PORTOFINO: LA RESILIENCIA DE LOS FUEGOS DE UN CLÁSICO DE VALPARAÍSO

Razones para escaparse a Valparaíso de vez en cuando sobran: cambiar de aire, turistear de local, ir a comprar mariscos frescos a Caleta Portales o disfrutar de la gastronomía del restaurante Portofino. Su historia tiene mucho mérito. Abrieron el año 1998, en una gran casona familiar y contra todo pronóstico de éxito. El año 2000 debieron enfrentar un voraz incendio que destruyó todo. Pese a ello, supieron poner de pie, así como también lo han hecho debido a la pandemia.

Renato Airola, empresario gastronómico y dueño, cometa: “No es la primera vez que hemos enfrentado cierres, pero hemos logramos superar hitos importantes, como la crisis asiática del año 1998 y un destructivo incendio el  2000. Pero pese a todo nunca bajamos los brazos y hemos salido adelante, posicionado la marca que hoy suena entre lo más reconocido de la zona y del rubro”.

Estuvieron cerrados por más de un año, pero volvieron a abrir su puertas en el Cerro Esperanza hace poquito, ofreciendo a sus comensales una vista insuperable y una carta que se define como «estacional» a cargo de un tremendo equipo de cocina liderado por la tremenda trayectoria del chef Giuliano Olmos.

Y si comenzamos a hablar de la comida, en los Antipasti hay para regodiarse. Quizás demasiado. Pero esta servidora puede recomendar el Cappesante Mediterráneo ($8.900) que son ostiones en su concha, gratinados con queso parmesano, de cabra y un toque de orégano. Es justamente ese mix de quesos el que le da toda la magia a este molusco que viene tan carnudito.  Por otro lado, el Polpo al limone (9.900) viene marinado en limón, pepino dill, apio, palta y alioli de limón, tal como debe ser. Lo hacen refrescante y suave en boca, para gozar aún más de sus texturas.

Un Tartar di Tonno Rosso ($8.500) nunca podría fallar. Menos cuando el atún está tan humectado y sedoso y se corona de sésamo negro tostado. Así lo preparan en Portofino, que fue reconocido por Great Wine Capitals como mejor restaurant con oro mundial en la Annual General Meeting.

Algo que resulta imperdible en la carta es la Frittatina ($7.900) también parte de los Antipasti y que es una esfera de spaghetti crocante con crema de parmesano, ricota, jamón, perfume de trufa -que lo da todo- y salsa pomodoro, que funciona como una camita que entrega dulzor y humedad al plato.

Los fondos, o Primi Piatti en italiano, son una mixtura de pastas, mariscos y risottos, muy al estilo Portofino. Aquí, puedo recomendar el Fettuccine Portofino ($9.900) una pasta fresca de la casa con camarones, palta, pesto cremoso y limón de pica. ¡Una delicia! Para los Secondi Di Mare, el Salmone e Gnocchi ($12.900) tiene la identidad del puerto y de Roma. Un salmón de costra crocante y carne gentil, con unos gnocchi de papa de gran tamaño, que se mezclan con habas, tomate cherry y yogurt de albahaca.

Pregunte siempre por la pesca del día y déjese deleitar.

¿Per il Dolce? Clásicos como el Tiramisú ($4.900) que siempre se agradecen para sellar el paladar con algo tan esponjoso y creaciones tan geniales como el Toblerone di Cioccolato 54% ($5.200) un cremeux de bitter relleno de manjar praliné, acompañado de sorbete de maracuya para romper con tanta bondad.

Así, Portofino se convierte en una parada de la que es difícil salir insatisfecho, si andas por el puerto. Una casona con historia familiar que te recibe con grandes espacios y una vista hermosa. Una carta bien preparada, bondadosa en platillos que recorren el mar y la tierra, junto a una atención de primera.

¿Dónde? Bellamar 301 Cerro Esperanza, Valparaíso.

 

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