MISTER FISH SIGUE CONQUISTANDO A SUS COMENSALES CON UN NUEVO LOCAL EN PROVIDENCIA

Hace solo tres meses que Mister Fish sumó un tercer local a sus ya conocidos en Ñuñoa y La Reina (sí, el de Carlos Antúnez cerró), para seguir dándole a sus comensales lo que ellos buscan en cada visita; pescados y mariscos frescos, en distintas preparaciones, con su batido insuperable y posicionando al Fish & Chips como una tendencia cuando se trata de comida sencilla y sabrosa. No por nada, es la única comida de origen inglés que ha traspasado fronteras.

Este nuevo local ubicado en la calle General Flores, en Providencia, propone acompañar el Fish & Chips con coctelería, contrario a lo que hacemos usualmente que es maridarlo con cerveza. Por ello, tiene una carta de coctelería convencional amplia, en donde algunos de los tragos los puedes pedir sin alcohol. Su St Germain Sprits ($5.500) se ha vuelto bastante popular entre los clientes, por su frescura y efervencencia. El Mojito ($5.200) no se queda atrás.

Camilo Godoy, su dueño, se decidió a abrir Mister Fish cuando se dio cuenta que el pescado era de uso limitado en nuestro país, buscando quien lo vendiera de calidad, sin pretensiones y a precios accesibles. Así, inició su marca el año 2015 trayendo productos frescos desde la Tercera Región hasta Aysén.

Y como el ambiente se da para compartir, pedir la Tabla Fish & Chips L ($16.200) resulta ser una gran idea. Se presenta llena de colores, crocancias y diferentes preparaciones como los dedos de Merluza Austral, Trucha y Reineta fritos, aros de cebolla y papas fritas para disfrutar con salsas que acompañan muy bien, como la alioli albahaca o la salsa ácida (esta tabla viene con tres salsas a elección) Un maravilloso mix de sabor.

Los Camarones Crocantes ($8.900) también para compartir, son otro bocadito imperdible. Recuerde acompañar con coctelería y se complementan muy bien con la salsa alioli, ya que quedan suaves y consistentes en boca.  Por su parte el Ceviche Mixto ($10.600) que también se puede compartir, pero que a estas alturas es mejor que se lo coma solo, trae Reineta y Salmón bien aliñados en una leche de tigre 100% vegetal. ¿Cuchareable? ¡Absolutamente!

Uno de los encantos de la cocina de Mister Fish, es el secreto que tienen en su batido y en sus frituras. Por supuesto, no podemos dar la receta, pero sí decir que la calidad del aceite es muy importante a la hora de freir, así como también la cantidad de veces que se fríe y el tipo de freidora que se utiliza. Eso, se nota en sus preparaciones que casi no botan aceite en el papel de su presentación. ¡Punto para ellos!

Y ese batido secreto es el que logra el maravilloso crunchi del Sándwich de Merluza Austral Frita ($8.600) que se siente a la vez cremoso en su interior, fresco, con una marraqueta deliciosa que mantiene todo el tiempo su corteza crocante. Una delicia clásica de nuestras costas chilenas que no debe dejar de probar aquí.

¿Dónde? General Flores 39, Providencia.

TERRAZA MÁNCORA: TODAVÍA QUEDA VERANO Y RICA COMIDA PERUANA

Si eres de aquellos que no tomaron vacaciones, ya sea por tiempo, por temer al virus, o por cualquier otro motivo, existe un lugar en Santiago que te teletransportará a una de las playas más lindas del vecino país Perú. Hablo de Terraza Máncora, un bar de playa -como ellos mismos se denominan- ubicado en Vitacura, que recibe a sus acalorados y hambrientos comensales con una carta de comida peruana sencilla, pero con detalles que no dejan de soprender.

Al llegar a la avenida Padre Hurtado Norte notarás inmediatamente sus característicos quitasoles de paja, muy típicos de las playas del norte de Perú. Tuve la fortuna de ir justo este pasado 04 de febrero, cuando el proyecto de los socios Joaquín Guzmán, dueño de Bar Italia, Gassi Sukni y David Laoun, cumplió justo su primer año de vida. Un apuesta absolutamente arriesgada si pensamos en la fecha de apertura, pero que se ha mantenido firme al dia de hoy.

Su propuesta es compartir con los amigos en sus mesas altas y distendidas, a través de una impecable cocina que saca a relucir lo mejor de la comida peruana y su efervesente coctelería, que además incluye los ahora tan populares mocktails (tragos sin alcohol) como el Mojito y la Piña Colada.

Su carta es amplia, llena de alternativas si vas a almorzar, a un sunset o a comer en la noche.  Aquí, se destaca la Pizza de Lomo Saltado ($13.900) que se corona con queso mozzarella, filete de vacuno salteado con salsa de soya, salsa de ostión, cebolla, tomate, cebollín y cilantro. Una masa a la piedra con una carne blantida y un sazón que despierta cualquier apetito. Por otro lado, el Copón de Leche de Tigre ($15.600) con pescado, camarones, ostiones, choclo, cebolla morada, cilantro, rocoto, canchita y camote entrega la frescura y la crocancia que cualquier paladar agradece.

Si seguimos descubriendo su carta, tenemos la Trilogía de Causas ($9.900) causa de betarraga con pollo a la huancaína, causa tradicional con camarón frito en panko y salsa de maracuyá y causa frita en panko con pulpo al olivo, coloridas, llenas de colores y texturas para disfrutar. Y el clásico Tiradito de Salmón ($10.900) con finos cortes de salmón, salsa de mango acevichada, ciboulette, semillas de sésamo, palta y canchita es tan fresco como se espera, con una carne del salmón que se siente apretada y jugosa, que termina de complementarse con toques de naranja.

 

Y si buscas platos de fondo, en Terraza Máncora te ofrecen 10 de ellos, que se dividen en clásicos con carne, pescado y pastas. De aqui, pude probar el Congrio Saltado con tallarines a la huancaína ($11.900) un pescado preparado con cebolla morada, tomate, cebollín y cilantro sobre tallarines a la huancaína, un plato cremoso, lleno de aromas y experiencias.

Y siendo fan de las pastas, me aventuré con los Canelones rellenos con ají de gallina ($9.900) un plato con tres canelones con pino de pollo, bañados con crema de ají de gallina, queso parmesano, salsa de olivo, nueces y perejil, una propuesta generosa y cálida, con un toque justo de picor.

Terraza Máncora mantuvo el nombre de sus restaurantes antecesores: Sol de Máncora y Aires de Máncora, que cerraron, dando el espacio que necesitaban estos tres socios para tener un lugar libre, de exterior. «Hay una misma columna vertebral en la carta y se ha ido adaptando a lo que la gente quiere, como los platos veganos», comenta Joaquín Guzmán, uno de los fundadores.

¡Ojo! Son petfriendly

¿Dónde? Av.Padre Hurtado Norte 1460, Vitacura.

CALETA SANTIAGO: GOZANDO AL RITMO DE LOS PESCADOS Y MARISCOS

Caleta Santiago, que abrió en junio del año pasado en Manuel Montt, representa todo aquello que buscamos en un lugar para regalonear el paladar: rica comida, buena atención y precios convenientes. Si a eso le sumamos un ambiente bien festivo y familiar, tenemos una picada maravillosa a la cual vamos a querer volver una y otra vez.

Eso, porque aquí los platos son con baranda, como una buena picá de caleta, y se acompañan majestuosamente con coctelería clásica que se sirve con harto cariño. Esta cocina de mercado con toques de autor tiene detrás de los fuegos al joven y talentoso chef Nikola Karoussis, finalista del programa «El Discípulo del Chef» por allá por el 2019.

La carta de Caleta Santiago es pequeña pero generosa y todos los platos tienen el mismo buen precio, lo cual se agradece. Sus empanadas, son de otro nivel. Tremendas y crocantes, como la Camarón – Queso Mantecoso ($3.700) con un camarón a la plancha, blanqueado en vino blanco y mantequilla, que cruje cuando lo masticas y se acopla muy bien a la cremosidad del queso. Por otro lado, la Pino de Mariscos ($3.700) es jugosa y contundente en relleno, una verdadera delicia que debes probar. Ojo, si no tienes mucho aguante, es mejor que las empanadas se compartan. No, no estoy exagerando.

La tanda para comer se divide en dos: la carta local de 13:00 a 18:00 horas y la carta bohemia de 18:00 a 23:00 (o hasta que las velas no ardan). Y en la carta local se encuentran los platos propuestos por la cocina; son cinco que se resumen en Salmón, Papillote de Reineta, Sanguche de Pescá, Reineta a la Plancha y Calugas de Pescado. En la barra, hay disponibles tragos bien patriotas como el Terremoto ($3.500), la Chupilca ($3.200) y el Chichón ($3.000) y otros aperitivos clásicos del recuerdo como el Pichuncho ($3.200), el vino con frutas y el Negroni ($4.500) y otros cocteles de autor.

Comenzamos con la estrella de la casa, el Sánguche de Pescá en Marraqueta ($9.500) con una presentación tan colorida que te alegra al verlo. Solo para valientes, por su tamaño (como casi todo en Caleta Santiago), enjundioso gracias a su salsa tártara, tomate, verdes y ese ají oro que le da harto picor. Para comerlo, tienes que estar dispuesto a chorrearte. Recomiendo acompañar con una Chicha Alegre ($3.500) que conquista desde el primer sorbo con su mezcla de jugo de naranja, chirimoya y chicha.

De los platos, pude probar el Papillote de Reineta al Horno con Cremoso de Mote ($9.500) un pescadito «empaquetado» que se siente sedoso y aromático y que hace que nos traslademos a las mejores cocinerías en la orilla del mar, con un cremoso que le aporta consistencia a cada bocado.

El Salmón a la Plancha con Pastelera ($9.500) se convirtió definitivamente en unos de mis favoritos. Es de esos platos bien presentados, con un poder de atracción inmediato por sus aromas y colores. Sí o sí hay que disfrutarlo con cuchara, cortar el salmón sin mucho esfuerzo y mezclarlo con la pastelera que viene con encurtidos que ayudan a cortar el dulzor. ¡Que rico!

¿De postres? Solo dos, que no dejan de ser tan buenos como el resto de la carta. Están los Churros con Salsa de Manjar ($3.500) y la Tres Leches Asada ($3.900) Esta última es apretadita y húmeda, se cubre de un praliné de almendras con ají cacho de cabra y polvo de cochayuyo y se corona con una espuma de menta que la hace más fresca. Un giro bien atrevido para un postre clásico único en Caleta Santiago .

Sebastián Silva, barman y dueño de Caleta Santiago, asegura que el valor agregado que tienen está en darle importancia a sus cocineros y a todo el personal que trabaja con él, «ya basta de ambientes negreros», asegura.

Esta picada se ambienta con harta cumbia, música chilena y boleros que provocan mover las patitas mientras comes. Atiéndase con la simpática Coni, pareja de Sebastián y no olvide apreciar el arte en las paredes de Bombas Gráficas. 

¡Que rico que llegaste Caleta Santiago!

BARBAZUL EL MAÑÍO, DISFRUTANDO LA TERRAZA ESTE VERANO

¡Llegó en gloria y majestad la temporada de terrazas! Esos momentos donde disfrutamos el aire libre, los atardeceres, el viento tibio y suave desordenando nuestro pelo disfrutamos de comida fresca y efervescente coctelería. Temporada perfecta para compartir con los amigos y la familia.

Barbazul, el clásico bar con tres décadas de historia y más de 10 locales en Santiago, acaba de abrir su nueva sucursal en El Mañío, Vitacura, para seguir ofreciendo a sus comensales excelentes momentos en torno a una buena coctelería de autor y una carta que acompaña con sándwiches, hamburguesas, tablas y una infinidad de papitas en diferentes formatos, entre otras cosas.

Dentro de la coctelería de autor, pude probar el 7 Mares ($6.500) un trago fresquito, fresquito, con vodka Stolichnaya, triple sec, jugo de maracuyá y naranja, una combinación que juega muy bien, llena de color. El Sour Ramazzotti ($6.100), por su parte, absolutamente contrastante, mezclando la receta tradicional de este coctel, pero con Ramazzotti Rossato y amargo de angostura. Sutil y delicado, pero al ser sour, muestra una acidez que le da fuerza.

Dentro de los Piqueos, hay dos clásicos que a ningún paladar le fallan: el Ceviche ($9.600) con salmón y camarón macerado en cilantro, aceite de oliva, cebolla y limón, una versión bien clásica y jugosa con un pescado que se muestra, quizás demasiado, pero que no deja de ser refrescante en boca. A este plato, se suma el Crudo Barbazul ($9.600) armado con tártaro de vacuno acompañado de cebolla, pepinillos, ají verde, cilantro, jugo de limón y mayonesa. A criterio de esta humilde redactora, quizás se asemeja más a un tartar que a un crudo y debería contemplar el ritual de ser aliñado en la mesa.  Ambos platos se acompañan de tostadas.

Siguiendo con los tragos de autor, hay algo en particular que debo mencionar; algunos de ellos están en el formato «Infarto» que se traduce en nada menos que en un vaso enorme, de quizás medio litro -o más- solo apto para barriles sin fondo. Y como por aquí somos barril sin fondo, me aventuré en ese formato con un Capitán Green ($8.200 precio infarto) una interesante combinación de pisco Mistral de 35° con cerveza, toques de limón, pepino macerado y el caballito de batalla de la temporada, jugo de maracuyá. Para ser honesta no pude con todo el vaso, pero es un trago perfecto para el verano, refrescante y un poco dulzón. Finalmente, el Barba Roja ($7.100) lleva gin Hendrick´s, jugo de frambuesa, pomelo y St Germain, mostrando disntintos sabores en boca.

¿Nos vamos a las burgers? Pues como es de esperarse, todas vienen con papitas -inserte aquí el emoji de felicidad abosluta-. Comencé con la Barbasaurio ($8.500) una hamburguesa casera con salsa de queso cheddar, cebolla caramelizada, salsa bbq y crispy de tocino, una combinación que siempre, pero siempre, saldrá ganadora si se prepara correctamente. Y en Barbazul lo saben hacer. Y para quienes prefieren otro tipo de sándwich, la Barbamechada ($8.500) se presenta a la italiana, con tomate, palta y mayonesa, con un queso fundido que le otorga mayor textura. Bastante rica.

¿Dónde? Avenida Vitacura 3891, Vitacura.

DANNY´S NEW YORK STYLE PIZZA, LOS SLICES GRINGOS QUE SE LUCEN EN SANTIAGO

¡Ay, las pizzas! Absolutamente republicanas. Las hay de diferentes estilos: a la piedra, napolitanas, argentinas y las estilo New York. Estas últimas, son las inspiración del actual negocio de Danilo Verdugo en calle Diagonal Rancagua 946 y que lleva con tanto entusiasmo y dedicación desde el año 2016, cuando el nombre Salvatores brillaba en un cartel de neón. Hoy es Danny´s New York Style Pizza.

Danilo desde su infancia ha estado familiarizado con los negocios y las pizzas, cuando vivió durante los años 90´s en New Jersey, estado vecino de New York. Sus padres tuvieron pizzeria en esa ciudad y Danilo aprendió a doblar cajas de pizza para ayudar en el negocio familiar. De ahí, asegura, se enamoró de las pizzas neoyorkinas.

La carta de Danny´s New York Style se compone de 20 pizzas, que incluye dos pizzas dulces. Las saladas se dividen en clásicas, veggie y de carne, en tamaños mediana, familiar y la exclusividad de la casa: sus pizzas Súper Familiar, que son maravillosas para disfrutarlas entre varios. Un punto muy a favor de esta pizzeria que a punta de esfuerzo y  de la excelente atención de Danilo, ha podido subsistir a estallidos y pandemias.

La masa, al ser estilo Nueva York, tiene algunas diferencias con otro tipo de pizzas, por ejemplo, el napolitano. Le suman una cuota de grasa a través de la incoporación de aceite de oliva crudo, de baja acidez, blend. En temperatura ambiente se le hace una doble fermentación para luego pasar a la cámara de frío de 24 a 48 horas.  ¿Por qué el leudado en frío? Porque le otorga elasticidad y sabor a la masa, ese sabor a pancito que gusta mucho.

Dentro de las pizzas más ricas de Danny´s, están dos que se han transformado en mis favoritas, tome nota: la Chicken Parmesano ($13.890 en su tamaño familiar) con salsa de tomate, extra queso mozzarella, pollo apanado en salsa de tomates reducida y parmesano fresco. Suave, con un pollo que es cocinado previamente en su salsa de tomate, que le da autenticidad, consistencia y mucho sabor.

Por otro lado, para los veggies, la deliciosa Colore Classic ($ 16.190 en su formato familiar) se inunda de salsa pesto, extra queso mozzarella, ajo, albahaca, berenjenas rostizadas, tomate, espinacas y queso de cabra. Los vegetales se mezclan de manera sublime, creando un sabor único, delicioso. ¡Una verdadera joya!

A sus pizzas, Danilo suma en su oferta slices del día, lasañas, sopas en la temporada de más frío y sus Hot Chicken Wings de sabores agridulce picante y picantes saladas tipo «hot sauce» ($3.990 las seis alitas) que se convierten en el match perfecto para saborear y comer junto a la pizza.

«En una mordida, la pizza tiene que tener masa, salsa y queso. Por eso creo que el estilo neoyorkino es el más equilibrado», comenta Danilo.  Dentro de las pizzas más vendidas en Danny´s están la Pepperoni, con salsa de tomate, extra queso mozzarella y pepperoni y las vegetarianas que, además de la fantástica Colore Classic, están las Fugazza, Del Huerto, Vegetariana y Atlántica, una pizza con salsa blanca, extra queso mozzarella, almejas, camarones y espárragos.

Una pizzeria pequeñita pero de grandes sabores que se agradece tanto que exista, con un producto honesto y muy sabroso, con tamaños que se salen de la regla y se convierten en el favorito del barrio.

¿Dónde? Diagonal Rancagua #946, Providencia.

LATIN GRILL, LA RECONQUISTA DE LA COCINA DE SANTIAGO MARRIOTT

¡Que alegria! Poco a poco los restaurantes comienzan a recibir más comensales, a avivar sus cocinas y a mostrar sus nuevas propuestas, después de un largo periodo de pasarlo mal. También lo están haciendo las cocinas de los diferentes hoteles de la capital, que no solamente reciben a sus pasajeros, sino que también a comensales a pie.

Así mismo lo está haciendo el hotel Santiago Marriott con su restaurante Latin Grill, que se dispuso a abrir sus comedores interiores y terrazas para ofrecer una carta de temporada muy cargada a los productos del mar.

De la mano de su chef francés David Damgé, quien se inspiró para crear esta nueva propuesta en los productos estacionales que traen muchas opciones de la costa chilena, comienzan recibiéndote con una canasta de pan de la casa  fresco y crocante, acompañado de un jugoso Chancho en Piedra, que puedes disfrutar mientras observas el efervescente movimiento de su cocina abierta.

Dentro de las nuevas entradas de esta época primaveral, están el Roast Beef de Atún ($14.500) un platillo de tintes tropicales, fresquito como el solo, al traer toques de maracuyá, quínoa y palta. Colorido, con un toque dulce que desordena todo en boca, muy clásico de este tipo de preparaciones.

Entrando en los platos principales, dos maravillas que no puedes dejar de probar si eres amante de los pescados. La Merluza a la Gallega ($15.500) preparada junto a una salsa con papas, camarones, pimentón rojo, aceitunas y algo más, logra una carne suave que se complementa con la acidez de trozos de aceituna que revolotean por ahí.

Pero aquí tengo que detenerme, porque el Estofado de Congrio ($17.000) es uno de los platos más ricos y armoniosos que he probado el último tiempo. Sabroso, cálido, con una panceta que le otorga crocancia, bocados cremosos y coloridos en boca, en una presentación perfectamente adecuada para no perder ningún jugo -viene en ollita de fierro- Papitas fritas y habas para terminar de hacerlo perfecto. Mis aplausos de pie.

Latin Grill tiene una amplia carta de vinos para maridar, destacándose las etiquetas de la viña Errázuriz como el vino de la casa.  Un Sauvignon Blanc Estate 2020, sirvió como compañía perfecta para ambos platos tan llenos de nuestra costa.

El postre de Profiteroles con helado de vainilla, almendras y salsa de chocolate caliente ($5.500) es todo un sensual espectáculo. Si no me cree, vaya altiro a segurirme a Bitácora de una Sibarita en Instagram y compruébelo por usted mismo. Aunque a mi parecer el helado venía demasiado, demasiado frío, no impidió que pudiera disfrutar de este sello final dulce y coqueto.

Atrévase con los restaurantes de los hoteles y disfrute todo lo rico y lindo que nos proponen, no se va a arrepentir.

¿Dónde? Av. Pdte. Kennedy 5741, Las Condes.

EXPLOSIÓN DE COLOR, CALLE Y SABORES. CONOCE A NIKO STREET FOOD, LO NUEVO DEL BARRIO ITALIA

Que rico es conocer nuevos lugares que se instalan con tanta personalidad en barrios en donde la competencia es dura. Eso fue lo que hizo Niko Street Food cuando llegó al Barrio Italia. Instalarse en un pequeño local, lleno de paredes coloreadas y música urbana a ofrecer su estilo fast/slow food.

Sí, suena contradictorio, pero se explica en que su comida es rápida, pero con tiempos y técnica para sacar lo mejor de cada producto. «Comida de calle con técnica y sabor», nos cuenta el mismo Nicolás Gárate, chef detrás de este sabroso proyecto y que, además, acaba de obtener su tercera medalla de oro en una nueva Copa América Culinaria, que se realizó en República Dominicana en septiembre pasado.

¿Qué es lo que ofrece Niko Street Food? Hamburguesas, chistorras, frituras y Pato Pekin. Dentro de las hamburguesas, pude probar la Classic Niko ($6.990) de vacuno de 120gr, en pan Martins, con pepino encurtido, queso cheddar americano fundido, tocino ahumado crocante y salsas de la casa. ¡Una delicia que nunca falla! Al menos nunca para mi. Blandita, algo dulce, con crunchi y muy bien contenida entre sus dos panes.

Los aros de cebolla que ofrecen son bastante peculiares. Los llamamos por ahí, a modo de broma junto a mis comensales, «Dunkin Onions», porque literalmente son verdaderas donuts fritas. Los Onion Fried Niko ($3.990) vienen con salsa Classic, salsa Niko y un mix crocante picante que termina de darle toda la sabrosura.

Por otro lado, el Pulled Pork Niko ($6.990) cocinado por 8 horas en salsa bbq ahumada viene también en pan Martins, con cebolla crocante y salsa Classic. Una carne que logra un buen deshilachado, una cebolla que acompaña perfectamente en este pan de papa. Si le pone un poco de limoncito, explota todo el sabor. Inténtelo.

Además de la novedad del Pato Pekin (el cual no probé) están las chistorras, este clásico embutido ibérico curado por varias horas. Aquí, en Niko Street Food, la saben preparar muy bien.  La Niko Hot Chistorra ($5.490) viene en pan de hot dog de papa, con cebolla crocante y tocino americano, salsa de queso cheddar y salsa bbq ahumada. Bocados de gran contraste en boca, con un embutido muy bien complementado con los demás ingredientes de la propuesta. Toda una sorpresa.

Niko Street Food es colorido y entretenido. No se deje llevar por las apariencias pues, si bien es una propuesta de comida rápida callejera, tiene un importante mise en place, cocineros que han estudiado las técnicas y un buen trato de las materias primas, además de tener toda la onda y el estilo que se luce en su cocina abierta.

#DeLaCallePalMundo

¿Dónde? Mujica 0380, Ñuñoa.

 

PORTOFINO: LA RESILIENCIA DE LOS FUEGOS DE UN CLÁSICO DE VALPARAÍSO

Razones para escaparse a Valparaíso de vez en cuando sobran: cambiar de aire, turistear de local, ir a comprar mariscos frescos a Caleta Portales o disfrutar de la gastronomía del restaurante Portofino. Su historia tiene mucho mérito. Abrieron el año 1998, en una gran casona familiar y contra todo pronóstico de éxito. El año 2000 debieron enfrentar un voraz incendio que destruyó todo. Pese a ello, supieron poner de pie, así como también lo han hecho debido a la pandemia.

Renato Airola, empresario gastronómico y dueño, cometa: “No es la primera vez que hemos enfrentado cierres, pero hemos logramos superar hitos importantes, como la crisis asiática del año 1998 y un destructivo incendio el  2000. Pero pese a todo nunca bajamos los brazos y hemos salido adelante, posicionado la marca que hoy suena entre lo más reconocido de la zona y del rubro”.

Estuvieron cerrados por más de un año, pero volvieron a abrir su puertas en el Cerro Esperanza hace poquito, ofreciendo a sus comensales una vista insuperable y una carta que se define como «estacional» a cargo de un tremendo equipo de cocina liderado por la tremenda trayectoria del chef Giuliano Olmos.

Y si comenzamos a hablar de la comida, en los Antipasti hay para regodiarse. Quizás demasiado. Pero esta servidora puede recomendar el Cappesante Mediterráneo ($8.900) que son ostiones en su concha, gratinados con queso parmesano, de cabra y un toque de orégano. Es justamente ese mix de quesos el que le da toda la magia a este molusco que viene tan carnudito.  Por otro lado, el Polpo al limone (9.900) viene marinado en limón, pepino dill, apio, palta y alioli de limón, tal como debe ser. Lo hacen refrescante y suave en boca, para gozar aún más de sus texturas.

Un Tartar di Tonno Rosso ($8.500) nunca podría fallar. Menos cuando el atún está tan humectado y sedoso y se corona de sésamo negro tostado. Así lo preparan en Portofino, que fue reconocido por Great Wine Capitals como mejor restaurant con oro mundial en la Annual General Meeting.

Algo que resulta imperdible en la carta es la Frittatina ($7.900) también parte de los Antipasti y que es una esfera de spaghetti crocante con crema de parmesano, ricota, jamón, perfume de trufa -que lo da todo- y salsa pomodoro, que funciona como una camita que entrega dulzor y humedad al plato.

Los fondos, o Primi Piatti en italiano, son una mixtura de pastas, mariscos y risottos, muy al estilo Portofino. Aquí, puedo recomendar el Fettuccine Portofino ($9.900) una pasta fresca de la casa con camarones, palta, pesto cremoso y limón de pica. ¡Una delicia! Para los Secondi Di Mare, el Salmone e Gnocchi ($12.900) tiene la identidad del puerto y de Roma. Un salmón de costra crocante y carne gentil, con unos gnocchi de papa de gran tamaño, que se mezclan con habas, tomate cherry y yogurt de albahaca.

Pregunte siempre por la pesca del día y déjese deleitar.

¿Per il Dolce? Clásicos como el Tiramisú ($4.900) que siempre se agradecen para sellar el paladar con algo tan esponjoso y creaciones tan geniales como el Toblerone di Cioccolato 54% ($5.200) un cremeux de bitter relleno de manjar praliné, acompañado de sorbete de maracuya para romper con tanta bondad.

Así, Portofino se convierte en una parada de la que es difícil salir insatisfecho, si andas por el puerto. Una casona con historia familiar que te recibe con grandes espacios y una vista hermosa. Una carta bien preparada, bondadosa en platillos que recorren el mar y la tierra, junto a una atención de primera.

¿Dónde? Bellamar 301 Cerro Esperanza, Valparaíso.

 

SE FUSIONA LA COCINA DE CURICÓ Y SANTIAGO PARA OFRECER SOLO LO MEJOR EN LA BODEGUITA DE MIGUEL TORRES

Cuando se fusiona el trabajo de dos cocinas llenas de prolijidad y sabor, solo cosas buenas pueden pasar. Eso es lo que ofrece actualmente La Bodeguita de Miguel Torres, en Alonso de Córdova, con su local amplio, luminoso y repleto de botellas de vino ¿cómo no? que son justamente las que se descorchan para maridarse con la propuesta gastronómica de los chef Gabriel Ramos, del Restaurante de Vinos en Curicó y Patricio Rosas, chef de La Bodeguita.

Ingredientes orgánicos y bien trabajados, dan origen a creaciones como el Crudo de Pescado ($7.900) con láminas de Corvina servido en aderezo con ensaladilla y mix de hojas. Un incio fresco y cítrico, para luego seguir con otra entrada; las Croquetas de Jamón Serrano ($7.900) servidas en alioli de paprika. Crocantes y cremosas.

El Tapadito de Mechada y Queso Parmesano ($7.900) viene en un pancito esponjoso y amable, conteniendo carne braseada en cocción lenta, montada sobre brioche de zapallo con sutiles toques de ají verde, sin que este se robe la película. Y ya en los platos más colmados, se presenta la Pesca del Día ($12.900) esta vez, un filete de Corvina con pallares salteados en ajo y perejil, junto a una ensaladilla chilena.  Plato más fresquito y marino imposible.

Los vinos son éxito asegurado en La Bodeguita de Miguel Torres, no hay lugar a dudas, después de años y años elaborando y cultivando la vid, con un portafolio destacado a nivel internacional. Debes preguntar por las diferentes etiquetas de espumantes, blancos, rosados y tintos.

Y nada mejor que amenizar un buen tinto con un trozo de carne. Aquí, una Punta Picana Braseada ($12.900) también en cocción lenta, con ñoquis al merkén, salsa de pimientos asados y cebolla estofada. Generoso y cálido, con una pasta firme y cremosa. ¡Una delicia!

¿Postres? Una exquisita y trabajada selección de manjares dulces para cerrar cualquier velada que resulta ser única. Creaciones ingeniosas como el Cremoso de Zapallo ($5.900) un crème brûlée de zapallo Butternut orgánico, junto a tradicionales picarones pasados en salsa de chancaca. Una muestra de lo mejor de lo nuestro.  Se suma para cerrar, el Semifrío de Café ($5.900), una suave mezcla de queso crema y café, con sutiles toques de confit de naranja y churros fritos. ¿Se los imaginó? No lo haga más y vaya directo a la Bodeguita.

¿Dónde? Alonso de Córdova 4280, Vitacura.

SWEET & SOUR: DESCUADRADO Y ATREVIDO

En mis recorridos por las distintas cocinas de Luis Aurelio Garay, siempre sé dónde voy a ir a parar. O más bien lo sabe mi paladar. A vivir experiencias diferentes. Lo supe inmediatamente cuando me llegó tan maravillosa invitación para ir a conocer Sweet & Sour en Alonso de Cordova 4060, calle que se ha atrevido a cerrar tiendas y abrir puertas de restaurantes.  ¿Sus dueños? Rodrigo Otaiza y Matías Supán.

Con la idea de acercar el restaurante a la barra, de modo que ambos sean un complemento y no componentes que sobreviven por separado -o peor aún, que uno opaque al otro- abrió esta propuesta hace solo algunas semanas, con servicio activo durante las tardes en una terraza muy sencilla, que esconde tremendas sorpresas.

La comida, a veces, viene servida en piedras de cantera, granito ala de mosca o piedras aluviales de río, un sello muy distintivo del chef Garay, quien echa a correr todo su talento y técnica en la cocina de Sweet & Sour de la mano de su proyecto personal de rescate, propuestas y asesorías gastronómicas, Torko. Así, se abre todo con los Locos Sour ($10.900), sobre cremoso de quinua negra, crème brûlée de palta, espuma de pisco sour y salicornioas -una especie de suculenta o plantita carnosa-. Plato lleno de emociones en boca, espumoso como una nube, ácido, con textura por el loco, una entrada totalmente ganadora. Le sumamos un par de cocteles como el Spritz Bianco ($6.900) con vodka, licor de flores de sauco, jugo fresco de manzana verde, albahaca y espumante brut. O el RoseMary ($6.900) con Sky vodka, jugo de pomelo y romero. Tan simple, tan rico.

La barra la encabeza Maxi Leal, bartender, e instructor en Mundo Bar, que derrocha talento. Coctelería pensada en hacer un equilibrado maridaje con la carta. Es como decir «todos para uno y uno para todos». En sus cocteles hay trabajos de tiempos, temperaturas y macerados que logran un nivel muy elevado, para competir con cualquier otra oferta del lugar. Pida que le propongan un maridaje, aquí son expertos en la materia.

¿Qué lindas las fotos, verdad? La experiencia será igual de linda cuando vayas a Sweet & Sour. Todo es tan descuadrado y atrevido, pero con gran técnica, tanto en barra como en cocina. El festín de la tarde/noche siguió con un Tártaro de Jibia y Ulte ($8.900) que resulta ser todo un espectáculo que se desarrolla bajo una nube de nitrógeno que saca a flote el caldo láctico, la manzana verde, el cilantro y la esencia de St. Germain. Como parte también de las entradas, probé el Tártaro de Ciervo ($10.900) con encurtidos y yema curada, con emulsión de higos, muy rico, de carne elástica y sabores agridulces. Cierro esta tanda de comida con la Tarta ($6.900) una tartaleta agridulce de carne de jabalí, ciruelas y texturas de betarraga. Una delicia solo para paladares atrevidos.

Aquí metemos coctelería otra vez. Un Bahama Mama ($6.900) con mix de rones infusionados con banana, jugo de piña y naranja extraidos en el momento y crema de coco. Definitivamente uno de mis favoritos, con cuerpo, aroma y lleno de frescor. Le sugiero preguntar por el Red Snaper ($6.900) con Gin Hendrix, jugo de tomate y pepino fresco estilo gaspacho -no tan pesado- frambuesas, gotas de tabasco y condimentos de Bloody Mary, picoso y refrescante.

El Filete de Jurel ($11.900) con puré de brócoli, paté ahumado de berenjenas, rábano silvestre encurtido y salsa de chancaca/cochayuyo busca reivindicar la figura de este pez tan nuestro que abunda en las costas del Pacífico. Es como vestirlo pituco para que, medio disfrazado, sepamos apreciar la sabrosura y riquesa que tiene. En este plato balanceado, se logra. Te conquista también con su característico aroma.

Cuando probé las Paletas de Queso de Cabra ($6.900) literalmente bailé. Un lácteo maridado por siete dias en salsa de miel y ajo, acompañado de quínoa inflada que llega a la mesa prendido y ahumado, logrando un toque único.

Si no fuera por el bendito toque de queda, nos quedamos hasta el amanecer. Pero la velada debía terminar. Y el cierre, estuvo por completo en el nivel de toda la carta que pude probar. Aquí nuevamente Maxi Leal llega con coctelería de sabores simples y bien logrados a través del Apple Fashioned ($6.900) un whisky Glenfiddish de 12 años, manzanza verde, jerez y frutos secos, infusionados mágicamente en Sous Vide -al vacío- durante 4 horas a 45°.  Para balancear el paladar, lo acompañé de Floral ($5.500) una hermosa y exquisita creación de mousse frío de polen, mermelada de zanahoria, merengue tostado y bizcocho de miel multiflora embebido en ron.  Un paseo por un bosque nativo maravilloso, repelto de dulzores y viscosidades. Un sello de oro. ¡Aplausos de pie!

¿Dónde? Alonso de Cordova 4060, Vitacura.