LO NUEVO DE PUNTO OCHO: LA COCINA DEL OCTAVO PISO DEL CUMBRES DE LASTARRIA

El edificio del hotel Cumbres del Barrio Lastarria se destaca entre el entorno por su moderna arquitectura. En su octavo piso, alberga un secreto culinario; el restaurante Punto Ocho.

Antes de esta nueva apuesta gastronómica, habían pasado algunos chefs por las cocinas de Punto Ocho, siendo el catalán Marc Mateu-Alsina el último y probablemente el más recordado. Pero para el chef chileno Pablo Olivares este será parte del nuevo desafío que asumió hace aproximadamente tres meses; recordarlo a él y a su cocina como lo nuevo de Cumbres Lastarria.

El chef Olivares nos presentó (junto a mis comensales) su nueva carta mediterránea llena de productos frescos y nacionales, dándole especial protagonismo a los pescados y mariscos. Fue así como comenzamos con un fresco y colorido Salmón Curado por 48 h con caviar de mango y frutos secos y un infalible Pulpo Grillado con crema de olivos y cremoso de papas brujas confitadas.  Aunque el pulpo falló un poco en su cocción, ambas entradas resultaron ser buenas dándonos la bienvenida.

Y como un buen almuerzo, o cena, no puede no tener un vino para maridar, acompañamos nuestros platos de algunas etiquetas de la Viña Errázuriz, el vino de la casa. En blancos saboreamos un Reserva Series Sauvignon Blanc 2016, en tintos un Carmenère de la misma serie y para el postre un dulce Late Harvest S.B. 2014.

La velada continuó con una sabrosa Crema de Zapallo Camote Asado y jengibre con queso de cabra y semillas tostadas. Aquí, el queso de cabra es mi favorito y queda realmente bien coronando una crema de zapallo tan majestuosa como esta. ¡Recomendado!

En cuanto a los fondos, el chef Pablo Olivares se lució. Sobre todo, a mi parecer, con unos Ravioles rellenos de chupe de centolla en masa de calamar con salsa de ostiones y cítricos confitados (inserte emoticón de corazón aquí). Si bien puede sonar un poco «mucho marisco», la verdad es que se enjundian bastante bien. También disfrutamos de un chilenísimo Congrio asado con tomates al chardonnay, chupe de centolla y puré de habas ahumadas y un Osobuco de Res con polenta y queso gorgonzola. Una carne cocinada tan lentamente que se partía sola, lo que provoca un verdadero placer comerla.

Llegando a mi parte menos favorita (si usted me ha leído antes sabe que es meramente gusto personal) pero no así menos rica, nos presentaron una degustación de postres. Platos tan lindos y artísticamente armados que daba una pena enorme comérselos, como suele suceder. El que más me gustó fue el de Manzana Caramelizada, short bread, mascarpone y helado de canela. Esa mezcla de cálido y frío me cautiva. Aunque sea en los dulces.

Nos paseamos de lo lindo por sabores y texturas, por pescados, pastas y carnes, por entradas frías y calientes. Eso, da cuenta de la versatilidad de lo que podemos encontrar en Punto Ocho y de la amplia propuesta de esta nueva carta estilo mediterráneo comandada por el chef Pablo Olivares. ¡Celebramos tu llegada!

¿Dónde? José Victorino Lastarria 299, Santiago.

 

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