PAD THAI: UNA DÉCADA DE SABORES ORIENTALES EN MANUEL MONTT

Con una entrada que podría pasar fácilmente inadvertida en Manuel Montt, una calle que de un tiempo a esta parte se ha llenado de las más variadas ofertas gastronómicas. Una entrada austera que esconde nada menos que diez años de gastronomía thai en su interior. Eso es Pad Thai.

A cargo del chef Sebastián Valdivia, Pad Thai ofrece una carta generosa, sabores equilibrados, atractivos platos y fresca coctelería, como el Sour Thai que probé para abrir mi apetito. Es un trago que debe tomarse rápido para disfrutar de sus texturas.

A modo de apetizzer, junto a mi comensal, gozamos de dos clásicas preparaciones agridulces: primero el Woon Thai Konk consistente en bocados de camarones ecuatorianos con fideos de soya y aderezo de salsa de limón dulce. Por supuesto, una entrada fresca, levemente agridulce con un suave picor y ácido final. Rico .

La segunda fueron las Saté Nuea. Brochetas de vacuno macerado en especias tailandesas, bañadas en salsa de curry y maní. Una preparación típica que, si bien careció de un poquito de cocción, estaba suave y muy sabrosa.

Dentro de los fondos nos fuimos a la parte de la carta en donde se presentaban nuevas preparaciones. Y había que probarlas. Una fue el Risotto Pad Thai que tiene tres opciones como base: atún, camarón y vegetariano. Escogimos el de atún. Un platillo de autor con un atún tierno, picante, pero gentil al paladar con un jengibre bien marcado. Mucho color.

Lo siguiente fue una sugerencia directa del chef. Un plato que ni siquiera está en la carta aún y que tuvimos la primicia de probar. Un Confit de Pato con Curry Panang con castaña, papa bruja, láminas de mango y chips de plátano mocho. Una preparación con crocancia, con un pato lleno de sabor cocinado en su grasa. Con un mango haciendo la labor de irrumpir con un toque cítrico. Es un plato picante, sí, pero que se puede pedir menos (picante) para poder disfrutarlo más. Gran y potente creación.  Sugiero siempre tener un vasito de agua o jugo al lado.

Los postres en Pad Thai destacan por su impecable y bellísima presentación. Probamos el clásico de la casa, el Black Passion Thai, perfecto para los chocolate lovers. Anote: un postre con bizcocho de cacao relleno de mousse de chocolate bitter 75% y curd de maracuyá. A esto súmenle un baño en ganache de chocolate y brillo de cacao, servido con helado de maní. ¡Wow! ¿Se lo están imaginando? No se preocupen, porque aquí viene la foto. Un postre totalmente intenso.

Para finalizar, el Pumpkin Cheesecake vino a darnos el cierre perfecto. Con un sabor indiscutible a calabaza, cálido de sabor y romántico de color. Crocante por la avellana y con un gustito de antaño. Un postre diferente y recomendado 100%.

Pad Thai es una cajita de pandora. Y si quieren comprobar este relato solo deben ir y sorprenderse ustedes mismos. Y vuelvo a mencionar lo de la puerta de entrada. La van a abrir y quedarán fascinados por todo lo que detrás de ella se esconde.

¿Dónde? Manuel Montt 231, Providencia.

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