez, acompañada de Salmón Ahumado. También presentan unos aplaudidos y sencillos Calamares a la Romana, o apanados ($4.900) servidos con crema ácida que potencia todo el crunchi que entrega.

De sándwiches, pude probar la Plateada Luco ($7.900) con 180 grs. de carne mechada asada, cubierta con queso chanco de campo, de mordida generosa, llenadora. Este tipo de alternativas responde a la búsqueda de una carta pensada en formato «bar». Para los vegetarianos, el Veggie ($6.500) es un falafel de garbanzo, queso fresco, tomate
confitado, pepino, mix de hojas y aderezo de yogurt.

Los vinos son un infalible en Catador Wine Barra, no por nada son especialistas en ellos. Siempre se puede encontrar un buen maridaje en su oferta.  Blancos, rosé, tintos, tintos ligeros, espumantes. No dude en preguntar sugerencias para sus platos. También hay alternativas sin alcohol.

Y hablando de platos, la Entraña de Res ($11.300) acompañada de papas trufadas, chimichurri y mantequilla de hongos, se complementa como un tremendo mix, cálido, con acidez, se siente casero. Al igual que el Pecho de Cerdo confitado ($9.900) acompañado de polenta con manzanas verdes y betarragas ahumadas con reducción de chancaca. Una carne con capa crocante y fondo en buenísima cocción. ¿Ven cómo viene presentada la polenta? El toque creativo y lúdico no se pierde en la carta del chef Seguel.

Un plato atractivo y muy sabroso resultó ser el Risotto de Camarones y Coco ($9.900) acompañado de pulpo asado, cremoso y cálido, de aquellos para cucharear sin parar, con un grano que logra una cocción correcta y un pulpo que entrega textura en cada bocado.

De la mano virtuosa del pastelero Felipe Arias, aquí los postres parecen cobrar vida propia en Catador Wine Barra. Creaciones entretenidas, diferentes, coloridas y explosivas, sí, literalmente explosivas. La Bomba de Maracuyá ($4.300) es un mousse de chocolate blanco relleno de maracuyá y salsa tropical, toda una sorpresa. Estalla en tu boca, es cítrico, cremoso. Una delicia.

Al igual que la Esfera de Chirimoya Alegre ($4.300) un cremoso de chirimoya y gel de naranjas, sobre crumble de vainilla. Rememora casi a la perfección ese helado de Chirimoya Alegre que, antaño, uno saboreaba por solo $100 arriba de la micro. ¡Cuánto quisiéramos que volvieran esos tiempos!

Catador Wine Barra está con todas las medidas de sanidad y protocolos exigidos por la autoridad, con terraza interior y exterior para recibir a sus comensales.

¿Dónde? José Victorino Lastarria 299, Santiago.

¡ATREVIDA! ASÍ ES LA NUEVA APUESTA DE GALPÓN ITALIA EN SU REAPERTURA

Marzo 2020. Última salida a reseñar, ignorando los meses de encierro y paralización (casi) total del rubro de la gastronomía. Noviembre 2020, comienzo a formar las palabras de esta nueva reseña, aún en pandemia, pero la que da inicio a la nueva normalidad a la cual poco a poco nos hemos tenido que acostumbrar.

Y creo que no pude elegir escenario mejor para volver a las andanzas sibaritas que ir a conocer lo nuevo de Galpón Italia, de mi querido Luis Aurelio Garay a quien describiría como rupturista y atrevido, proponiendo cartas prolijas en un barrio que es más chascón, como es el Barrio Italia. Su partner en esta nueva aventura; Yefry Avilera, un bartender de experiencia internacional que le hace el match perfecto al chef, porque él también se atreve a sacarnos de la zona de confort.

La nueva carta se compone de platos fríos, platos calientes, carnes, pescados, hamburguesas, sanguchitos y postres. En ellos, encontramos lo que usualmente Luis Aurelio acostumbra a presentarnos; color, niveles, texturas y juegos divertidos. No se puede no pensar en aquello al ver el Ice Fish ($6.900) presentado como si fuera un helado, con cono incluido, que lleva ceviche mixto de salmón y reineta macerado en betarraga con crema helada de palta, ajo tostado, salsa de ají amarillo y trigo mote suflado, que entrega el crunchi que todo buen ceviche debe tener.

Sorprende también el plato de Coles Asadas ($4.900) que cual misterioso bosque encantado decora solo la mitad del plato y que en cada cucharada mezcla con entusiasmo la coliflor y la col morada asadas, servidas sobre salsa blanca perfumada en cardamomo, hojuelas de ajo frito y perejil crespo fresco. Además, el infalible Pulpo ($9.700) cocinado a baja temperatura por siete horas, logra mantener su forma y consistencia, sobre cuscús de clorofila de espinaca, puré de calamar, salsa de cochayuyo con res y mayonesa de betarraga.

Esta nueva apuesta culinaria, resguardada por estrictos protocolos sanitarios tanto en el personal de Galpón Italia, como en sus instalaciones, te hace cruzar por diversas emociones; te sorprendes, sientes curiosidad, rememoras sabores del pasado y sientes mucha calidez. Este último, es el calificativo perfecto para el plato de Chupe de Queso ($5.200) de esos que se puede cucharear infinitamente, por minutos, hasta llegar al final y saborear cada bocado de guiso de pan y queso mantecoso, papa, cebolla y comino, sus zanahorias asadas y mermelada de zanahoria con su vibrante color y parmesano con ceniza vegetal.

Y la magia no es algo extraño en la cocina de este virtuoso cocinero oriundo de Petorca, pues el Camarón Curry ($6.900) se monta sobre un caldo de col morada que cambia de color y se contrasta de manera brillante con la cocción en curry rojo, la palta, el cebollín, el limón y la menta. Se acompaña de tostadas.

La coctelería de Yefry Avilera podría correr por carril propio perfectamente, pero si la maridamos con los platos de Luis Aurelio hay un equilibrio de locura que se agradece mucho. Uno, dos y tres sorbos fueron necesarios para descubrir mi gusto por el Machu Picchu ($6.100) un coctel de Pisco Barsol, St Germain, puré de maíz, syrup de ají amarillo y yuzu-limón. Diferente y fresco, como la mayoría de las otras seis de las siete maravillas -literalmente- que forman parte de esta ambiciosa y genial apuesta.

También puedo destacar el Petra Jordania ($6.100) con Gin Beefeater, cordial Mediterráneo, syrup Kaffir lime, tzatziki de menta y cilantro y jugo de pomelo. Inquietante y con cuerpo, con sabores dignos de ser descubiertos. Por otra parte Coliseo Romano ($8.100) se compone de Vodka Ciroc, Cordial Milano, Syrup red dragón, jugo de
pomelo y splash tónica. Trae unos chips de plátano frito para acompañar, otorgando toques de dulzura. Tragos que se arman en base a insumos y sabores primarios bien trabajados, pero que en su conjunto, nos llevan a sacar nuestras propias conclusiones.

¿Dónde? Galpón Italia, Avenida Italia 1175, Providencia.

¡LLEGÓ EL CIRCO A PROVIDENCIA! (OJO QUE ESTÁN CON DELIVERY)

Nota: al momento de escribir esta reseña, no se declaraba la cuarentena voluntaria y/u obligatoria en nuestro país a raíz del Covid-19, la que obligó al cierre de cientos de restaurantes en Santiago, entre ellos, El Circo, pero que hoy están buscando reinventarse con despachos a la puerta de tu casa a través de Uber Eats y Pedidos Ya. 

Sencillo y lleno de sabor. Así es El Circo, un nuevo proyecto del chef Criss Vargas, quien antes se hizo cargo de la connotada cocina de la Casa Combi -aún en pie- de la Fuente Manquehue y de Cara de Peskao. El talento en la cocina le sobra.

Tengo la suerte de ya conocer su mano y sabía más o menos a lo que iba en El Circo. Cocina simple, abundante y enjundiosa, que espera a sus comensales en Providencia, debajo de las Torres de Tajamar, cercano a un connotado local nocturno.

La función comienza con un plato que quise probar desde que lo vi. No es nada del otro mundo, pero los Macaroni and Cheese, llamados Krusty en carta ($5.500) -en honor al vicioso payaso de Los Simpson- son suaves y tersos, cocinados y salteados en mantequilla, acompañados de salsa de queso y crocante tocino. Al menos yo, no pude parar de comerlos.

Todos los platos de la carta de El Circo hacen referencia a famosos payasos, actos inolvidables y circos del mundo. Y si bien tienen Fish and Chips, platos calientes y pescado,  los sánguches, son el fuerte. Aquí, dos de ellos; La Tragasables (5.900) es una clásica hamburguesa casera rellena de queso cheddar -puedes pedir tu punto de cocción- acompañada una vez más de tocino, aros de cebolla apanados, huevo frito, pepinillos y salsa bbq. Una mezcla infalible para cualquier hamburguesa bien preparada, a la que le chorrea el huevo para hacer todo más húmedo. Se acompaña de hartas papitas.

Por otro lado, el Circo de Moscú ($5.500) es un sánguche de pescado de merluza frita con ensalada chilena, lechuga, ají oro y mayo casera en pan ciabatta. Fresquito y bien crocante, lleno de color y jovialidad en boca. También viene con papas.

La genialidad de las papas fritas con diferentes toppings, es parte del sello de lo que hace Criss Vargas, porque comprende todo el match que puede haber en ellas; son simples de preparar, fáciles de comer, aportan color y sabores crujientes y todos las amamos. Por ello, probé las Papas Copucha ($3.500) que además de bien presentadas, son interesantes de comerlas, porque traen mermelada de pimentón, champiñón salteado, pesto, tomate asado y queso vegetal, un juego bien pensado de sabores.

La función de El Circo está en receso (pero no olviden que están repartiendo a domicilio) y esperamos que regresen pronto, con bombos y platillos, para dar a conocer su oferta y se llenen del aplauso del público que tanto está necesitando el rubro gastronómico en estos momentos.

 

 

¿DESAYUNO A LAS 14:00 HORAS? ES POSIBLE Y DE MANERA DELICIOSA EN LA TABLE

El tratamiento cuidadoso de las materias primas y el desperdicio cero, son parte de las consignas de La Table, un maravilloso y escondido descubrimiento en las inmediaciones de la Torre Titanium. Es justamente por esta #CocinaDeProducto que trabajan con pequeños proveedores para traer frutas y verduras fresquitas y en lo posible libres de químicos, huevos de gallinas felices, pesca selectiva y carne de libre pastoreo.

Al mando de la cocina está el chef Ignacio Ilabaca quien, junto a sus socios, Francisco Abadal y Nicolás Nagayasu, proponen menús de almuerzos con rotación semanal en un ambiente minimalista y fresco. Además, cuentan con café y té de especialidad y bebidas frías fermentadas como la Chicha Morada o la Combucha con Café. Todo un trabajo con valor agregado, ya que Ignacio realizó una pasantía de cocina en un restaurante de Cataluña con tres estrellas Michelin y estuvo también en la cocina del premiado restaurante nacional 99.

Dicho esto, voy a la gran novedad. En La Table ofrecen desayunos durante todo el día -de 07:30 a 15:00 horas- en donde el huevo y la palta son grandes protagonistas. Huevos Revueltos ($4.500) en tostadas de pan de masa madre de La Popular con mozaarella de búfala y tomates cherry o la opción de Tostadas Pochado Palta ($5.500) en donde se repite la masa madre, con un pan 50% integral 50% harina normal, y que lleva dos huevos pochados con vegetales salteados. Ya saben como emulsiona ese huevo a la palta y el pan. Una experiencia rica, rica y súper llenadora.

Y para comer bien temprano en la mañana o ya pasadito el mediodía, tenemos como opción la Shakshouka ($6.500) un imperdible del Medio Oriente que lleva huevos pochados en salsa de tomate, tocino -copa-, palta, cremoso de cabra y las crocantes tostadas de La Popular.  Es muy especiada, picantita y colorida, ideal para cucharear y untar el pan. Y para hacer un guiño a los venezolanos en nuestro país, es que incorporaron a sus opciones de desayuno las Arepas ($4.500) que se acompañan con pickle de la casa, ensalada de vegetales y ave palta.

¿Dónde? Avenida Costanera Sur 2730, local 302, Las Condes.

 

LA NECESARIA ADAPTACIÓN DE PUNTO OCHO EN CUMBRES LASTARRIA

El restaurante del octavo piso del hotel Cumbres Lastarria está ubicado en una de las zonas más afectadas por el estallido social, en la calle del mismo nombre. Es por ello que, ante la baja inminente de huéspedes y comensales, así como ha ocurrido con todo los sectores cercanos a Plaza Baquedano, han tenido que tomar medidas.

De la mano del sous chef Jorge Seguel, esta vez decidieron tener solamente un menú ejecutivo con un valor único de $13.900, con una sabrosa variedad de platos inspirados por la cocina chilena. Esta alternativa, se compone de tres opciones de entradas, tres opciones de platos principales y tres opciones de postres, más café, té o infusión y una copa de alguna buena cepa de la casa.

Este menú solamente se ofrece a la hora de almuerzo de lunes a viernes y se podrán encantar con platos ricos como la Crema de Porotos o los Camarones Tempura con Ostión a la Parmesana y Sour Cream. Pura «inspiración nacional» comenta el sous chef Seguel. Si tienen la posibilidad de probar -y que esté dentro del menú- los Ñoqui a la Carbonara, háganlo. Son sencillamente exquisitos, con láminas de parmesano y un huevo pochado cocinado con una minuciosa técnica de cocción lenta de más de media hora a unos 64°. También hay opciones de carne como la Malaya de Cerdo Rellena de Zarzaparrilla y Arroz Basmati o pescados como la Merluza con Hummus y Espárragos Glaseados. 

¿El postre? tan sofisticado como podría ser pedirlo por carta.

¿Dónde? José Victorino Lastarria 299, Santiago.

 

GALPÓN ITALIA: EL GOLPE DE ENERGÍA Y SABOR QUE FALTABA EN EL TRADICIONAL BARRIO GASTRONÓMICO

¡No deja de sorprenderme! Definitivamente me gusta mucho todo lo que hace el chef Luis Aurelio Garay, mente creativa tras los pasados proyectos 17°56° y Warú (que se extraña). Hoy, está a la cabeza de Galpón Italia, un espacio destinado a los más ricos manjares en torno a la parrilla y con valor agregado en una maravillosa coctelería. La estética industrial y el arte se toman los espacios abiertos del lugar.

Este concepto de picoteo con los amigos, busca que pidas algún buen corte de carne, que vienen en tablas, y lo acompañes de un complemento. Entre ellos, las Berenjenas ($4.800) grilladas a la parrilla, suaves y de sabor muy homogéneo. O el Pimentón Relleno ($4.700) que viene con una mayo de merkén que pica, pero que tiene un rico juego de sabores con el pino de quínoa. La presentación ambos platos son cuento aparte.

La tabla de Malaya de Cerdo ($7.900) es una buenísima elección, bien cítrica, porque viene al limón, con papa mechuñe -del enorme jardín de la papa chilota-, mermelada de zanahoria y menta. Con capa crocante y exquisito sabor.  Y si busca una carne que no esté parrillada, puede irse a la segura con el Crudo de Res ($6.900) -Ganso al igual que la carne de las hamburguesas-machacado y bien sazonado con especias, con una novedosa mayonesa de ceniza vegetal, brócoli asado, pepinillos y alcaparras.

Y si nos vamos directamente al estelar, que son las carnes de corte americano, la Tabla Mix ($15.900) trae generosos 500 gramos que se conforman de Lomo Vetado, Flat Iron y Entraña los que, a la parrilla, se dejan sentir con el sabor y la textura de una carne bien preparada. Además, todas las tablas vienen acompañadas de papas nativas con chimichurri y vegetales asados. Ojo, que también hay una tabla de vegetales como alternativa verde.

¿Hablemos de la tremenda coctelería que tiene Galpón Italia? Porque Yefry Avilera, un gentil y talentoso venezolano, se luce con las creaciones. De entradita partimos con la Poetisa que se compone de pisco St Germain, Campari, jugo de limón e hibiscus, muy refrescante y herbal con ese contraste dulce y amargo que fascina. Por otro lado está el Artesano, que es muy fácil de tomar, por lo que debe tener cuidaaaado. Trae gin, mezcal, jugo de maracuya, limón, Aperol, frutos rojos y syrup y se siente simple y honesto en boca. ¿Otro más? Caribbean Mule tiene carácter y es muy refrescante, de sabor curioso que incita a descubrirlo. Todos, tienen un precio único de $6.500.

Las Setas en Tomatada ($4.600) son el plato cuchareable de Galpón Italia. Son cuatro champiñones rellenos con pino vegetal y parmesano gratinado, sobre salsa de tomate con albahaca, láminas de más queso y aceite de trufas ¡Puntos extra! Sabor con fuerza pero de sensación sedosa y ácida.

Y, como todo lo que hace Luis Aurelio Garay es atrevido, no me asombró cuando me contó que había llegado a la mesa un postre de Cebolla y Pimiento ($3.500) que es básicamente una cebolla -haciendo alusión al vegetal con que se limpia la parrilla- asada con azúcar rubia, pimiento molle y helado de vainilla al bourbón. «Es una locura mía», me comenta Luis junto a la mesa y claro que lo es, pero el resultado es realmente fascinante, no la pase por alto.

¿Dónde? Av. Italia 1175, Providencia.